martes, 20 de marzo de 2012

EL ADN DE UN SUBVERSIVO


La creación de mitos
            "No es necesario realizar exhaustivos estudios antropológicos para observar cómo se crea un mito en torno a un líder religioso.  En la actualidad tenemos ejemplos de todas las fases de creación de un mito, podemos observar su proceso evolutivo desde sus principios. (..)Las fantasías añadidas convierten los hechos originales en leyenda, por ello es necesario observar las creaciones de mitos cercanas en el tiempo, para ayudarnos a comprender los mitos que tienen más de mil años.  Siendo conscientes de que no todos los mitos siguen unas pautas semejantes en su creación, ya que pueden existir diferentes versiones creadoras de un mismo mito." http://web.jet.es/paseosectas/la%20creacion%20de%20mitos.htm

Fracasados los intentos de crear un candidato que nucleara a la oposición, los anuncios del derrumbe de la economía, las distintas operaciones de prensa para debilitar al gobierno, ahora se intenta crear el mito de la "juventud peligrosa"….
Llamar a Axel Kicillof, "el marxista que desplazó a Boudou...es un académico marxista...hijo de un psicoanalista, bisnieto de un legendario rabino llegado de Odessa, la genealogía de Kicillof parece ser una sucesión de dogmáticas." ¿Es casualidad, una adjetivación apresurada.. o una manera de fomentar la demonización de los que piensan distinto..?
La aparición del libro "La Cámpora, de Laura Di Marco,  que ¿casualmente? escribe en el diario La Nación sigue también esa línea…

"La Cámpora, en cambio, se integra a la familia peronista. Y forma parte de una saga que, en su desarrollo, contiene todos los condimentos de una gran historia: poder, influencia, tragedia, caja, orfandad, reparación, ideales verdaderos, agachadas, monjes negros, intriga, militancia, excesos, contradicciones, sueños, banalidades, mentiras, logros, hazañas, sectarismo, buenas intenciones y, también, oscuridad. (..) "Los muchachos de La Cámpora son herederos de la juventud peronista; herederos de los Montoneros. Y se ponen en la línea de un peronismo militante y combativo, cuyo origen no es Perón sino Eva Perón. ¿Militantes o gerentes? En un extremo seguramente habrá militantes y en el otro gerentes."

Así, se agitan los fantasmas del marxismo, de la violencia de los ´70..y ya que estamos, de acomodados en algún cargo público…
¿Es una exageración, un delirio, pensar esto..? El lenguaje oficial, monocorde, hegemónico, altisonante, hablaba constantemente de la guerra. Desde la retórica del gobierno militar se buscaba convencer a la población de que la irrupción de las FF.AA implicaba la drástica opción entre el “caos o el orden” y que se estaba en “guerra contra el enemigo interno”.
En la concepción militar la lucha contra la “subversión apátrida” formaba parte de un conflicto bélico mundial entre el “comunismo internacional” y las fuerzas de Occidente, en el marco de la Guerra Fría, del enfrentamiento Este - Oeste. De allí las recurrentes alusiones a la “lucha contra el marxismo ateo en defensa de los valores de la civilización occidental y cristiana”....

"La Argentina es un país occidental y cristiano, no porque esté escrito así en el aeropuerto de Ezeiza; la Argentina es occidental y cristiana porque viene de su historia. Es por defender esa condición como estilo de vida que se planteó esta lucha contra quienes no aceptaron ese sistema de vida y quisieron imponer otro distinto (...) Por el solo hecho de pensar distinto dentro de nuestro estilo de vida es privado de su libertad, pero consideramos que es un delito grave atentar contra el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que nos es ajeno, y en este tipo de lucha no solamente es considerado como agresor el que agrede a través de la bomba, del disparo o del secuestro, sino también aquel que en el plano de las ideas quiera cambiar nuestro sistema de vida a través de ideas que son justamente subversivas; es decir subvierten valores (Jorge R. Videla)

¿Qué decía la Conferencia Episcopal Argentina  sobre la "Biblia latinoamericana"  el 9 de diciembre de 1978..?:

 “La Congregación para la Doctrina de la Fe, aun considerando que en la llamada Biblia Latinoamericana la traducción de los textos originales sea fiel, es del parecer que las ambigüedades y las imprecisiones de las introducciones y de las notas deben ser eliminadas o aclaradas por la Jerarquía local y, además, que deben ser consideradas tendenciosas, y por tanto deben ser eliminadas, algunas fotografías, por ejemplo: la de los rascacielos de Nueva York con la respectiva descripción: ‘Ven que te mostraré la Ciudad Grande. Todos se han prostituido en ella...’; la de la plaza comunista de La Habana con la correspondiente descripción: ‘El creyente participa en la vida política...’; la de los oprimidos latinoamericanos con la descripción: ‘La Biblia tuvo comienzo con la liberación de una esclavitud’.”
 
La Iglesia controlaba la lectura de la biblia.. y por supuesto, la de otros libros.. ¿Un episodio aislado..?:
El 29 de abril de 1976 en Córdoba, una pila de libros arde en el Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera. “Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana –dice el comunicado oficial–, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: ‘Dios, Patria y Hogar’”. Arden, entre muchas obras, las novelas de Gabriel García Márquez, los poemas de Pablo Neruda, las investigaciones de Osvaldo Bayer. Desde el Ministerio de Educación y Cultura se gesta la "Operación Claridad": plan de caza de opositores en toda el área cultural. Además de las desapariciones de artistas, intelectuales, docentes y alumnos, el plan produce despidos masivos e inhabilitaciones para enseñar.

“En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, los militares usurparon la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil. La Vigil, una institución que tenía una biblioteca de 55.000 volúmenes en circulación y 15.000 en depósitos, a principios de la década del setenta. El 25 de febrero de 1977 fue intervenida mediante el decreto nº 942. Ocho miembros de su Comisión Directiva detenidos ilegalmente, su control de préstamos bibliográficos utilizado para investigar a los socios. Miles de libros de la entidad fueron quemados, por ejemplo seiscientas colecciones de la obra completa del poeta Juan L. Ortiz” “El periodista y escritor Mempo Giardinelli sufrió las consecuencias de la pasión ígnea de los militares: su primer novela fue quemada junto a una de Eduardo Mignogna”. “(Enrique) Medina es, quizás, uno de los autores más sistemáticamente perseguidos por la censura, durante la dictadura e incluso antes”, según Invernizzi y Gociol. Manuel Pampín, de Corregidor, editó parte de la obra del autor de Las Tumbas, como Sólo ángeles cuya sexta edición fue prohibida aunque no la séptima, una copia de la anterior". “La quema de libros más grande que concretó la dictadura fue con materiales del Centro Editor de América Latina, el sello que fundó Boris Spivacow quien además tuvo un juicio ‘por publicación y venta de material subversivo’. El fue sobreseído pero el millón y medio de libros y fascículos ardieron en un baldío de Sarandí”. (Marcelo Massarino - Revista Sudestada 46, 18/03/06 )

Esto no solamente no era reprobado por los medios que hoy se quejan de la "falta de libertad de expresión", paradójicamente, era sostenido e impulsado por los mismos. La revista Gente, a través de su “Carta abierta a los padres argentinos” asume y reproduce, con toda claridad, tres ejes fundamentales del discurso que la dictadura buscó instalar:
a) el relato y la descripción de un “país en guerra contra la subversión”, entendiendo por guerra no sólo el enfrentamiento en el plano militar, sino también y fundamentalmente, en el terreno cultural, en el plano de las ideas;
b) la metáfora del “cuerpo social enfermo”, es decir, la instalación de la idea de una sociedad infectada por el “virus subversivo”, por el “veneno marxista”; y
c) la apelación directa al papel y la responsabilidad vital de los padres en la vigilancia y control de sus hijos, presentada como uno de los antídotos necesarios para combatir la “infección” del cuerpo social.

“Después del 24 de marzo de 1976, usted sintió un alivio. Sintió que retornaba el orden. (…)
Hoy, aun cuando el fin de la guerra parece cercano, (…) hay posiciones clave que no han
podido ser recuperadas. (…) En esta guerra no sólo las armas son importantes. También
los libros, la educación, los profesores. La guerrilla (…) habrá ganado la guerra si consigue
infiltrar su ideología en la escuela primaria, en la secundaria, en la universidad, en el club,
en la Iglesia”. Gente busca involucrar a “los padres argentinos” incentivándolos y convocándolos a colaborar abiertamente (volveremos en profundidad sobre este punto en el apartado c) para evitar que el “veneno marxista (…) se introduzca en la mente de nuestros niños y adolescentes”, y lo hace predicando con el ejemplo.

No, no hay errores ni hay ingenuidad en el enunciado de esos periodistas, que desde los medios de comunicación, establecen, con discursos y comentarios cuidadosamente empleados, repetidos luego por otros medios, enfoques categóricos alrededor  del contexto nacional.
Argumentar, discrepar, cuestionar, son condiciones esenciales y dotan de mayor calidad a la vida política y cultural de una ciudadanía que hace tiempo marcha buscando desembarazarse de los remanentes de intolerancia que, no obstante desconocerlo, subsisten en su interior y en diversas  personas, que, amparándose en la libertad de opinión, establecen pasadas manifestaciones y lugares comunes provenientes de épocas sombrías de las dictaduras o que simplemente se limitan a exponer los argumentos  más intolerantes de la derecha reaccionaria, retrógrada y antisemita que supo desarrollar sus fanatismos ideológicos y métodos a lo largo de una buena parte de nuestra agitada historia. Cuando se ha perdido la ingenuidad, cuando la referencia nos trae a la memoria escenas de violencia, brutalidad, cuando la razón del prejuicio inquisidor y reaccionario precedía la persecución, la represión, la tortura y desaparición por parte de un Estado trocado en terrorista, ciertas expresiones formuladas con desfachatez e irresponsabilidad desde columnas de opinión de determinados periódicos que posteriormente son reiterados en radios y TV, abonan el legado del terror, amparados en la objetividad, la libertad de prensa, con la hipocresía de una prédica que vomita sus infamias y sus consignas  retrógradas como quien proporciona un testimonio honestamente democrático.

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