viernes, 25 de octubre de 2013

LOS LIBERTADORES Y EL COLONIAJE

Pinedo -abuelo del actual- fue un integrante destacado en la lista de los personajes que siempre aparecen cuando se trata de proteger los intereses de los grupos económicos más concentrados, los grandes propietarios rurales y las corporaciones extranjeras con negocios en el Río De la Plata. Allá por los años '30, entre sus colaboradores más brillantes, se destacaba el por entonces joven y prometedor Raúl Prebisch, que retornaba para asesorar a los revolucionarios "libertadores" del ´55..

Alguno recordará, el Dr. Prebisch en sus años mozos fue uno de los actores principales en la implementación de los cambios en la política económica que se sucedieron a partir de 1933.
Entre los más conocidos se verificó ese año el convenio que el gobierno argentino firmó con sus pares de Gran Bretaña. Nos referimos al ruinoso acuerdo bilateral "Roca-Runciman", que el propio Prebisch definiera como "un pacto de ataduras" con Gran Bretaña.
Tomando en cuenta esos antecedentes y el carácter restaurador de los viejos tiempos que impregnaba a quienes se habían hecho del gobierno en setiembre de 1955, no debe sorprender que hayan pedido el asesoramiento del Dr. Prebisch, por entonces Secretario Ejecutivo de la CEPAL, y que éste iniciara su informe a la Junta Militar con una frase que luego se haría famosa, ya que la repitieron varios ministros de Economía durante el siguiente medio siglo:
"La Argentina atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico, más que aquélla que el Presidente Avellaneda hubo de conjurar "ahorrando sobre el hambre y la sed" y más que la del '90 y que la de hace un cuarto de siglo, en plena depresión mundial. El país se encontraba en aquellos tiempos con sus fuerzas productivas intactas. No es el caso de hoy; están seriamente comprometidos los factores
dinámicos de su economía y será necesario un esfuerzo intenso para restablecer su vigoroso ritmo de desarrollo."

(Raúl Prebisch, "Informe preliminar acerca de la situación económica"; Buenos Aires, 26 de octubre de 1955).

Sin embargo, el Prebisch de 1955 sostenía que el origen de los graves daños estructurales que sufría la Argentina debía buscarse exclusivamente en las políticas del período 1945/55.
Consideraba que el Estado había tomado a su cargo una parcela desproporcionada de la inversión total, sin saber orientarla en la forma más conveniente para acelerar el ritmo de crecimiento necesario para otorgar más velocidad al desarrollo del país, atenuando además su vulnerabilidad externa.
Incidentalmente señalaba que "A la anacrónica administración de las empresas británicas ha sucedido la ineficacia impresionante de la empresa estatal". Era más apremiante, consideraba, realizar inversiones nuevas, con destinos prioritarios en la agricultura, la infraestructura de transporte, energía y vivienda. Si se descartaban las empresas públicas, ¿quién tendría entonces a su cargo el programa siderúrgico o los grandes proyectos energéticos? No otorgó mayores precisiones acerca de estos temas.

Sí fue más preciso en las cuestiones de corto plazo. En una muestra de sus notables coincidencias con la ortodoxia -que contradecían, en la práctica, a las conclusiones teóricas de su ya mencionado estudio de 1949 donde analizaba las causas del subdesarrollo en la economía de Latinoamérica-, el directivo de la CEPAL juzgó, en 1955, que la inflación argentina tenía un doble origen: los masivos aumentos de sueldos y salarios otorgados sin un correlativo aumento en la productividad, junto a la expansión de la emisión monetaria para cubrir los déficits del sector público y subsidiar a la producción agropecuaria, el transporte y las operaciones hipotecarias.
"…En los últimos diez años el ingreso real de los obreros industriales ha subido un 47%, que se disminuye al 37% si se deducen los aportes jubilatorios. Si un grupo apreciable de la población ha podido aumentar sus ingresos reales en esa forma frente a un insignificante crecimiento en el ingreso medio por habitante, es evidente que otros grupos sociales tienen que haber disminuido relativamente sus ingresos medios. Estos son los grupos de rezagados en el proceso de inflación, especialmente los productores rurales y extensos grupos de trabajadores de la clase media (…)"Ha habido pues un mejoramiento neto de la proporción correspondiente al sector de obreros y empleados, que también ha ocurrido en otros países en virtud el desarrollo económico.
"Es conocida la índole de este proceso: al aumentar la productividad, una parte creciente del incremento pasa a las masas trabajadoras, tanto por fuerzas que actúan espontáneamente como por el instrumento impositivo y la acción sindical, que es de importancia decisiva en la corrección de las fallas distributivas del capitalismo, cuando se ejerce con pleno sentido de su responsabilidad colectiva.
"Desgraciadamente, la forma en que este fenómeno se ha cumplido en la Argentina ha traído serios problemas. Primero, el aumento de la proporción de los sueldos y salarios en el ingreso total se ha visto acompañado por el aumento en la productividad media por habitante, pues según se ha visto el ingreso medio apenas subió en 3,5% en diez años; por tanto, para que este aumento se cumpliera ha sido necesario, entre otras cosas, afectar desfavorablemente el ingreso de los productores rurales, con las graves consecuencias que ello trajo consigo, o incurrir en un serio proceso de descapitalización, especialmente en los transportes y la misma agricultura. "Segundo, si bien el conjunto de sueldos y salarios aumentó su proporción en el ingreso, entre los distintos grupos de este conjunto han ocurrido grandes desigualdades"
(Raúl Prebisch, "Informe...").

El plan de Prebisch apuntaba también a retrotraer todo lo posible la acción del Estado en la producción de bienes y servicios, incorporando en las empresas estatales cada vez más intervención privada. Entre las medidas que se fueron concretando estuvieron la eliminación del IAPI,41 la desnacionalización del sistema bancario y de seguros y el ingreso de la Argentina en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Prebisch y sus muchachos no tuvieron inconvenientes en tergiversar datos estadísticos en busca de argumentos para sus propuestas. Así, por ejemplo, aseveraron que el producto por habitante había crecido sólo el 3,5% entre 1945 y 1955 cuando las propias fuentes de la CEPAL, en trabajos posteriores, señalaron que dicho crecimiento había sido del 14,6%, casi cinco veces esa cifra. El "Informe" marcaba dificultades indisimulables de la economía peronista, como la falta de divisas, los problemas del comercio exterior, la urgente necesidad de inversión en el sector petrolero y el bajo crecimiento.
El "Informe" fue elaborado por Prebisch y su equipo integrado por luminarias del liberalismo económico argentino, como Julio Alizón García, Carlos Coll Benegas, Roberto Terrier, Eusebio Campos, Ramón Lequerica, Francisco García Olano, Carlos Brignone, Sergio Liodat, Pascual Martínez, Ángel Alberto Sola y el futuro ministro de Economía de Onganía, Adalbert Krieger Vasena.
El documento, que se complementaría meses más tarde con dos trabajos más, Moneda sana o inflación incontenible y Plan de Restablecimiento Económico, señalaba algunas cuestiones que no les cayeron muy simpáticas a los "libertadores" de ambos bandos. En él, Prebisch reconocía un dato altamente positivo, que generalmente los economistas del sistema, esos que nos hablan sin ponerse colorados del "humor de los mercados", pasan por alto olímpicamente: la participación de los asalariados en el ingreso general del país habí" subido desde el 10% en 1937 hasta el 47%. Señalaba el hombre de CEPAL:

"La proporion de sueldos y salarios en el ingreso total argentino era relativamente baja. Así, en 1945 fue apenas de 46,7 por cíento y en 1954 ha pasado a 59,6 por ciento, incluyendo  los aportes jubilatorios, con lo cual se ha ido acercando a la de países avanzados como los Estados Unidos, en donde los sueldos y salarios constituyen el 69 por ciento del ingreso total [...]. Desgraciadamente, la forma en que este fenómeno se ha cumplido en la Argentina ha traído serios problemas. Primero, el aumento de la proporción de los sueldos y salarios en el ingreso total no se acompañado por el aumento de la producción media por habitante [...]; por tanto, para que este aumento se cumpliera ha sido necesario, entre otras cosas, afectar desfavorablemente el ingreso de los productores rurales con las graves consecuencias que ello trajo consigo, e incurrir en un serio proceso de descapitalización especialmente en los transportes y en la misma agricultura"
Felipe Pigna; Los mitos de la historia argentina 5


El plan no supera la prueba
Prebisch había partido de un diagnóstico en que, como hemos destacado en la crítica a su propuesta, su odio al peronismo y a su líder parece haberle impedido una lectura objetiva de
la realidad. Ya en el ocaso del régimen de facto, los hechos mostraron que las medidas adoptadas por el gobierno militar distaban de ser exitosas y que haber abortado ciertas iniciativas -especialmente aquéllas tomadas durante lo que duró el segundo gobierno de Perón- se convirtió en una restricción adicional, especialmente en materia de acumulación de capital. Otro tanto ocurrió con la elección de funcionarios para gestionar esa política que actuaban como si la Argentina hubiera vuelto a los dorados años '30 y entre los cuales predominaba un profundo antiperonismo.

Se pueden leer las críticas realizadas por Arturo Jauretche, Scalabrini Ortíz, para conocer las intenciones de ese "Informe"... pero con comprobar como los "libertadores" proscribieron, persiguieron, empobrecieron al pueblo.. y cómo vuelven las mismas críticas a la economía, a la "falta de apoyo al ´campo´"  se verifican las verdaderas intenciones..
¿Son muchas las diferencias con las críticas que se hacen ahora a nustra economía..? ¿Vendrá otro Prebisch a ofrecernos recetas salvadoras..?

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