jueves, 8 de mayo de 2014

PERSONAS INNOVADORAS

Cuando se recuerda la publicidad de la dictadura genocida sobre los “beneficios” de la libertad de mercado, poder elegir productos importadosVer Publicidad… o el cierre de la Fabrica Militar de Aviones….
“Mediante la Ley Nro. 17.342 del 11 de julio de 1967, se establece que DINFIA se dedicaría exclusivamente a las actividades del sector aeroespacial, desvinculándose de la industria automotriz, actividad que sería realizada por la empresa IME, Industrias Mecánicas del Estado. La producción de IME, y luego DINFIA, se mantuvo en constante crecimiento pasando de 3.964 unidades en 1959 a su récord de 12.500 en 1975. Su vehículo más popular, el «Rastrojero» diesel, dominaba cómodamente el mercado de utilitarios con el 78% de participación. Además del «Rastrojero», la línea de vehículos utilitarios se completaba con los camiones medianos «O68» y «F71».

Sobre la base de estos modelos surgieron diferentes versiones realizadas por empresas diseñadoras de carrocerías con formatos doble cabina, rural, furgón, minibús, y ambulancia. Las variantes cubrieron durante años diversas necesidades del mercado y fueron especialmente útiles en el ámbito de las empresas públicas. El IME funcionó hasta 1980, cuando, por intervención del Ministro de Economía Martínez de Hoz se decreta su cierre. En aquel momento la empresa contaba con más de 70 proveedores, 100 concesionarios en todo el país y más de 3.000 empleados.”
(Extractado de Wikipedia)
..hechos que eran celebrados como “buenas noticias”, avaladas por la “mala calidad” de la industria nacional, la “poca capacidad tecnológica”… los eternos discursos de los acérrimos defensores de la iniciativa privada, críticos de toda intervención del Estado… es fácil convencerse que somos "un país atrasado"...
¿Cuanto de verdad hay en esa idea..?
Hagamos memoria..

FATE Microcifra: Una historia épica
A partir de la inciativa de Oscar Varsavsky y Manuel Madanes, la empresa fabricante de neumáticos Fate (Fábrica Argentina de Telas Engomadas), emprendió la puesta en marcha de una división electrónica con el objetivo de desarrollar, fabricar y comercializar productos electrónicos de avanzada, con tecnología de origen nacional.
A partir de la contratación de una importante cantidad de científicos provenientes de la Universidad de Buenos Aires, alcanzó un grado de desarrollo de vanguardia a nivel mundial. Los investigadores eran los mejores especialistas del país en las áreas de computación, semiconductores, control de procesos, microelectrónica, estados sólidos. El proyecto se inició en Julio de 1969, cuando Roberto Zubietta y Alberto Bilotti comenzaron a construir la estructura tecnológica de base.
Algunos datos nos permiten dimensionar el emprendimiento. El 15% de los recursos humanos de Fate Electrónica pertenecían al área I+D. Incluso contaba con una oficina en los Estados Unidos, dónde diseñaba sus propios circuitos integrados. Usaba tecnologías de avanzada para la época, como los sistemas de diseño asistido por computadora CAD.
Los logros fueron numerosos e importantes. Todos los productos fabricados eran desarrollos propios y no se contrataban licencias externas.
En un año redujeron de 150 a 7 la cantidad de circuitos integrados que se usaban en la calculadora.Fate Electrónica diseñó, desarrolló y fabricó productos electrónicos de avanzada con su propia marca: CIFRA.
Fate Electrónica recibió una inversión notable, efectuada íntegramente con capitales nacionales. El 7% de los ingresos brutos eran volcados en I+D. La intención de integrar componentes nacionales impulsó la puesta en marcha de una fábrica de semiconductores que empleaba a 1400 trabajadores. Se fabricaban circuitos integrados, principalmente TTL, algunos display (LED) e incluso una línea de procesadores  matemáticos (ALU)
Se decidió tomar una línea y no salirse de ella, desarrollando una estrategia de integración vertical ejecutada por etapas sucesivas. Con respecto a la distribución, se optó por una estrategia que combinaba una política de expansión escalonada por todo el país con una descentralización de la distribución y los servicios a través de distribuidores.
En el rubro de las calculadoras electrónicas,
Fate Electrónica llegó a ser el mayor fabricante de calculadoras de América Latina y uno de los diez primeros fabricantes de calculadoras del mundo.Entre 1972 y 1975 llegó a exportar hasta el 30% de su producción a todo Latinoamérica y dos países de Europa.
Los dos primeros modelos realmente competitivos fueron la Cifra 211 y la Cifra 221, que se lanzaron al mercado en 1972. El diseño de estos productos lo realizó el Arq. Silvio Grichener. En 1974 se lanzó  comercialmente una microcomputadora denominada Sistema 75.
El desarrollo más ambicioso fue la computadora Serie 1000, equivalente a una IBM 370 de la época, que se comenzó a desarrollar en 1972 y se planeaba lanzar en 1977. Esta computadora nunca llegó a producirse.El mayor logro de FATE Electrónica, en relación a los productos, fue el lanzamiento de la segunda calculadora de bolsillo del mundo: la Microcifra. Esta calculadora se lanzó al mercado en el año 1975, mientras que la primera, fue la HP 35 introducida por Hewlett Packard el 4 de enero de 1972. Es notable que esta línea de calculadoras se produjo a partir de un desarrollo completamente propio e independiente. Sin lugar a dudas, se trató de una gran demostración de la capacidad de los científicos argentinos formados en la universidad pública, trabajando en una empresa privada provista de una visión de avanzada.Los modelos Fate Microcifra 3 y 4 realizaban operaciones básicas. La Fate Microcifra 6 contaba con funciones financieras. La Fate Microcifra 10, contaba con funciones científicas y operaba con la lógica de notación polaca inversa "RPN", sistema de avanzada en el rubro.
Los investigadores contratados por Fate Electrónica fueron expulsados de la Universidad de Buenos Aires en 1966 luego de la noche de los bastones largos, durante el gobierno de facto de Onganía.Fate recibió el apoyo de los aliados del peronismo que comenzaban a recuperar el poder en el país hacia fines de los ‘60, principalmente a través de la CGE. Sin embargo, el impulso mayor lo recibió a partir de normativas impuestas por el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse, que fijó tasas de importación muy altas para las calculadoras electrónicas y en menor medida para las mecánicas.
También tuvo facilidades que le permitieron la importación de componentes sin recargo. Esta promoción también permitió la aparición de otras marcas nacionales de calculadoras como Intelect, Magiclick, Norman, Czerweny, Status y Unitronic.
Hasta la muerte de Perón el proyecto de FATE avanzó a pasos agigantados pero a partir de ese momento, se produjo el comienzo del fin. Con la caída de los grupos nacionalistas y la toma del poder por parte de grupos con ideas neoliberales, que derivó en el golpe del ‘76, las políticas de protección a la industria nacional cesaron y con ellas el desarrollo de FATE Electrónica.
El proyecto productivo se clausuró en Agosto de 1976.
En 1978 la planta de FATE Electrónica pasó a ser la filial Argentina de Nippon Electronics Company, NEC, dónde comenzaron a ensamblarse productos de la marca japonesa.

(Fuente:
www.dalponte.com.ar)

Una empresa privada, con científicos salidos de una universidad pública, con apoyo del Estado invierte en el país, investiga, desarrolla, produce, crea empleo, pionera en tecnología..... hasta que Onganía y su política de "bastones largos" expulsa a esos científicos, y luego las recetas neoliberales acaban entregando todo eso a firmas extranjeras.. que no invierten en el país, solo compran lo ya instalado... y siguen haciendo los mismos productos.... pero con marca importada... para que los críticos se llenen la boca hablando de la capacidad de la industria extranjera....
¡¡Somos vivísimos...!!!

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