jueves, 4 de septiembre de 2014

EMPRESARIOS Y LEYES

LOS EMPRESARIOS Y LAS CUENTAS PENDIENTES


Los empresarios reaccionan ante el proyecto de reformas a la ley de abastecimiento, hablan de inconstitucionalidad, de dictadura, de intromisión en la actividad privada…Muchos aceptan estas expresiones, defienden las posturas de los empresarios, algunos, por desconocer que en otras oportunidades, ese sector ha tenido igual comportamiento…. otros, por compartir el criterio de la libertad de los empresarios por sobre el bien común.Las principales cámaras empresarias renovaron sus críticas a la iniciativa y muchos de sus argumentos fueron esgrimidos por senadores de la oposición. Por el contrario, las asociaciones de pequeñas y medianas empresas ratificaron el apoyo a la medida. El proyecto morigera atributos que tenía la anterior Ley de Abastecimiento, aprobada en 1974, que contemplaba, por ejemplo, la pena de cárcel para los empresarios.
El titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) realizó declaraciones en Radio Mitre que iluminan su manera de pensar. Uno de los dichos de Héctor Méndez es comprobable analizando las actitudes de las grandes empresas durante gran parte del proyecto iniciado el 25 de Mayo de 2003, y en especial en estos últimos tiempos. ¿Qué fue lo que dijo durante el programa de Jorge Lanata? Lo siguiente: “Las grandes empresas siempre apoyan al poder…”. Basta ver el comportamiento de las grandes corporaciones empresarias para comprobar el aserto del empresario. Defienden el poder del establishment, que se expresa en un mercado sin regulaciones, ante un estado presente que defiende a usuarios y consumidores, precisamente frente a la voracidad de las corporaciones monopólicas, Luego agregó: “…son las que apoyaron a Hitler. Empresas químicas, siderúrgicas y petroquímicas.” También expresó: “…Un gobierno que hace años tiene la mayoría en el Congreso…” Olvidó mencionar que esto es porque el pueblo vota sus candidatos cada dos o cuatro años, y siguió diciendo: “…una tropa que vota todo me hace acordar a la obediencia debida durante la dictadura.” No estaría mal recordarle al empresario que la ley de Obediencia Debida, al igual que la ley de Punto Final, fueron arrancadas bajo presión al Congreso de la democracia recuperada. Gracias a los alzamientos liderados por Aldo Rico y sus “cara pintadas” contra los juicios a los genocidas.. un siniestro personaje que es llamado por los canales de TV para que exprese sus opiniones, hable de la corrupción…

Y Méndez no está equivocado para nada…Hasta hoy la justicia argentina tuvo el mérito de investigar los delitos de sangre cometidos durante la última dictadura, pero dejó fuera de las investigaciones a los actores económicos que interesadamente la promovieron y/o facilitaron, es decir, a las personas, instituciones y empresas que suministraron bienes y servicios a los dictadores o que obtuvieron grandes beneficios a cambio de apoyar la ejecución del plan criminal. Muchas de ellas son en la actualidad actores civiles y económicos de peso, integrados al juego democrático, y sus vínculos con la dictadura son en gran medida desconocidos. Coautores, socios, instigadores, conspiradores, ejecutores, cómplices, beneficiarios son algunos de los posibles formatos de estos vínculos, que deben ser esclarecidos. En cambio, algunas de las empresas  que apoyaron a Hitler han sido juzgada y condenadas…
“IG Farbenindustrie AG fue un conglomerado alemán de compañías químicas. Fue fundado el 25 de diciembre de 1925 como una fusión de las compañias BASF, Bayer, Hoechst (incluyendo Cassella y Chemische Fabrik Kalle), Agfa, Chemische Fabrik Griesheim-Elektron y Chemische Fabrik vorm. Weiler Ter Meer, aunque las compañías más importantes que lo formaron habían estado trabajando juntas desde la Primera Guerra Mundial….Durante la Alemania Nazi, comenzaron a producir el gas Zyklon B, veneno que era comúnmente usado en la época para espulgar. Durante el Holocausto, este gas fue usado como agente letal en las cámaras de gas de los campos de exterminio. El conglomerado fue disuelto después de la Segunda Guerra Mundial por decisión de los Aliados debido al trabajo esclavo utilizado en los procesos de fabricación…Debido a la severidad de los crímenes de guerra cometidos por IG Farben durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados consideraron que la empresa estaba demasiado corrompida como para permitirle seguir existiendo, y durante los Juicios de Núremberg ordenaron desmembrar el consorcio. La Unión Soviética se incautó de la mayor parte de los activos de IG Farben localizados en la zona de ocupación soviética como parte de sus reparaciones de guerra, en línea con el Plan Morgenthau. Los Aliados Occidentales sin embargo, en 1951, dividieron la empresa en sus empresas originales constituyentes. Las cuatro más grandes, BASF, Bayer, Hoechst y Agfa, compraron rápidamente a las más pequeñas…De los 24 directivos de IG Farben acusados en el denominado Juicio a la IG Farben (1947-1948) ante un tribunal militar norteamericano en los subsecuentes Juicios de Núremberg, 13 fueron sentenciados a entre uno y ocho años de prisión…” (Extractado de Wikipedia)
(A continuación, todas citas y textos son extractados de “Cuentas Pendientes. Los cómplices económicos de la dictadura”; Horacio Verbitsky-Juan Pablo Bohoslavsky, Editores)

.....La trama se completa con corporaciones patronales agropecuarias o industriales, como la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas; el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires; los grandes prestamistas internacionales, como el Citybank y el Lloyd's Bank, que colaboraron con el descomunal endeudamiento del país en ese período; los think tanks como FIEL o CEMA, que aportaron hombres e ideas a la dictadura; sectores de la cúpula sindical; operaciones mediáticas de diarios como La Nueva Provincia, Clarín o La Nación, o la impactante actitud de la cúpula de la Iglesia católica, que, mientras bendecía la represión, aprovechaba los cuantiosos beneficios que recibía de los militares. En esos años de una verdadera dictadura, no preocupaba la vigencia de la Constitución, las leyes.. ni los Derechos Humanos:

“Otra frase hecha, que pende cual espada de Damocles sobre nuestro legítimo derecho a defendernos del ataque artero de la subversión internacional, es la tan manida de los derechos humanos. Sus más publicitados defensores exigen que sean respetados estrictamente en los países no comunistas, pero callan cuando el comunismo reprime salvajemente al menor intento de las poblaciones bajo su yugo de reducir la presión totalitaria que los ahoga y priva de todo tipo de libertades.” (De las frases hechas y la impaciencia. Carta Política, Agosto 1976. Acindar. Su pensamiento empresario 1976-1992)
Acindar, que supo tener en la presidencia de su directorio en los años setenta a José Alfredo Martínez de Hoz, quien luego sería uno de los más importantes cuadros políticos que sustentaron la dictadura militar, había protagonizado en 1975 una de las represiones más directas al sindicalismo de la época. A raíz de una puja entre la comisión interna de la fábrica -de orientación de izquierda- y la conducción del sindicato nacional —en manos de Lorenzo Miguel, el referente más claro del peronismo ortodoxo-, Acindar aprovechó para ponerse a la vanguardia del empresariado de entonces. En marzo de 1974 instaló un destacamento de la Policía Federal dentro del predio de la planta de Villa Constitución y, a mediado de ese año, prácticamente militarizó la empresa, a tal punto que, según se ha probado, en el cercano "albergue de solteros" funcionó, después de golpe del 24 de marzo de 1976, un centro clandestino de detención.

No es menor el dato de que José Alfredo Martínez de Hoz dejara la presidencia del directorio de Acindar para ocupar el cargo de ministro de Economía de la dictadura cívico-militar. La existencia de unas treinta firmas vinculadas al sector en el momento del golpe de Estado daba cuenta ya de un proceso en el que la competencia había dejado fuera de carrera a las empresas estatales o privadas que no acompañaban el desarrollo tecnológico. En el caso Acindar, el préstamo solicitado durante el último gobierno peronista para instalar la nueva acería eléctrica y la planta de reducción directa fue otorgado a la firma durante el mandato de Martínez de Hoz al frente del Ministerio de Economía, y estatizado en la última etapa de la dictadura, cuando Domingo Felipe Cavallo era presidente del Banco Central. Nada menos que u$s 650 millones.. Pero no fue la única empresa que colaboró concretamente con una dictadura:
“De acuerdo con la información proporcionada por personal gerencial de la empresa, (Mercedes Benz) la compañía donó, como parte de sus atenciones al Ejército, equipamiento obstétrico para ser utilizado en Campo de Mayo. Las únicas instalaciones de obstetricia presentes en dicha dependencia militar eran ilegales y fueron montadas para llevar a cabo los partos clandestinos de mujeres desaparecidas.” 

Las medidas aplicadas a partir de mediados de los setenta, aunque marcadas por múltiples contradicciones y tensiones entre los distintos actores y fuerzas sociales que participaron directa o indirectamente en el gobierno dictatorial, tuvieron como claro vector resolver el desafío que implicaba la confluencia del proceso de radicalización política y social con el poder de la clase trabajadora. A diferencia de las líneas de solución intentadas durante la segunda sustitución de importaciones, que habían tenido como trasfondo la permanencia del modelo de industrialización y sus relaciones estructurales, las diversas políticas operadas a partir de marzo de 1976 no sólo permitieron atacar las formas organizativas y las vinculaciones políticas de la clase trabajadora, sino que, en simultáneo, promovieron transformaciones económicas que alteraron profundamente sus bases estructurales de poder. Al tiempo que la política salarial y de empleo del ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, implicó en sólo unos meses una caída equivalente al 40% de los salarios vigentes en 1974, se produjo el cercenamiento de derechos básicos, como las convenciones colectivas de trabajo, el derecho a la negociación y a la protesta por parte del movimiento obrero.

Desde principios de 1975, las entidades del agro comenzaron un plan de movilización activa contra el gobierno democrático. La SRA, las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), cumpliendo con sus declaraciones de mediados de 1974, conformaron un Comité de Acción Agropecuaria y llamaron a un lock-out patronal de veinticuatro horas en el mercado de las carnes para el 3 de marzo de 1975. La protesta pedía por la liberalización de los precios del sector, que eran considerados precios "políticos". Más tarde, en mayo, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la CRA organizaron un paro agropecuario para los días 19, 20 y 21, que  se realizó con un alto acatamiento y precipitó la dimisión del ministro de Economía Alfredo Gómez Morales. Los elevados precios del petróleo junto con la caída de los términos de intercambio provocaron una crisis de la balanza de pagos que, aunada a las disputas con el movimiento obrero, la aceleración de la inflación y, finalmente, la recesión, precipitaron la salida del ministro. Fue reemplazado por Celestino Rodrigo.
En la tradicional exposición anual de la SRA, ya consumado el Rodrigazo, el presidente de la Sociedad Rural, Celedonio Pereda, afirmaba que el país se encontraba en una grave crisis por las políticas llevadas adelante durante el gobierno peronista y reclamaba la liberalización de la economía. Desde su punto de vista, la Argentina estaba



“viviendo una crisis que abarca lo económico, lo social y lo político, pero que además tiene profundas raíces morales. El país no debe ni puede volver a equivocarse. No debe continuar con estas lamentables experiencias colectivistas que sólo nos llevan al empobrecimiento general. Debe ponerse en funcionamiento la economía a través de la libre iniciativa de los hombres, respetando la propiedad y los incentivos individuales.”

Para la entidad de los grandes hacendados, la política de ataque a la libre empresa y la baja rentabilidad que para ellos promovía el gobierno peronista constituía


”un excelente caldo de cultivo para el desarrollo de concepciones extremistas; existen constancias de penetración subversiva a nivel de los productores medianos y pequeños, a través de entidades que constituyen ramas políticas del extremismo.”
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La historia se repite… antes se utilizó  el argumento de la crisis económica, social, política, lamentables experiencias colectivistas, para derrocar un gobierno constitucional; venían a proteger nuestro sistema de vida “occidental y cristiano”,  a devolvernos la ética, la moral, a terminar con la violencia…. e instauraron la peor dictadura de nuestra historia –y eso que pasamos por varias- con la que colaboró buena parte del empresariado, que obtuvo grandes beneficios…. mientras guardaban un silencio cómplice, entregaban trabajadores a la tortura, callaban ante las desapariciones.. el perjuicio de las pequeñas empresas y el empobrecimiento y pérdida de beneficios de la clase trabajadora, ganados tras años de lucha…
¿No será hora que los periodistas que los llaman, los entrevistan, piden sus opiniones, les recuerden su accionar durante esos años de plomo..?

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