martes, 17 de septiembre de 2013

LOS NI-NI..Y LA INFORMACIÓN



Según la nota del Río Negro del 16/09/13..:
 1 cada 4 jóvenes de 17 años dejó de estudiar

”(..) Según la Encuesta Anual de Hogares Urbanos del INDEC correspondiente al año 2012 y tomando sólo a los varones, dado que es el grupo más propenso a caer en la delincuencia, se observa que:
- A los 15 años de edad, el 8% ha dejado de estudiar.
- Entre quienes tienen 16 años de edad, el 15% dejó los estudios.
- A los 17 años de edad, el 26% no estudia.

Estos datos oficiales ponen en evidencia la alta incidencia de la deserción escolar entre el grueso de los adolescentes que serían alcanzados por la disminución de la edad de imputabilidad. Se trata de unos 180 mil adolescentes de los cuales aproximadamente la mitad trabaja y la otra mitad es un temprano "ni-ni" (ni estudia, ni trabaja). Que 1 de cada 4 varones de 17 años no estudie es una evidencia muy sugerente para un mejor entendimiento del problema de la delincuencia entre los menores de edad."

Y algunos la copian y pegan..aprovechando para criticar al gobierno.. considerando quizás que antes estábamos mejor..
Sin desconocer  la realidad y seriedad de los números, sería bueno hacer una comparación.. de lo contrario, parecería que la situación empeora..

De acuerdo a “chequeado.com”, la misma Encuesta Anual de Hogares indica:

Los adolescentes que no estudian ni trabajan, menos ahora que en 2003

Pero hay algo que no puede desconocerse, y es que la educación no es un tema que pueda mejorarse de un momento a otro… los resultados son a largo plazo…
¿Qué pasaba hace apenas unos años..? Leamos qué decía Clarín en 1997:
“Mejorar recursos en la educación
Los docentes argentinos padecen desde largo tiempo una injusta postergación. Sus remuneraciones son bajas y su capacitación profesional no cuenta con la permanencia, profundidad y adecuación imprescindibles. (..)  La deuda con los docentes es de larga data y sus consecuencias se proyectan sobre el futuro de la Nación. Desde este punto de vista es auspicioso que las máximas autoridades reconozcan la necesidad de aumentar significativamente las asignaciones docentes. Pero, apenas formulada la intención de subir las remuneraciones en un promedio de 200 pesos a lo largo de los próximos años para el más de medio millón de docentes que trabajan en el país, surgieron primero incógnitas sobre el origen de los fondos y, luego, expresiones desafortunadas del titular de la cartera económica, que parecen demostrar una escasa disposición para mejorar la inversión en la formación del capital humano. En este sentido basta advertir que mientras que los países desarrollados asignan un promedio anual de 750 dólares por habitante, la Argentina tan sólo destina un tercio de dicha suma, según fuentes del Banco Mundial y de la Fundación Mediterránea (..)  Por eso, hoy, enseñar a leer y a escribir es imprescindible, pero también lo es luchar contra el analfabetismo informático, lo cual demanda infraestructura adecuada, bibliotecas, dominio de idiomas y programas informáticos, computadoras y acceso a Internet generalizado. La educación cada vez se torna más compleja y extendida, y por ello se debe promover el espíritu de innovación de los docentes.(..)  Por ello es que social e institucionalmente se debe cuidar a los maestros, pero un sueldo de alrededor de 300 pesos parece ya un doloroso castigo. Es hora, entonces, de que el sistema educativo y los docentes reciban los recursos económicos, tecnológicos e informativos necesarios y previstos en la Ley Federal de Educación.

... "gasto" en educación bajísimo -que además se redujo- ...salarios miserables, promesas que no saben como cumplirlas... marcha y carpa blanca, escuelas
convertidas en comedores... ¿todo OK..?
¿Y que sucede ahora..?
La mirada del ministro de Educación a días del inicio de las clases
“El desafío es retener a los chicos en la escuela” (Revista Ventitres;  21.02.2013)
“(..) De visible buen humor y dispuesto a precisar detalles del flamante Plan Quinquenal de Educación Obligatoria y Formación Docente, el titular de una de las áreas de gobierno con más impacto en la vida cotidiana de los argentinos reconoció que los principales problemas que afronta hoy el nivel secundario son la repitencia y la deserción.

–¿Por qué es importante que los chicos de 4 años vayan a la escuela?
–Es imprescindible que vayan a la escuela lo más temprano posible porque los chicos de los sectores bajos con posibilidades, medios y altos, vamos a llamarlos no pobres, llegan a primer grado con tres o cuatro años de escolaridad en sus espaldas porque fueron a las salas de 2, 3, 4 y 5. Es decir, llegan a primer grado con cuatro años de escolaridad atrás. En cambio, los pibes pobres llegan con un año de escolaridad, porque la sala de cinco es obligatoria. Y una de las conclusiones a las que arribamos es que en la Argentina la repitencia en primer grado duplica la repitencia que hay en la escuela primaria.
–¿La repitencia influye en la decisión de dejar la escuela?
–Un chico que pierde la escolaridad entra en un estado que técnicamente se llama sobreedad. Está en un grado o año que no le corresponde, es más grande, empieza a sentirse extranjero y abandona. La secuencia es repitencia, sobreedad y abandono. Y nosotros necesitamos hacer un esfuerzo para que los chicos no se vayan de la escuela. Por supuesto no en el límite del facilismo. Ahí hay una discusión profunda que damos con los docentes, una escuela que expulsa o que tiene más repetidores no es mejor escuela. No, hay escuelas muy valientes que trabajan con repetidores, que aceptan chicos que no los aceptan en ningún lado. La escuela tiene que ser generosa, aceptarlos, trabajar con ellos. Tiene que entender que esos pibes no tienen mejor lugar para estar que la escuela.
–¿Quiénes son los que repiten?
–No repiten todos los pibes. Ahí se produce, una vez más, una suerte de consecuencia de clase. En proporción más alta y bien diferenciada, repiten los chicos y chicas que pertenecen a los sectores carecientes que tienen menos escuela atrás, que tienen menos posibilidades. Entonces ahí, en esa premura que pueda tener el Estado de tomar la mayor cantidad de niños pequeños posible, hacemos una medida de justicia social como pocas porque tiene consecuencias evidentes y claras. Cuantos más años de escolaridad se acumulan en esos primeros años, mayores posibilidades de que ese pibe tenga una trayectoria escolar más sólida, con menos traspiés. –La propuesta es darles una segunda oportunidad porque es mejor retenerlos a que repitan y se vayan.
–Absolutamente, el destino de los pibes es adentro de la escuela porque si se van pueden tener, en esta Argentina de hoy, un trabajo o quedarse en una esquina y engrosar esos pibes sin expectativas. Hay que hacer un trabajo pedagógico, lo digo sin soberbia, para que la sociedad entienda que es mejor que la escuela haga un esfuerzo por retenerlos. A veces la sociedad tiene una idea de alumno que ya no existe, un alumno de clase media que tenía sólo la obligación de ir a la escuela, como fueron ustedes o como fui yo. Ahora estamos incorporando en las escuelas cada vez más pibes que son la primera generación de estudiantes secundarios, pibes que son pobres, o alumnas que están embarazadas o son mamás, o alumnos que no tienen un mandato muy fuerte para ir a la escuela, que puede tener problemas con la asistencia porque tienen que trabajar. Entonces necesitamos una escuela que, sin perder la exigencia, pueda entender esta otra realidad.
–Según su descripción, la escuela está siendo analizada desde la óptica de la clase media y media alta que no entiende esa problemática.
–A veces hay analistas o personas bien intencionadas con nostalgia de una escuela secundaria que tenía una función selectiva, no voy a decir elitista porque en algún sentido es una descalificación, pero era así. La escuela secundaria antes no era para todos, era para unos pocos. Esto a principios de siglo pasado y con más democratización a partir de la década del ’60, pero no era para todos. Lo que era para todos era la primaria universal, que de paso digo prescribió que sea universal. La ley 1420 fue aprobada en 1884 y la cumplimos 75 años después, en 1960. Esto para dar la idea de proceso, porque muchos dicen: bueno, la secundaria es obligatoria y todavía hay muchos chicos que están afuera. Es un proceso, probá con seguir invirtiendo el 6,40 del PBI, que los papás tengan trabajo, que se genere una conciencia de que la secundaria es obligatoria y vas a ver que en pocos años vas a tener más chicos en la secundaria y más egresados.
–¿Y cómo se puede resolver?

–Lo estamos trabajando, porque no es solamente un problema salarial. A veces es un problema de condiciones edilicias. Hay que seguir trabajando y pensando cómo mejorar la escuela pública. Cuando distribuimos 54 millones de libros lo hacemos en las públicas, las netbooks son para el secundario público, tenemos planes de mejoras con recursos económicos para más de 9 mil secundarios, para que los profesores ayuden a los chicos en los turnos de exámenes. Ahí es necesario que el Estado esté atrás.
–¿Por eso el Plan Quinquenal contempla la ampliación de la jornada escolar?
–Sí, contempla que cada vez haya más escuelas de jornada extendida en las escuelas primarias. El objetivo es duplicar la jornada extendida de acá a 2014. Hacen falta más aulas y más salario docente.
–¿Para qué sirve la jornada extendida?
–Para incorporar otras actividades que para los chicos sean atractivas, como artes y deportes, y para reforzar los contenidos que no están adquiridos. Siempre pensando en los sectores más carecientes, porque los no pobres tienen como una suerte de jornada completa privatizada.
–¿A qué se refiere?
–Vos mandás a tu hijo a media jornada y después lo mandás al club, a lengua extranjera, al profe particular, a taller de arte. Cuando digo privatizar, digo lo pagás con tu costo. El sector careciente del fondo de La Matanza va a la escuela de 8 a 12 y después el pibe no tiene alternativas. Siempre hay menos redes sociales, menos recursos, no hay club. Hay sectores que no tienen plan b, que si no están en la escuela, y esto no es una descalificación, tienen un destino que puede ser la esquina, que puede ser la tele. Se ve mucha tele en la Argentina.


 
Nosotros también decimos que hay que apagar la tele un par de horas por días y ahí hay una cifra impactante. Un pibe que va, sin faltar, a jornada simple, a fin de año pasó frente al maestro 720 horas, y el promedio de tele es mil horas por año. Es un promedio alto, ¿no? Es mucho teniendo en cuenta que le estás sacando muchas horas a la escuela.

El tema cambia según cómo se lo vea ¿es cuestión de pesimismo, optimismo..? ¿o tratar de ver realidades, analizarlas y sacar sus propias conclusiones..?

















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