jueves, 2 de octubre de 2014

EL OTRO, ESE ENEMIGO

Todo el mundo necesita tener un enemigo, nos dice Umberto Eco, los países, los sistemas, cada uno de nosotros. Y si no existe el enemigo hay que inventarlo, es una figura imprescindible, un antagonista que nos permite definir nuestra identidad y medir nuestro sistema de valores.
Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.
Ahora bien, desde el principio se construyen como enemigos no tanto a los que son diferentes y que nos amenazan directamente, sino a aquellos que alguien tiene interés en representar como amenazadores aunque no nos amenacen directamente, de modo que lo que ponga de relieve su diversidad no sea su carácter de amenaza, sino que sea su diversidad misma la que se convierta en señal de amenaza.
Una nueva forma de enemigo no es solo el que está fuera y exhibe su extrañeza desde lejos, sino el que está dentro, entre nosotros. Hoy lo vemos en el que, de alguna manera, actúa de forma distinta o habla mal nuestra lengua, no tiene las mismas pautas...…es “El Otro”…
En general solemos pensar que “El Otro” no soy yo.  El Otro es el extranjero. El Otro es el boliviano, el discapacitado, el judío, el homosexual, el petiso, el gordo, la separada, el homicida, la villera, el mogólico, el subversivo, el adoptado, el veterano de guerra. Los Otros son los choripaneros de La Cámpora,  los Otros son los militantes pagos… los Otros siempre son los Otros que no soy yo…
De forma simplificada podemos definir la imagen del “otro” como aquel proceso que, por el hecho de sentir que una persona o un grupo de personas diferentes amenazan nuestras necesidades y valores, nos hace verlos de forma distorsionada y nos lleva a discriminarlos, excluirlos, o incluso eliminarlos.
Pero, ¿qué es lo que nos hace sentir amenazados por el otro? Intentaremos dar respuesta en tres partes:
Es importante ver que los estereotipos hablan de los otros, de los que son estereotipados, pero nunca nos dicen nada de quien emite el estereotipo. El espacio de la relación se borra y lo único que queda visible es el colectivo o la persona sobre  la cual recae el estereotipo. Si habláramos en términos de relación y no tanto de personas, nos ayudaría a entender la responsabilidad que tenemos sobre las percepciones. 
Al contrario, la manera de construir los estereotipos nos lleva a emitir juicios de valor sobre personas, caracterizándolas y definiéndolas rígidamente, dejando muy poco margen a conocerlas tal y como son.
Cada grupo se posiciona en situaciones más y más rígidas y más y más alejadas del otro, y cada vez se hará más difícil superar los estereotipos y prejuicios que tenemos respeto al otro grupo, que se habrán convertido ya en los fundamentos de nuestras relaciones. Estaremos, entonces, construyendo una espiral de distancia, violencia e incomunicación que será cada vez más difícil superar.
Se naturaliza la violencia: En una situación extrema se pierde la capacitad de empatia con el otro hasta el punto de considerarlo como un objeto indeseable. Este hecho habilita un vía libre para utilizar cualquier grado de violencia (psicológica o física) para marginar, excluir o eliminar al otro.
¿Cuantas veces se han escuchado éstas frases?:
"vienen, hacen sus casas y se llenan de plata a costa nuestra"; "si no estuvieran los chilenos, tendríamos más oportunidades de trabajo y de vivienda"; "les quitan trabajo a los argentinos, les dan casa y a muchos nacionales no"; "ellos reciben más beneficios que los de acá"; "son más beneficiados que los argentinos, tienen trabajo, vivienda, trabajan por poco"…

Leemos en INFOBAE
Para la consultora de opinión Carlos Fara & Asociados, ningún candidato del kirchnerismo ganará las elecciones presidenciales el año que viene. Incluso, se atrevió a ir más allá, al afirmar que "hay un cierto cansancio de peronismo", por lo que los electores se volcarán por un cambio de signo partidario.
… o a Borges:
La peor desdicha es que lo derrote a uno gente despreciable… los peronistas a nosotros.”…“La fealdad de estos lugares (refiriéndose a Avellaneda y Puente Alsina) parece predestinarlos para Perón y el peronismo.”

En los últimos tiempos la juventud en la Argentina comienza a ser nuevamente considerada como un todo homogéneo, lo que posibilita su estigmatización. Se los tilda de descreídos, vagos, delincuentes, poco participativos; oscilantes entre la abulia y la violencia. No estudian, no trabajan, no leen….pero si participan en política, los compraron con un choripan, los arrean…  Ante la proliferación de discursos sobre ellos resulta fundamental acercarse a sus percepciones, los sentidos de sus experiencias cotidianas y los significados que adquieren.
Ser o sentirse humillado es saber que no se es como los demás, que se es demasiado o demasiado poco y que ese exceso o carencia hace merecedor de trato denigrante que rebaja, hunde, interioriza, inhabilita… 
Es sentirse un residuo, un desecho, algo que está demás, un sobrante, maloliente, que ensucia, que hay que esconder, apartar o eliminar. El discriminado experimenta amargura y se ve obligado a afrontar así su condición de exclusión sea sometiéndose (auto-percibiéndose como no ciudadano) o bien sublevándose (vía delito con ensañamiento, vía piquetes, vía cortes de rutas) a menudo con formas impredecibles de violencias.
Con la erradicación de villas, aquellos sectores que recuperaron el derecho a la vivienda digna, pero se trasladaron con historias de vida vinculadas a la humillación que hicieron estragos en sus subjetividades. Llevaron consigo rótulos de villeros/pobres/borrachos/delincuentes que los colocó en el lugar de ciudadanos de segunda y, a la par, el lugar de peligrosos/amenazantes de quienes hay que defenderse con mayor control policial o encierro carcelario, muros que demarquen sitios por donde no se pueda circular, alambres electrificados. Desde lógicas del enemigo cerca hay que reproducir discursos justificatorios de discriminación y de rechazo. Los erradicados accedieron a una vivienda digna pero entre sus nuevos vecinos no fueron bien recibidos: nos trajeron los villeros; nuestras casas se desvalorizaron; ya no estamos tranquilos por los robos; les dan casas a esos vagos, se oyen voces de acogida violenta. Más que vecinos pasaron a ser los extraños, los enemigos y, como tales, no merecen el trato de ciudadanos.
No todo delito genera sentimiento de inseguridad... publicar el valor del dólar "blue" -que es negro, ilegal- es "informar"...  ni todas las violencias (las simbólicas, los daños psicológicos) -justificar la mano dura, los linchamiento a presuntos delincuentes-  constituyen delitos; no todo delito se percibe como productor de inseguridad ni todo responsable de delitos es visto como productor de inseguridad, -evadir impuestos, retener cosechas, especular- como sí lo son sectores sociales rotulados desde cierto imaginario social como peligrosos/enemigos que amenazan la vida, la integridad y la propiedad (villeros, vendedores ambulantes, adolescentes pobres, excluidos en general), vistos como los discordantes, los que rompen la armonía y la paz social, los amenazantes, los indeseables.Taparse los oídos, cerrar los ojos o callar la boca ante quienes apoyan una postura de odio y la exclusión es la antesala de tiempo de hogueras humanas. Hay quien se siente feliz con sólo la idea de prender la mecha.

1 comentario:

  1. ayer:
    http://islamiacu.blogspot.com.ar/2014/10/despidio-raul-la-brigada-medica-cubana.html
    hoy:
    http://www.telesurtv.net/news/OMS-ve-indicios-de-que-han-frenado-al-ebola-20141002-0055.html

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