jueves, 3 de abril de 2014

HABLEMOS DE EDUCACION..

¿Es impresión mía o la educación dejó de ser una preocupación para “la gente”..? ¿ya no inquieta  a los periodistas el tema..? ..con los docentes en las aulas… ¿ya está todo bien..?
Durante los días de huelga de los docentes, las noticias eran los derechos de los chicos, lo que ganaba un maestro “por cuatro horas de trabajo”.. escuchábamos a funcionarios de gobiernos anteriores.. esos que invertían apenas un 2% del PBI en educación, discurseaban sobre “bajar el gasto” y hasta destinaban las aulas para comedores, a los docentes como cocineros, que “aconsejaban” qué debía hacerse….
Los periodistas, con cara de angustia hablaban de los padres.. de los chicos, de la calidad educativa.. ¿y con que datos avalaban sus afirmaciones..? Aumento de alumnos en escuelas privadas y evaluación PISA…  o según Majul, que en la pública los alumnos se reciben de piqueteros..
¿Y si en vez de repetir frases hechas, viejos prejuicios, dedicasen algo de tiempo a leer…?, por que ni hace falta investigar, hay bastante material disponible, de distintas fuentes, donde extraer información  para hablar seriamente del tema…
Podemos empezar con una Radiografía de la educación argentina, del año 2010…..que de entrada en su Prólogo  nos informa:
La enorme mayoría de la población ha pasado por el sistema educativo y muchos siguen en contacto directo con él en su vida adulta, mediante sus hijos-alumnos, como docentes o volviendo una y otra vez al mundo de las aulas en busca de nuevos aprendizajes. De esas experiencias surgen miradas, supuestos y opiniones sobre el estado de la educación. Buena parte de estos saberes dispersos dan en la tecla y advierten lo que incluso el ojo excedido de lecturas del especialista ya no ve. Pero en esta forma de mirar hay problemas insalvables que derivan en un diagnóstico educativo desvirtuado.                                                                                                      

Palabras y números, gráficos, infografías, fotos de una situación que nos habla de un pasado, un presente y de las posibilidades hacia adelante. En ese sentido, el trabajo nos demuestra que para poner en funcionamiento un proyecto -una idea- los números son imprescindibles. Desnuda a través de las estadísticas el estado de situación de la educación, un tema sobre el que con recurrencia los argentinos manifestamos preocupación.
Si bien Radiografía de la educación argentina está especialmente pensado para ser leído por docentes, directivos, funcionarios y actores políticos de la educación, bien puede ser utilizado como material de consulta por periodistas y público en general, interesado por la educación.”
Y en su Introducción nos dice:
"Para ello hemos recurrido a las estadísticas. En educación los números generalmente son evitados. Quizás en esto pese una tradición espiritualista, vocacional, que ve en las cifras una proyección de un saber profano, enemigo del contacto humano de las aulas. Creemos que esa imagen de los números debe ser revisada, no sólo porque implica un diagnóstico incompleto o errado sino porque ignora que también las estadísticas son fascinantes."
Una buena recomendación….informarse, comparar… para hacer un diagnóstico ajustado a la realidad y no en prejuicios..
Ya en el capítulo 1…
"El sistema educativo argentino vivió intensas transformaciones en las décadas recientes. El presente capítulo pretende abordar estos complejos procesos de cambios sociales y educativos con una mirada más estructural que la del resto del libro, constituyéndose como una narrativa introductoria de los capítulos siguientes.(..) Sin embargo, el sistema educativo argentino nunca fue uno solo sino que estuvo dividido históricamente en dos niveles que conformaron culturas educativas muy distintas: la primaria y la secundaria. La Ley de Educación Común 1.420, sancionada en 1884, fundó la matriz de la escuela primaria, que se definió como obligatoria y gratuita. Allí se destacó la impronta de la temprana masificación del sistema educativo argentino, con el objetivo central de la homogeneización cultural, ante el contingente de inmigrantes europeos y la diversidad provincial. En cambio, la educación secundaria se funda sobre un principio opuesto: la selección social.
Los números expresan esos dos modelos. En 1900 ya asistían 450 mil alumnos a la escuela primaria y sólo 6.700 a la secundaria. Este dato es una buena forma de constatar que la secundaria era la escuela de “los elegidos”. Cabe recordar que por entonces existía una escuela secundaria por provincia, como cabeceras del modelo civilizatorio. Mientras la creación de escuelas primarias era una atribución provincial (definida en la Constitución nacional de 1853), las escuelas secundarias fueron una iniciativa de la Nación, como un mecanismo de intervención política con la vocación de crear una elite gobernante.
A diferencia de la expansión continua de la primaria, la educación secundaria expresa grandes saltos, “explosiones de acceso”. El primero de ellos se da durante el peronismo, con la multiplicación de escuelas y el reconocimiento del derecho a la educación de numerosos sectores populares. Si en los primeros treinta años del siglo XX se sumaron apenas unos 80 mil alumnos a la escuela secundaria, entre 1930 y 1960 acceden 480 mil nuevos estudiantes.
El segundo gran salto en la escolarización secundaria se inicia en 1983 con la recuperación democrática. Como señal hacia una etapa que comienza a definir por primera vez el derecho social a la escuela secundaria, se eliminan los exámenes de ingreso en este nivel (instalados, en buena medida, por la última dictadura militar). La expansión de la escuela secundaria da otro gran salto con la aplicación de la Ley Federal de Educación 24.195, sancionada en 1993, que reconoce 10 años de educación obligatoria. El largo camino del reconocimiento del derecho a la educación secundaria termina de sellarse en el plano legal con la sanción de la Ley de Educación Nacional 26.026 en 2006, que establece la obligatoriedad del nivel.
En síntesis, una primera tendencia central del sistema educativo argentino es su expansión histórica y el especialmente significativo avance de la educación secundaria, que se había conformado con características fundacionales selectivas, en oposición a la educación primaria común y universal. Esta masificación progresiva de la cobertura del sistema manifiesta las distintas etapas de la conquista social de la escolarización, que transcurre entre 1880 y 1960 para la educación primaria y que se inicia más decididamente en 1983 para la educación secundaria. Esta tendencia en la dimensión de la oferta educativa implica profundas transformaciones del orden escolar. Para la política educativa esto supone una disminución sensible de la profundidad en favor de la extensión. A medida que crece el sistema ya no será posible inspeccionar cada aula y conocer cómo enseña cada docente, sino que habrá que generar sistemas de administración de inmensos contingentes de alumnos, docentes y escuelas. De la gestión planificada de un creciente “planeta” de educación primaria y un “pequeño planeta secundario” se pasará a tener que comandar y contener dos planetas gigantes.
¿Alguna duda..? Una mirada elitista para la educación secundaria…. que es modificada con la llegada del peronismo al poder…. y que luego es revitalizada por el radicalismo en 1983… y mejorada más todavía por el actual gobierno. Ninguna de las dictaduras militares ni gobiernos neo liberales hizo nada por mejorar la educación..más bien hicieron para empeorarla…
Pero este  “largo camino del reconocimiento del derecho a la educación secundaria” no se reduce al dictado de una ley o construcción de más escuelas: hay que reconocer también la situación socio económica de la población..
"La segunda tendencia central del sistema educativo argentino en los últimos treinta años refiere a los profundos cambios en la estructura social. La masificación de la educación secundaria se convierte aquí en una cuestión social. Un primer dato ilustra este punto: en el año 2006 el 39,4% de los jóvenes que asistía a la escuela secundaria era primera generación de acceso a este nivel. Sus padres, pertenecientes a los estratos
sociales bajos, no habían logrado superar la barrera de la escuela primaria. Este dato resume un inmenso proceso social de acceso al derecho a la educación, que todavía cuenta con una deuda pendiente con numerosos jóvenes, pero que debe ser valorado como una gran conquista. Esto no quita que el sistema educativo siga generando circuitos de reproducción de las desigualdades sociales, como se verá a continuación, pero le otorga dimensión a una transformación sociológica muchas veces marginada en el diagnóstico de la educación. (..)
En la Argentina se destaca en los últimos treinta años la existencia de profundos ciclos sociales, atados a los vaivenes de la economía. Las grandes crisis de 1982, 1989 y 2001 produjeron un impacto social profundo. Por otra parte, el índice de desocupación ha sido clave en la historia argentina reciente. Lo remarcable, para dimensionar luego su impacto educativo, es el aumento sensible de la desocupación en los años noventa, incluso en un contexto de expansión de la economía. Ese proceso de pérdida de fuentes de trabajo resulta un condicionante central de la escolarización de los alumnos que ingresaron en ese mismo período por primera vez a la escuela. La desocupación se transformó en un elemento que modificó la estructura familiar, los hábitos y la autoestima de los jefes de hogar. La ruptura de los lazos sociales, especialmente significativa en los contextos urbano-marginales, tiene en la desocupación una de sus principales causas y sus consecuencias educativas son cruciales.
La Argentina es el país donde más aumentó la brecha de ingresos de toda América Latina entre 1975 y 2005. Así, el Coeficiente de Gini pasó de 0,36 a 0,50 entre esos dos años, mientras América Latina mantuvo casi constante este indicador, en un nivel cercano a 0,6.
Las consecuencias educativas de esta transformación social son inevitables. Las escuelas han tenido que transformar su rol pedagógico en torno de la contención de diversas problemáticas sociales y afectivas de los alumnos. La respuesta de la política educativa ha incluido una nueva gama de políticas compensatorias y la masificación de los servicios alimentarios en las escuelas (véase Gráfico 2).

En los circuitos educativos las desigualdades sociales dejan una marca creciente. El Gráfico 1 muestra los niveles de escolarización según quintiles de ingreso. A simple vista se advierte una amplia desigualdad, propia de todos los países con amplias brechas sociales. Por ejemplo, sólo el 47% de los niños y niñas pertenecientes al quintil de menores recursos asiste al nivel inicial, mientras este porcentaje aumenta al 79% en el quintil de mayores ingresos. La brecha entre los 18 y 23 años de edad es aún mayor entre niveles de ingresos: sólo un 30% sigue en el sistema educativo en el quintil de menores ingresos mientras un 70% lo hace en el quintil más rico de la población.
Pero hay otros datos clave para comprender mejor las consecuencias de la combinación de las dos primeras grandes tendencias: acceso masivo a la educación y aumento de la pobreza y de las desigualdades en los últimos treinta años. Uno de ellos refiere al progresivo pasaje de los sectores de mayores ingresos de la escuela estatal a la privada, constatable al menos en los datos disponibles sobre la variación entre 1997 y 2006. La polarización social entre la escuela estatal y privada ha aumentado en este período significativamente: cuanto más alto es el nivel socioeconómico mayor ha sido el pasaje al sector privado. 
 Pero estas tendencias no sólo se traducen en una segmentación social de la educación estatal y privada. También se constata una creciente diferenciación de circuitos sociales de escolarización dentro de los propios sectores estatal y privado. Las escuelas comienzan a distinguirse cada vez más de acuerdo con una sociedad cada vez más desigual. Se conforman, así, cotos sociales de segregación educativa, que pugnan por homogeneizar la base social de la pedagogía.
El resultado de este proceso es sumamente riesgoso para la apuesta a la conformación de una sociedad democrática, con justicia e integración social. La amenaza de la segregación educativa creciente obstaculiza la posibilidad de construcción de una cultura común basada en la riqueza del diálogo con la diversidad. Evidentemente, el mayor desafío para evitar este camino es la disminución de la brecha de ingresos y la salida de la pobreza a través del desarrollo económico. Pero la educación también tiene sus propios desafíos de integración social a partir de sus pedagogías y sus formas de organización de la oferta educativa."
Despues de leer estas citas, podemos comprender un poquito mejor que la educación no consiste solamente en que el alumno esté en la escuela... 
Si no se brindan las mismas oportunidades a todos los sectores,  si no se consideran las distintas circunstancias familiares, económicas, las posibilidades de completar el ciclo pre-escolar, se fomenta la desigualdad.
El tema da para mucho más... podemos observar que los de mayores ingresos optan por la enseñanza privada... Eso..¿indica que la misma es mejor.. o  que quienes asisten a ella están mejor preparados...? En una nota posterior, podremos ver que dicen los números...

  • Aclaración necesaria: puede que alguno, al leer esta "Radiografía.." considere que es obra del Ministerio de Educación o algún escriba pagado por el gobierno... Lamento desilusionarlo.. "Radiografía de la educación argentina" es parte de un proyecto elaborado conjuntamente por CIPPEC, la Fundación Arcor y la Fundación Noble-Clarín, y condensa y enriquece tres años de trabajo del ciclo de conferencias “La infancia y la educación en agenda”.





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