viernes, 11 de abril de 2014

AUMENTO DE PENAS Y CRIMINALIDAD

En los últimos días, lamentablemente, ingresó en los oídos de todos los argentinos la palabra linchamiento, debido, por una parte, a los actos violentos que vienen protagonizando los delincuentes, con demasiadas muertes inocentes, lo que ha motivado que muchos enardecidos vecinos pierdan la cordura y agredan sin piedad, algunas veces, a delincuentes pescados infraganti, pero asimismo a gente que, aparentemente, nada tenía que ver con dicha violencia.
Linchamiento: Palabra derivada del apellido de Charles Lynch, terrateniente militar, que suplió la falta de jueces en sus dominios por una ley que procesaba y ejecutaba a los reos de forma inmediata. En 1850 el término "lynching' fue recogido por el diccionario inglés; después el DRAE registró la palabra "linchamiento' como la ejecución tumultuaria de un reo.
En la difusión de las noticias sobre los linchamientos, se advierte primero en la utilización de esos eufemismos como “golpiza”, “paliza” o “justicia por mano propia” a un hecho que en definitiva se trata de un homicidio agravado. En segundo término, en el tratamiento de la figura de la víctima, a quien nunca se le da la naturaleza de persona. “Son ladrones o delincuentes”, como si esa condición de la víctima hiciera menos grave el delito cometido contra ellos…. y se justifica lo que les suceda.
Es contradictorio que los que enarbolan las banderas del dialogo, la búsqueda de consensos, el respeto a las instituciones… de pronto aparezcan con el discurso de la mano dura, la “comprensión”  de los exaltados que deciden “hacer justicia”….
Es cierto que indigna conocer que algunos delincuentes no estén encarcelados, que violen su libertad condicional, vuelvan a delinquir…. ¿nos indigna de la misma manera que otros delitos queden sin condena..?
¿cuantos salieron a protestar por las coimas en el Senado, que según la Justicia no existió..?, ¿por la absolución de De La Rua por las muertes de diciembre del 2001..? Seguramente alguno dirá: “pero la justicia no los encontró culpables”….. También ellos “entraron por una puerta y salieron por otra…Quedan las dudas sobre esos fallos…. del accionar de la justicia... y lo mismo podría suceder con aquellos presuntos delincuentes a los que enardecidos vecinos golpean, pretenden linchar..
Pero conviene saber que opinión tienen por ejemplo Amnistía Internacional sobre la pena de muerte:
“Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia de la naturaleza del delito, de las características del delincuente o del método empleado por el Estado para acabar con la vida de la persona condenada.
La pena de muerte es el homicidio premeditado y a sangre fría de una persona a manos del Estado. Se lleva a cabo en nombre del conjunto de la ciudadanía de un país y afecta a todo ser humano. Todas las personas deben saber en qué consiste, cómo se aplica, cómo les afecta y de qué modo viola los derechos fundamentales.
MITO
imageLa pena de muerte tiene un efecto disuasorio sobre la delincuencia violenta y hace que la sociedad sea más segura.
REALIDAD
No hay datos convincentes que demuestren que la pena de muerte tenga un efecto disuasorio único.
Más de tres décadas después de abolir la pena de muerte, el índice de asesinatos de Canadá sigue siendo alrededor de un tercio inferior al de 1976.
Un estudio comparó durante 35 años los índices de asesinatos de Hong Kong, donde no hay pena de muerte, y Singapur, cuyo tamaño de población es similar y donde se llevan a cabo ejecuciones periódicamente. La pena de muerte tenía poco impacto en los índices de delincuencia. 
MITO
La pena de muerte está bien siempre que cuente con el apoyo de la mayoría de la población.
REALIDAD
La historia está llena de violaciones de derechos humanos que apoyaba la mayoría de la población, pero que posteriormente se consideraron terribles.
La esclavitud, la segregación racial y los linchamientos tuvieron el apoyo en las sociedades donde existían, pero constituían violaciones graves de los derechos humanos. En última instancia, los gobiernos tienen la obligación de proteger los derechos de todas las personas, aunque a veces eso suponga actuar contra la opinión de la mayoría.
Por otra parte, la opinión pública suele cambiar en función del liderazgo político y cuando se facilita información objetiva sobre la pena de muerte a la ciudadanía. “ (1)
 No es casualidad que los mismos medios que ante los linchamientos “comprenden”, dicen que están mal “pero…” hoy justifiquen a la dictadura genocida –mal llamada “proceso”-  basándose en el “apoyo de la sociedad”…
Nunca puede haber justificación para la tortura ni para el trato cruel. Al igual que la tortura, una ejecución constituye una forma extrema de agresión física y mental contra una persona. El dolor físico causado por la acción de matar a un ser humano no puede cuantificarse, ni tampoco el sufrimiento mental de saber de antemano que se va a morir a manos del Estado.

"La pena de muerte es discriminatoria y a menudo se utiliza de forma desproporcionada contra las personas económicamente desfavorecidas, las minorías y los miembros de comunidades raciales, étnicas o religiosas. Se impone y se lleva a cabo arbitrariamente. En algunos países se utiliza como medida represiva para silenciar a la oposición política.
En otros, los errores de los procesos judiciales se ven agudizados por la discriminación, la conducta inapropiada del ministerio fiscal o la inadecuación de la asistencia letrada.
Mientras la justicia humana siga siendo imperfecta, el riesgo de ejecutar a una persona inocente no desaparecerá nunca.
La pena de muerte:
  • niega la posibilidad de rehabilitación y reconciliación;
  • fomenta respuestas simplistas a problemas humanos completos, en vez de buscar explicaciones que puedan dar forma a estrategias positivas;
  • prolonga el dolor de la familia de la víctima de asesinato y hace extensivo el sufrimiento a los seres queridos de la persona condenada.
  • desvía recursos y energía que podrían emplearse mejor en combatir la delincuencia violenta y en prestar asistencia a quienes sufren sus efectos;
  • es el síntoma de una cultura de la violencia, y no una solución a ella. Es una afrenta para la dignidad humana;
  • debe ser abolida de una vez por todas.  (1)



(1)  Ir a amnesty.org

“La criminalidad tendría que reducirse de otra manera, con mayor inversión pública en materia de educación, de salud, con mayores oportunidades laborales en República Dominicana”, sostiene el Lic. Demóstenes Martínez, presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados de la República Dominicana
“….Víctor Mateo: Finalmente diputado. ¿Usted cree que una vez tipificado un sin número de elementos surtirá sus efectos positivos para disminuir la delincuencia? 
Demóstenes Martínez: Bueno, esa es mi mayor preocupación. Las expectativas generadas por mucha gente creyendo que con un aumento de la pena o abarcar diferentes sanciones que antes no tenían espacios en el Código Penal vigente, vamos a enfrentar la criminalidad en República Dominicana.  Yo creo que nada está más alejado de la realidad. El Código Penal va a intervenir después del hecho consumado, o sea, no hay manera de meter a la prisión a una persona que no haya cometido un homicidio, que no haya cometido un robo, aunque, por ejemplo, tenemos la asociación de malhechores, que si se descubre quiénes están en inicios de una acción delictiva pueden ser apresados según las nuevas disposiciones del Código Penal que estamos discutiendo. Sin embargo, en término general, el Código Penal interviene después del hecho; es decir, que no previene, el aumento de la pena, el cúmulo de la pena pueden funcionar como elementos disuasivos para no cometer el hecho, o por ejemplo, saber que si en la comisión de un hecho delictivo se utilizó a un menor, la pena puede aumentar de 4 a 10 años. Estamos previendo que cualquier persona diga: “bueno, déjame dejar este muchacho en su casa e irme solo a cometer mi hecho delictivo”.
“El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el efecto disuasorio de la pena de muerte en el número de homicidios en Estados Unidos muestra que la ciencia aún no sabe si la pena capital sirve para algo. En ese país se han realizado infinidad de investigaciones (casi más que películas sobre el tema) para descubrir si existe esa relación entre asesinatos y ejecuciones. En una país donde el utilitarismo se ha convertido en religión de Estado, no han podido averiguar si la inyección letal, la silla eléctrica o la soga frenan los asesinatos. Quizá el problema es que se trata más de una cuestión moral que de utilidad.
El National Research Council (NRC), la institución científica más respetada de Estados Unidos, a la que el Gobierno acude para que le ilumine el camino de las grandes decisiones, acaba de publicar un  informe sobre la disuasión y la pena de muerte. Huyendo de argumentos morales a favor o en contra de la pena capital, este consejo de sabios ha repasado toda la literatura científica que tiene por tema la relación entre las condenas a muerte y la ratio de homicidios desde 1978 hasta hoy. “
Ver Fuente

No hay evidencias que la pena de muerte tenga efectos para disminuir la cantidad de delitos… el artículo anterior dice:
 “…En esto de la pena de muerte, a los estadounidenses también les pierden las estadísticas.
El problema es que, como recoge el informe, hay otros tantos estudios que señalan que las ejecuciones, en vez de reducir el crimen, lo aumentan. Un estudio de 1999 mostraba que la muerte institucionalizada provoca un efecto de embrutecimiento social que hace que los individuos cometan más asesinatos.
¿No convendría  entonces dejar de lado tantos “pero…” y decir claramente que nunca puede haber justificación para la tortura ni para el trato cruel. …?



No hay comentarios:

Publicar un comentario