jueves, 8 de septiembre de 2011

TITULOS MAL INTENCIONADOS



Ya es conocido el "ataque a la libertad de prensa" del ministro Randazzo..
 El ministro empezó a decir que ante una consulta de Obarrio, le había explicado que a los presidentes de mesa no los designa el gobierno sino los jueces electorales de cada distrito. Pero no pudo continuar. A los alaridos, que retumbaban aunque no tenía micrófono, Obarrio lo intimó:
“Leé la nota completa”. Randazzo reclamó respeto, mientras su interlocutor seguía gritando: “Completa, leéla completa”.

Para el ministro, el diario difundió de mala fe una versión que sabía falsa; el periodista intentó replicar que la responsabilidad no era suya. Su texto dice con claridad que fue la justicia electoral la que dispuso mantener a los presidentes y auxiliares de las 85.936 mesas de todo el país y que según “una fuente cercana” a Randazzo “a las autoridades de mesa las convoca, las designa y las capacita la justicia electoral de cada distrito. ¿Qué tenemos que ver nosotros con los telegramas?”.

Los dos tenían razón: Obarrio publicó la explicación del ministro, pero La Nación tituló de todos modos con un dato que su propio cronista desmentía. No sería razonable pretender que los periodistas refutaran las afirmaciones de los editores de las empresas para las que trabajan, pero sí que escucharan sin perder la compostura cuando alguien señala la falsedad de lo publicado. A menos que se consideren soldados de la misma causa en las batallas que esas empresas libran por motivos políticos, ideológicos o de negocios.
En la prensa gráfica, una de las tareas más complicadas, y al mismo tiempo una de las fundamentales en el ejercicio de la comunicación, es la manera de presentar los títulos. Son, junto a los elementos que los acompañan y complementan una de las puertas de acceso a la lectura de los productos editoriales, por la que se elige entrar a la noticia o seguir de largo, sin otorgar interés.

Veamos que dice el apunte "La titulación en la prensa gráfica"; Francisco Martínez; Lucas Miguel; Cristian Vázquez; Universidad Nacional de La Plata; Facultad de Periodismo y Comunicación Social;Taller de Producción Gráfica I – 2004 (extractado)

 “Un buen titular debe expresar el contenido del texto a que corresponde y atraer la atención del lector hacia su tema informando sintéticamente sobre el material que encabeza, sin exagerar el énfasis con que la parte noticiosa está concebida”, enseña el Manual de Estilo y Ética Periodística del diario argentino La Nación . Esta definición puede servir como punto de partida. (LA NACIÓN. Manual de Estilo y Ética periodística. Editorial Espasa, Buenos Aires, 1997. p. 25)
El español Josep Lluís Gómez Mompart, en "Los titulares en prensa. Editorial Mitre, Barcelona, 1982, pp. 9-10" señala que “‘el título presenta la noticia’ , es como su portavoz. De aquí que deba ponerse suficiente esmero a la hora de titular, dado que aquél representa el acceso a la noticia. De cómo se invite al lector a acercarse a la noticia, de cuál sea esa solicitud, esa llamada al ‘cliente’ del periodista, se conseguirá o no que lo que en su origen fue escrito para leerse (para informar) alcance su objetivo”. Entonces, “los titulares forman el primer nivel informativo y de ellos depende, entre otros aspectos, que los lectores sigan o no leyendo tanto el periódico como las noticias”

Entre los objetivos y funciones de los titulares que mencionan los diferentes autores que tratan el tema de la titulación, se destacan los siguientes:

•        Anunciar y resumir la información que va en la noticia.
•        Convencer de que lo que se cuenta es interesante.
•        Evadirse de la propia información que resumen, cobrar vida propia, resultar inteligibles por sí mismos .
•        Despertar el interés del lector .
•        Expresar en contados vocablos la esencia de un contenido informativo. Ser fiel al espíritu de la nota.
•        Facilitar al lector la búsqueda y encuentro de una cuestión que le interesa.
•        Lograr que una noticia se lea y, si es posible, desde el principio hasta el final.
•        Cumplir la meta estética de hacer una edición agradable, por la agilidad y fuerza de la gramática, por el ingenio de los tituleros  o por el equilibrio entre la importancia de un suceso, la tipografía y los blancos .

La volanta es también conocida como “antetítulo” o “sobretítulo”, lo que denota un acuerdo en su ubicación dentro de la página: es el elemento que aparece, siempre, sobre el título.
Hay dos funciones principales que se le otorgan a la volanta:
1) ubicar geográfica y ambientalmente a la información o
2) agregar y complementar a la información que brinda el título.
Entre los que le otorgan la primera acepción está Gómez Mompart: este autor dice que la volanta sirve para indicar “de un modo general el asunto: suele situar geográfica o ambientalmente la noticia. A veces se usa como epígrafe temático o de una información que lleva ya varios días”

La segunda y más importante función otorgada a la volanta es la de agregar información, complementar al título. El Manual de Estilo del diario Clarín indica: “La volanta ubica y anticipa sobre lo que informa el título, es una definición temática y puede agregar información (...) Admite una continuidad de lectura con el título, pero ello no quiere decir que necesariamente deba tenerla” (CLARÍN. Manual de estilo. Editorial Aguilar, Buenos Aires, 1997, pp. 38-39.)
La bajada desarrolla y amplía la información del título. Este elemento presenta, de manera precisa y concisa, la información de la que se da cuenta en el texto de la noticia. No es un resumen ni una vaga enumeración de hechos. 
A la bajada se la llama, también, “sumario”, “copete” y, con bastante frecuencia, “subtítulo”, por su ubicación en la página, usualmente debajo del título principal.
El Manual de Clarín dice que la bajada “desarrolla lo esencial de la información” y que “su función es sostener y alimentar el título; no se construye como una enumeración o un resumen de lo que se ofrece al lector. Contextualiza, ordena la información, la desagrega con datos puntuales” .
Gómez Mompart, por su parte, manifiesta que este elemento “añade las particularidades más sobresalientes de lo que después se desarrollará en la noticia” .
Martínez Valle coincide e indica que la bajada “aclara o complementa el título principal”  y Ortiz señala que “ayuda a bajar del título a la información” .

Por otra parte, el destacado es, principalmente, un elemento de diseño que sirve para resaltar frases textuales o conceptos generales de una noticia. Se ubica, siempre, en medio de la masa gris de texto de la noticia, con un tamaño mayor de tipografía. Y, en este sentido, persigue dos objetivos:
1) “Romper” con esa masa gris que conforman las letras del texto noticioso para contribuir con un diseño de página armonioso y agradable; y
2) Incluir aspectos de la noticia no desarrollados en el resto de los elementos de titulación y, de esta manera, atraer la atención del lector.  
  
¿Y como termina éste apunte:

"No hay manera de entrar a la noticia que no sea a través de los titulares. Un buen titular llama la atención del lector e invita a leer. Así lo entienden quienes escriben, editan y venden los diarios. Así es desde siempre y cuesta imaginar otra forma de presentar la noticia. (..) Pero sí es claro que los titulares deben garantizar la satisfacción de quien no tiene tiempo para leer todos los artículos del diario, que selecciona los textos que abordará y que, no obstante, necesita estar informado sobre el contexto, tener una visión general de la información de la que el medio da cuenta."

¿Errores, falta de correctores o mala leche..?

No hay comentarios:

Publicar un comentario