viernes, 27 de junio de 2014

RECORDANDO LA HISTORIA: ILLÍA

El derrocamiento de Illia:

 Luego de siete meses de preparación casi pública del golpe, los militares deciden actuar. El lunes 27 de junio el general Pistarini ordena la detención del general Caro, único jefe legalista. Fuerzas militares ocupan la Plaza del Congreso y las estaciones de radio y televisión.

En la madrugada siguiente el general Alsogaray y otros jefes reclaman la renuncia a Illia, quien los increpa con dureza: ¡Usted no representa a las Fuerzas Armarías sino a un grupo de insurrectas! ¡Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos.., ustedes no tienen nada que ver con el ejército de San Martín y Belgrano.
 Esto decía, por ejemplo, el coronel Juan Francisco Guevara:

”…en típica actitud, propia de toda decadencia, asumió el poder [...] vestido de traje de calle, por ser esa ropa más "democrática". Confundía así forma con fondo, esencia con accidente: pero ignoraba además que los pueblos, con intuición certera no desprecian el valor de los símbolos; ignoraba también que la humanidad aun en aquellos sectores más declamadamente igualitarios, es jerárquica. Y que la jerarquía requiere expresiones externas no para consolidarse ni para falsear la verdad, sino para facilitar su reconocimiento. Ese igualitarismo por nivelación hacia abajo, hacia muy abajo, constituye una de las más ruines trampas demagógicas y esclavizantes de la hora actual [...] la filosofía del señor Illia, que un día presidió la Argentina, era que progresivamente debíamos aceptar que la ceremonia de asumir el cargo de Presidente de la República se hiciera en pijama. Era más democrático. Y luego, claro está, ¡debía hacerse en pelotas!”
El comentario muestra evidentes contradicciones entre un pedido de respeto por la investidura presidencial, pero formulado en término» sumamente irreverentes; resultará, sin embargo, mucho más grave el hecho de que el mismo que reclamaba respeto para la figura presidencial se lo negará en la práctica, al igual que la mayoría de sus camarada» de armas, mal acostumbrados desde 1955 a hacer y deshacer en la política argentina. Y a pesar de sus huecos calificativos de "nacionalistas", serán estos los gestores de la llegada al gobierno y al poder de los sectores más reaccionarios y antinacionales de la derecha económica entreguista del patrimonio nacional, autodenominada liberal.
¿Tiene muchas diferencias ese comentario con otros escuchados con referencia a los mocasines, al saco cruzado de Néstor… el exceso de luto de Cristina..o las calzas…?
En esa línea, el diario La Prensa, en aquel entonces uno de los más influyentes del país, recibía al presidente en forma imperativa con las siguientes "consideraciones":
”No deben los gobernantes que hoy inician sus tareas tener como definitivo al Estado monstruoso que ahora encuentran, sino que deben desarmar gradualmente sus empresas industriales y mercantiles, todas deficitarias y todas ineficientes, para devolver a la iniciativa privada lo que supo crear y expandir con tanto acierto. En vez de pensar en quién manejará o en quién será capaz de dirigir tal o cual empresa oficial, será conveniente pensar en quiénes podrán liquidarlas con el menor daño para el tesoro público y la colectividad. Es necesario modificar gradualmente los errores y funestos cánones que han hecho de un país individualista y progresista una nación regimentada que jamás estuvo en la mente de los hombres de Mayo, ni los que dieron a la República Argentina su Constitución definitiva en 1853 y en 1860.”
Pequeño detalle.... desde setiembre de 1955 , salvo el breve  lapso del gobierno de Frondizi, el poder estuvo en manos de los militares y sus cómplices civiles.. si las empresas eran ineficientes y deficitárias.. ¿quien tendría la culpa..?
Achicar el Estado… El entonces frondizista Félix Luna, que no lo quería mucho a Illia, decía sobre su gabinete:

“…sus colaboradores eran mediocridades honradas, con una larga trayectoria política, pero sin experiencia de gobierno. Este exclusivismo en la elección de sus colaboradores fue la primera sorpresa desagradable que deparó el nuevo gobierno. La opinión pública estaba acostumbrada a ver ciudadanos de diferentes extracciones políticas en los equipos oficiales sucedidos desde 1955. Esta amplitud en el espectro de los elencos gubernativos respondía a diversos motivos según el caso, pero era, de todos modos, un paso adelante en la convivencia [...]. Illia prefirió entregar la administración pública a la voracidad de sus correligionarios con exclusión de toda otra colaboración. [...] Era el suyo un partido que no había obtenido la mayoría absoluta de los votos y que llegó al poder por el apoyo de otras colectividades cívicas en el Colegio Electoral. Esa circunstancia debía haber aconsejado un estilo gubernativo más abierto [...]. La tónica dominante de la UCR del Pueblo y el temperamento personal de Illia, cerrado hacia sus amigos, fueron llevando hacia una estrechez ideológica y operativa que tenía que terminar tal como terminó...”
¿La opinión pública estaba acostumbrada a ver ciudadanos de diferentes extracciones políticas..? o acostumbrada a los uniformes militares.. al elenco estable de los economistas liberales..?
Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue anular los contratos petroleros firmados por Frondizi…..Como suele ocurrir y pese a los agoreros, tras la anulación de los contratos petroleros no nos caímos del mundo. Aunque la realidad económica durante el gobierno de Illia no fue floreciente, lo cierto es que hubo signos claros de recuperación con respecto a la crisis iniciada poco antes del derrocamiento de Frondizi y que se profundizó con las políticas "liberales" de los ministros Pinedo, Alsogaray, Méndez Delfino y Martínez de Hoz cuando Guido llevaba el título de presidente. Una crisis que, gracias a las recetas "monetaristas", nos hacia vuelto "pioneros" en algo que el resto del mundo recién conocería en la llamada "crisis del petróleo" de 1973-1974: la estanflación, es decir la mezcla explosiva de estancamiento económico con alta inflación, algo que hasta entonces no figuraba en los manuales.
El producto bruto interno, que había caído el 1,6 y el 2,4% anual respectivamente, en 1962 y 1963, en los dos años siguientes creció al 10,3 y 9,1% anual. El déficit fiscal, que Martínez de Hoz había dejado en más del 6% del producto, para 1965 se había reducido al 3,6%  y con una política que no se basaba en el recorte sistemático de la salud, la educación y los sueldos de los empleados públicos, sino en el aumento de la recaudación impositiva al haber mayor actividad económica. Donde todo pareció seguir igual fue en el aumento del costo de vida, con tasas de inflación similares al período de Guido.”

Y no nos caímos del mundo entonces.. ni ahora, pese a los anuncios de que sucedería cuando la estatización de las AFJP, de Aerolíneas, ni YPF…..
Illía, al poco tiempo de asumir, se ocupó de un tema importante para la salud del pueblo: los medicamentos.Este proyecto de ley había sido elaborado merced al estudio de dos comisiones. Una formada por médicos, bioquímicos, y especialistas en farmacología, era presidida por un profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Otra formada por contadores y economistas, se centró en el estudio de los costos de los medicamentos. La comisión integrada por especialistas en ciencias de la salud, trabajó sobre una muestra de más de veinte mil medicamentos: descubrió que muchos de ellos, una parte relevante carecía de las drogas e ingredientes que decían contener, o bien no las tenían en las proporciones explicitadas en sus prospectos. La comisión de contadores pudo constatar que los grandes laboratorios poseían un doble juego de libros de contabilidad que les facilitaba exagerar los costos para maximizar sus ganancias. A tenor de estas circunstancias, la ley 16.462 impulsada por el ministro de salud Dr. Arturo Oñativia, que congeló el precio de los remedios, definía a éstos como "bienes sociales". Al concebir al medicamento como bien de mercado, es imposible no pensar en el derecho a la propiedad intelectual-patente farmacéutica, aquella que protege al descubridor-inventor-creador de algo; pero ese algo en este caso es en realidad aquel bien social que defendía el Dr. Oñativia, y al definirlo como social, esta propiedad intelectual indefectiblemente se opone al derecho a la salud: si la emergencia supera a la demanda de medicamentos, esa patente farmacéutica ya no tiene razón de ser. Existen acuerdos internacionales que avalan esta postura, pero si la mano del gobierno no los gatilla por sumisión o cooperación con las naciones opresoras...
Ante el clamor de los laboratorios la mayor parte europeos, sobre todo suizos quienes sostuvieron que sólo ellos poseían expertos con la pericia necesaria para realizar esos estudios, el gobierno les dio seis meses para presentar una declaración jurada relativa al costo y la calidad de los medicamentos, al tiempo que mantuvo la congelación de los precios. Ninguno de ellos presentó la declaración jurada.
“El 15 de enero de 1964 envió al Congreso un proyecto de ley (..) Los arduos debates llevaron seis meses, en los que se hicieron  sentir las tremendas presiones de los todopoderosos laboratorios multinacionales, que llenaban de solicitadas los diarios.
Uno de los semanarios que llevó adelante la campaña en defensa de los laboratorios fue Confirmado, que en su número 5, del 4 de junio de 1965, comentaba que "el brote de gripe que ha estallado en  los últimos días, permitió comprobar las primeras consecuencias del decreto que reglamenta la ley de medicamentos: [...] cierta escasez de productos, especialmente antibióticos, en el momento actual de gran consumo y necesidad".
La campaña tuvo su punto culminante en un informe especial titulado "La industria farmacéutica en Argentina. Informe especial número 2", que literalmente era una apología desembozada del punto de vista empresario…”
Las versiones alarmistas, las argumentaciones en favor de las empresas privadas que parecen ser víctimas inocentes de la maldad del gobierno… ellas no tienen nada que ver con  la formación y el aumento de los precios, ni la inflación…..sigue pasando con todos los productos…

La Rural  venía mal acostumbrado desde 1955 a dictar los lineamientos de la política económica nacional. Las medidas "dirigistas" del gobierno de Illia hubiesen sido calificadas en no pocas democracias occidentales como moderadas medidas regulatorias del mercado, medidas arbitrales para poner algún freno a la voracidad de las patronales, que si no se las controla llegan a poner en peligro al sistema capitalista desplazando a millones de personas a niveles de subsistencia, generando así una lógica conflictividad que podía derivar en revolucionaria.
Muy enojada y ajena a estos razonamientos, la Sociedad Rural Argentina le envió al presidente Illia esta nota firmada por su presidente Faustino A. Fano y el secretario Horacio J. Peralta Ramos:
“El país, cansado de caer por la pendiente del desprestigio y la inseguridad resultante, lógica de la pérdida de confianza y quiebra de la fe, en Julio de 1963, puso sus esperanzas en el gobierno de V.E. Pocos o ningún gobernante recibió como V.E. del pueblo una prueba tan palmaria de confianza, a pesar de no haber obtenido en los comicios una franca mayoría. Ello, no era sino demostración acabada del anhelo general de paz, estabilidad y orden dentro de la ley.
Pero desgraciadamente el PE ha hecho de lo "político" factor preponderante en la casi totalidad de las medidas oficiales. [...] La conducción económico-social, señor Presidente, a juicio de la Sociedad Rural Argentina y de toda la opinión sana del país, debe cambiarse rotundamente, sin titubeos, sin vacilaciones, para ganar la confianza exterior y reconfortar el espíritu de trabajo nacional. [...]
El dirigismo económico y el intervencionismo estatal, cada día más notable, que caracterizan la política económica actual, deben desecharse a pesar de ser la doctrina escrita en la plataforma partidaria. [...] Es la libertad bien entendida, tal como la consagra la Constitución, la regla básica a adoptar de inmediato [...] sin trabas de ninguna índole. [...] Es necesario que el Gobierno escuche el clamor general, que reconozca que su política crediticia, cambiaría, comercial y fiscal, no apoya, sino desalienta la actividad de los productores particulares, a los cuales se castiga con nuevos y mayores impuestos, la supresión de estímulos impositivos, el restablecimiento retroactivo de perniciosos gravámenes con restricciones a la exportación e importación, la vigencia de la ley de abastecimiento, el alza de precios de todos los productos oficiales, una constante y creciente inflación que envilece la moneda [...].. No puede silenciarse el pavoroso déficit que aplasta al país, ni una burocracia que se extiende como un mal inevitable [...]. Tampoco podemos dejar de señalar el cuantioso quebranto y la desastres» administración de las empresas estatales [...] manejadas con sentido político [...]. Creemos interpretar el sentir de toda la Nación cuando exponemos ante V.E. la imperiosa necesidad de modificar la conducción económica para el bien de toda la República”
Hay que escucharlos, se sienten intérpretes de “toda la opinión sana del país” y hay que dejar de lado la política, no intervenir en la economía… Estado ineficaz, burocracia…igualito que ahora cuando las entidades empresarias reclaman menos intervención, ven persecuciones en los controles….  
   
La campaña mediática: el rol que les cupo a los semanarios Primera Plana y Confirmado en el golpe mediático contra Illia..
“No participan de la organización político-militar del complot. Sin embargo, estos medios no actúan aislados, son instrumentos de los factores de poder y de las minorías golpistas. Su función fue la de elaborar imágenes con destino a la sociedad civil, pero también retroalimentar el descontento y la actitud golpista de amplios sectores de las Fuerzas Armadas. ¿Cuál es el grado de importancia real que puede ejercer una campaña de persuasión en un golpe de Estado? En relación al total de la población, su influencia cuantitativa es reducida. No obstante, debe tenerse en cuenta que su objetivo no es toda la opinión pública, sino algunas franjas muy específicas, solo un núcleo seleccionado de lectores. Tampoco la acción individual es efectiva. Todo esfuerzo sería inútil si se realizara fuera del marco de una "campaña de persuasión". Esta consta de varios mensajes distribuidos a través de diferentes canales [...] estos conformaban una red que permite controlar la cobertura de las noticias, limitando, de esa forma, el acceso de puntos de vista opuestos. (..)  cuanto mayor sea el número de canales que transmiten un mensaje mayor será la probabilidad que este sea aceptado por el público. (..) además pueden existir mensajes no uniformes, de manera que se llega a un destinatario más amplio con el mismo sentido informativo:
esta red de cobertura no nos dice qué pensar sino sobre qué pensar. Es solo un procedimiento orientador que dirige, refuerza y activa tendencias preexistentes y orientadas hacia motivos socialmente aprobados.”
(Todas las citas de: Felipe Pigna; Los Mitos de  la Historia Argentina, Tomo 5)

No fueron los únicos medios... y uno de los más apasionados detractores de Illía.. luego del derrocamiento decía:
"No queremos comparar aquí a Juan Carlos Onganía con nuestros caudillos de ayer: sea cual fuere el juicio que ellos nos merezcan, su destino está cristalizado, es inmutable. Onganía, en cambio, es pura esperanza, arco inconcluso y abierto a la gloria o a la derrota. Queremos, en cambio, comparar su situación con la de sus antecesores. Y esa situación es idéntica y definida: el advenimiento del caudillo es la apertura de una nueva etapa, la apuesta vital de una nación en dirección de su horizonte.

El gran error radical fue, entonces, producto de su óptica partidaria. Illia no comprendió que su misión era, en definitiva, viabilizar el encuentro del caudillo con la Nación. Lo pudo hacer si hubiera puesto el ideal de la Nación por encima del ideal del partido. Pero el radicalismo identificó su propia suerte con la del país. Illia, dueño del Gobierno, se creyó poseedor, también, del poder. Y de este equívoco fundamental surgió todo lo demás. Comenzó la anécdota. La polarización y las pequeñas ofensivas ante militares. El retiro del Comandante en Jefe. Y, con él, la pérdida de la "pax" militar de setiembre y, paradójicamente, la puesta en evidencia de la necesidad de autoridad. El absurdo de un Gobierno sin poder quedó, por así decirlo, manifiesto y demostrado. Y, con la revolución, todo volvió a su quicio. Es que hoy muere un caudillo y nace su sucesor.

Estas son las cosas profundas, que están más allá de las formas legales o retóricas. La Argentina se encuentra consigo misma a través del principio de autoridad. El Gobierno y el poder se reconcilian, y la Nación, recobra su destino...." (
Mariano Grondona; PRIMERA PLANA;30 de junio de 1966)
En esos días, no importaba defender la democracia, las formas legales... contrariamente a lo que hoy predica, con su visión muy particular de la democracia...
Conviene recordar que se decía y hacía.. compararlo con lo que se dice y hace...  para que no nos suceda que se hable de un futuro de pura esperanza, arco inconcluso y abierto a la gloria o a la derrota..  y nos encontremos con bastones largos, proscripciones, dictadura..


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