lunes, 19 de enero de 2015

Atentados a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA y la Comisión Bicameral de Seguimiento



Clarín, el 09/06/1999 publicaba una nota:

"LA SEGURIDAD DE LA EMBAJADA DE ISRAEL ANTES DEL ATENTADO
Autocrítica de un comisario





El ex jefe de la Policía Federal, comisario general Juan Carlos Passero, admitió ayer que se registraron negligencias y graves errores administrativos por parte de esa fuerza cuando se produjeron los atentados terroristas contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994. Lo hizo al declarar durante una hora y media ante la Comisión Bicameral que las investigaciones judiciales por esos atentados. En una especie de autocrítica, Passero no descartó que esos hechos hayan podido cometerse gracias a un relajamiento en las medidas de seguridad en esos edificios a cargo de la Federal. Para Passero, los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA no fueron similares. Comentó que en el caso de la Embajada la camioneta subió de costado a la vereda y, sin detener su marcha, el conductor accionó el explosivo. Entendía que no había sido así en la AMIA.El comisario aclaró que sabía más del primer atentado (marzo de 1992) por haber seguido la investigación. En cambio, cuando se concretó el segundo (julio de 1994) renunció a sus funciones a pedido del entonces ministro del Interior y hoy vicepresidente Carlos Ruckauf. La citación a Passero se produjo por las contradicciones en que incurrieron los policías que debían encontrarse custodiando la sede de la Embajada. Con respecto a la cinta grabada de la orden que el Comando Radioeléctrico dio al móvil encargado de la custodia de la Embajada y que aportó el policía José Gabriel Soto, el justicialista Carlos Soria, presidente de esa comisión, reiteró que la grabación es auténtica, pero se ha demostrado la existencia de un montaje."



Claro que la nota habla de  la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Atentados a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA, sin detalles de cómo estaba integrada y quién impulsó la declaración del mencionado comisario....¿lo vemos..?


"Los atentados y el lavado

En su trabajo legislativo hasta el 2005, cuando fue electa senadora por la provincia de Buenos Aires, Cris­tina participó de otras comisiones cuyos ecos remotos todavía se escuchan, o bien porque se traducen en posi­ciones de su gobierno, o porque echan luz sobre ciertos resentimientos sordos que algunos guardan hacia ella.

Por un lado, y en el primer sentido, en 1999 presidió la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Atentados a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA, y por el otro fue vicepresidenta segunda de la Comisión Espe­cial Investigadora sobre hechos ilícitos vinculados con el lavado de dinero de la Cámara de Diputados, cuya presidenta era Elisa Carrió

Sobre la investigación de los atentados, Buranello, que siguió de cerca todo el trabajo de la Bi­cameral, dijo que siempre  tuvo la sensación "de que es­taba todo arreglado, no en la comisión, más allá, en la política en general. Por momentos parecía que muchas intervenciones eran como para hacer que se investigaba, nada más. El rol de Cristina en esa Comisión fue em­pujar. Hacía quilombo y empujaba. Yo me quedé con esa imagen muy clara: todo era escenográfico, y el tra­bajo de Cristina consistía en empujar a fuerza de griterío y choques constante  los cartones de esa escenografía, para ver si se podía llegar a ver algo de la verdad. ¿Viste cuando Olmedo empujaba los cartones de la esceno­grafía de un sketch? Ella era Olmedo". Eso fastidiaba mucho. Ese carácter irritaba a todos los que estaban de acuerdo en simular. Sobre todo a los menemistas, que la habían dejado acomodarse en esas comisiones como para sacársela de encima. En la inves­tigación por los atentados, preguntaba de más, insistía cuando todos habían dado algún tema por terminado. Una vez hizo llorar a un policía.Fue cuando desaparecieron del juzgado de Galeano los 66 cassettes con escuchas al teléfono de Carlos Telleldín. Uno de los sucesos más increíbles de la causa. La sesión de la Bicameral duró todo el día, desde las tres de la mañana hasta las tres de la mañana. En un momento llamaron a los policías que tendrían que haber estado de custodia en el Juzgado, que esa noche no tuvo guardia. Los miembros de la Comisión comenzaron a hacerles preguntas. Cuando todos se dieron por conformes con las respuestas, Cristina siguió. Preguntó y repreguntó tanto, que el policía empezó primero a tartamudear y después se puso a llorar, y no pudo seguir con la declara­ción. Todo hubiera terminado ahí, todos daban por con­cluida la Sesión, pero Cristina ni lo consideró: mandó llamar al Jefe de la Policía Federal.  Carlos Soria, que presidía la comisión, le dijo "Está bien, tomamos nota", como pateándolo para adelante, y ella le contestó "No, no, que venga ahora". Buranello relata que en ese momento "hubo un revuelo, Soria la miraba descentrado, porque su rol era sostener los cartones de la escenografía. Cristina, encima, se le sentó al lado cuando después de una hora llegó el jefe de la Policía, Juan Carlos Passero, a quien mandaron a buscar". Ella empezó con las preguntas, y el tipo transpiraba. A Soria le mandaban papelitos que decían: "Hacela callar".

—Los radicales estaban apasionados con el espectáculo, porque lo que ellos no provocaban lo provocaba ella, pero la verdad fue una noche increíble —dice Buranello, porque en rigor lo que pasó fue increíble: esa noche, Passero terminó admitiendo por primera vez que tanto en el atentado contra la embajada, en 1992, como en el de la AMIA, en 1994, hubo "graves negligencias y errores administrativos en la fuerza". Declaró ante la Comisión a lo largo" de una hora y media. Al día siguiente, 9 de junio de 1999, Clarín tituló esa nota "Autocrítica de un comisario". Uno de sus párrafos rezaba: "Passero no descartó que esos hechos hayan podido ocurrir gracias a un relajamiento en las medidas de seguridad en esos edificios a cargo de la Federal".

En el marco de esa misma investigación, y como consecuencia de la declaración de Passero, al poco tiempo hubo una reunión en la SIDE a la que fueron algunos legisladores, y se entrevistaron con la sala que trabajaba sobre los atentados. Una mujer, agente de la SIDE, estaba a cargo del informe que estaban haciendo, y a ella le fueron dirigidas las preguntas de Cristina. Las repreguntas sobre el modo de trabajo de la SIDE en esa causa eran tan insistentes que al cabo de dos horas, la agente casi se terminó de tomar un blister de Bayaspirinas. Otra vez, como diría su asesor de entonces, temblaron los cartones de la escenografía. A Buranello se lo contó otro legislador que estuvo presente. Cuando escuchó lo del blister entero, le dijo:

—Me estás exagerando.

—No, no, se tomaba una aspirina cada veinte minutos. Cristina seguía preguntándole y la mareaba. La mina no estaba preparada para que alguien le preguntara en serio.

La buena relación de Cristina con la comunidad judía data de esa época, en la que ella firmaba en disidencia los informes anuales de la Comisión, y agregaba puntillosa­mente un capítulo hablando de la conexión siria".


( Sandra Russo; La Presidenta. Sudamericana, 2° Edición, agosto 2011; pág. 234 -238)


¿Y ahora nos quieren convencer que ella es la que quiere que no se investigue esa conexión..? ¿Alguno investigó  las razones del relajamiento en las medidas de seguridad en esos edificios a cargo de la Federal.....? Los "radicales estaban apasionados con el espectáculo, porque lo que ellos no provocaban lo provocaba ella"  ..se olvidaron de esa comisión, de la actuación de Cristina y ahora pretenden acusarla de complicidad.. y sacar réditos políticos..?

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