miércoles, 18 de febrero de 2015

ATUCHA II Y LAS BROMAS DE MAL GUSTO

Daniel Montamat dice, en una nota de iprofesional.com de la fecha:
"Atucha la han inaugurado por lo menos tres veces"

"La tercera es la vencida. Parece que esta vez realmente está generando electricidad", bromeó el ex secretario de Energía acerca del acto de este miércoles.... Por otra parte, el ex secretario de Energía evaluó los acuerdos que cerró en los últimos días la administración de Cristina Kirchner con la República de China: "Este Gobierno está comprometiendo obras sin explicitar una política energética para el largo plazo y teniendo que explicitar una política energética en acuerdos básicos con otras fuerzas políticas."
Ahora bien, ¿quién es Daniel Montamat? La Consultora Montamat & Asociados lo presenta como "Secretario de Energía de la Nación [1999-2000], Presidente y Director de YPF S.E. [1987-1989] y Director de Gas del Estado S.E. [1985-1986]. Consultor del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo en distintos proyectos en el área petrolera y gasífera en Argentina y en distintos países latinoamericanos".
La trayectoria de Montamat está lejos de ser incuestionable. Durante el gobierno de De la Rúa, el secretario de Energía nombró como asesor y virtual segundo a Carlos Bechelli quien -hasta entonces- ocupaba el cargo de gerente de usuarios industriales de Gas Natural BAN (cuyo principal accionista era Repsol). En junio de 2000, el consultor Tomás Donovan denunció ante el pleno de la Comisión de Defensa del Consumidor de la Cámara de Diputados que Bechelli era un "hombre a sueldo de Repsol". Las crónicas de la época relatan que los legisladores (muchos de ellos oficialistas) comentaban que, más allá de la veracidad o no de las acusaciones, el accionar de la Secretaría estaba en línea con los deseos de las compañías petroleras. Más acá en el tiempo, el investigador y especialista en energía e hidrocarburos Federico Bernal denunció que el propio Daniel Montamat cobraba un sueldo de Repsol-YPF durante la etapa previa a su nacionalización...Por su parte, la Oficina Anticorrupción puso bajo su mira al ex secretario de Energía por la celebración de un contrato entre la Secretaría de Energía y Minería y la consultora MONTAMAT & ASOCIADOS SRL. El objeto del mismo era el suministro de un software para el control de las regalías declaradas por los concesionarios. La investigación iniciada por la OA apuntó a la posible colisión entre intereses públicos y privados. La Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) entendió que los hechos antes descriptos configuraban un conflicto de intereses "simbolizado por la ventaja que representó para la sociedad MONTAMAT & ASOCIADOS SRL, el desempeño ulterior de este último como titular de la Secretaría de Energía y los beneficios que dicha empresa obtuvo a partir de la celebración de un convenio de Cooperación Técnica que le permitió acceder a información pública privilegiada".

Más allá de estos "pequeños detalles" del ex secretario.. que también tiene su partecita en Atucha II...¿cual es la historia de Atucha II..? 


Atucha II: dictadura y alfonsinismo

Ni dos años habían transcurrido desde iniciado el proyecto CNA II, que para 1982 comienzan a surgir las primeras dificultades en la provisión de fondos para los suministros nacionales, agravado por la permanente modificación de la paridad cambiaria. ¡Era el año de la estatización de la deuda externa! Martínez de Hoz en Economía, Domingo Cavallo en el Banco Central y Alieto Guadagni en la Secretaría de Energía (julio de 1982 - diciembre de 1983). La estrategia: sabotear YPF y entregar el sector petrolero a las mismas empresas favorecidas desde el golpe y, a partir de 1982, con la estatización de su deuda. La energía nuclear no tenía cabida en esta política de convertir al sector petrolero en plataforma del saqueo corporativo y la Patria Financiera. Lamentablemente, la situación del sector nuclear no mejoraría con el primer gobierno constitucional desde 1976. En efecto, durante el alfonsinismo, el pueblo argentino, la economía nacional, así como el aparato productivo e industrial del país irían de mal en peor. La CNA II quedó virtualmente paralizada, como frenado el ingreso de nuevos profesionales a la CNEA (que además tenían los sueldos congelados). El secretario de Energía Jorge Lapeña -al igual que quienes lo sucedieron en el cargo, Roberto Echarte y Raúl Olocco- fueron los ejecutores de la línea anti-nuclear desde dicha cartera, con el agravante de incrementar la dependencia gasífera del país. Una política nuclear (energética) soberana y moderna resultaba incompatible con los planes de ajuste aplicados por Alfonsín y los recurrentes memorandos de entendimiento con el Fondo Monetario....

Atucha II y menemismo

El sector nuclear, paralizado en los ochenta, registraría una pequeña reactivación entre 1991 y 1993, para volver a quedar total y definitivamente congelado en 1994, por cierto, con fecha de defunción establecida. Ese año, más específicamente el 30 de agosto, el Poder Ejecutivo Nacional emitió el decreto 1.540 con las firmas de Carlos Menem y Domingo Cavallo. Era la continuidad, en el plano de la nucleoelectricidad, del proceso de privatización, desregulación y desmantelamiento del sector energético público. El objetivo: privatizar las centrales de potencia Embalse y Atucha I, entregar la CNA II a un actor privado (que a su vez decidiría si seguía financiando la obra o no) y desmantelar las áreas de investigación y desarrollo de la CNEA, cerrar o privatizar INVAP así como las empresas productoras del contenido nuclear, la producción local de radioisótopos, de agua pesada y las minas de uranio (abiertas sólo con destino de exportación del mineral).

La electricidad como mercancía (de Guadagni a Bastos)

En diciembre de 1994, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó por decreto un "sistema de retiro voluntario para el personal de la CNEA". De esta manera, el sector era desprovisto de sus mejores profesionales y técnicos, siendo que en ellos se mantenía prendida la llama de la CNA II. En mayo de 1995, el Ente Nacional Regulador Nuclear (creado por el menemismo) emite la primera resolución para el "desmantelamiento de centrales nucleares", aprobada en agosto del mismo año. Mientras tanto, el nuevo Código de Minería menemista borraba de un plumazo el carácter estratégico de los minerales de uranio, habilitando su exportación indiscriminada. En abril de 1997 se sancionó la Ley 24.804 que privatizaba la actividad nuclear, aunque la intentona no llegaría a concretarse. Ahora bien y en relación al decreto 1.540, importa señalar que la CNEA -que portaba el rótulo de "Organismo en Disolución"- se transfería al Ministerio de Economía, a la vez que creaba la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) a los efectos de comenzar a desguazar el sector. NA-SA, si bien poseía al Estado como único accionista, quedaba sujeta a privatización. En su dirección asumieron contadores y abogados de la Fundación Mediterránea, organización de la que también provenía el Secretario de Energía de la época, el Ingeniero Carlos Bastos (secretario entre 1992-1996). Bastos, que llevó adelante las privatizaciones de SEGBA y Gas del Estado, cumplió un rol equivalente al de Guadagni: favorecer a operadores privados y extranjeros petroleros y gasíferos, que no contentos con apropiarse del sector hidrocarburífero (upstream y downstream) avanzaron sobre el sector eléctrico. Y como la electricidad es mejor negocio cuando proviene de centrales térmicas alimentadas a gas natural y combustibles derivados del crudo (las nucleares proveen la electricidad más barata en $/MWh), el mercado bajó el pulgar a lo nuclear. Cabe reseñar, a propósito de Bastos, que al dejar su función pasó a la estadounidense Enron. Entrado el nuevo siglo será contratado como perito por dos empresas extranjeras en su demanda al Estado nacional ante el CIADI.

El relanzamiento del Plan Nuclear y Atucha II

Las cuatro centrales nucleares de 600 MW de potencia (incluyendo la CNA II) que debían entrar en funcionamiento en los años 1987, 1991, 1994/5 y 1997, y sus instalaciones complementarias (correspondientes al ciclo de combustible y a la fabricación de agua pesada) quedaron en el olvido más absoluto por parte de las administraciones de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde. El Plan Nuclear, en coma intensiva durante casi dos décadas, sería revivido por el Presidente Néstor Kirchner en agosto de 2006 y ejecutado desde entonces por el Ministerio de Planificación Federal. Hoy, ocho años después, profundizado por la actual Presidenta desde 2008, el Plan Nuclear Argentino goza de perfecta salud. NA-SA, de ser la punta de lanza para la aniquilación del sector pasó a terminar Atucha II en una proeza técnica reconocida en el mundo. De tener autoridades de la Fundación Mediterránea, pasamos a un director, el Ingeniero José Luis Antúnez, que días atrás y con motivo de los acuerdos energéticos suscriptos con China para la cuarta central nuclear y una posible quinta (posible con los chinos como socios) celebró la recuperación del clúster industrial nuclear registrada en los últimos once años. En efecto, de las 237 empresas calificadas para el desarrollo de este tipo de proyectos en 1984, se pasó a un puñado de firmas en 2003, para ascender a 129 empresas en 2014. Al respecto, nunca más oportunas las palabras que Antunez dedicó a un centenar de industriales metalúrgicos en encuentro de trabajo junto al ministro de Planificación Federal, Arq. Julio De Vido, el ministro de Economía, Dr. Axel Kicillof, y el vicepresidente de ADIMRA, Juan Carlos Lascurain. En clara alusión al mensaje de inseguridad empresarial inoculado desde los medios de la semicolonia y los acuerdos con China, Antunez les pidió a los empresarios del sector nuclear "no preocuparse por China sino más bien por el posible retorno de gobiernos nefastos". Aludía Antunez a los "gobiernos" (administraciones, para ser más precisos) entre 1983 y 2002.

Respuesta argentina al golpismo

Las mismas voces que hoy se oponen al plan energético vigente y que rechazan la terminación de Yacyretá, Atucha II, la firma de acuerdos energéticos con China, etc. no lo dicen, pero razonan así: la semicolonia en el Plata sólo puede lograr el autoabastecimiento en un contexto de "pueblo e industrias afuera" (expulsadas del país). Y nada de invertir en represas, reactores de potencia, satélites, ciencia y tecnología de alto vuelo. Nada de Estado en el sector. Resulta intolerable ya la utilización de la energía como herramienta de desarrollo, modernización económica y equidad social; como intolerable apoyarse en socios internacionales que quiebren la lógica de una división internacional del trabajo que tanto sudor costó a George Canning y que tanto aportó a la calidad de vida de los fundadores del "milagro argentino", tanto a los de acá como a los del Viejo Mundo.
A las voces y al accionar golpista para la restauración de la pobreza, el subdesarrollo y la dependencia en la Argentina -hoy en marcha que para ser justos con la historia solo le falta el embajador estadounidense de turno- millones de compatriotas responderán celebrando un Plan Nuclear devenido en neurálgico para el desarrollo económico, industrial, científico y tecnológico nacionales, a su vez predefinidos en pos de una mejora creciente de la calidad de vida de la población. Respondemos, en definitiva, con nuestra tercera central nuclear para la Nación Argentina: la central Néstor Carlos Kirchner.

(Extractado de:Federico Bernal; Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo) En el contexto del Plan Energético Nacional 2004-2019, el Ministerio de Planificación Federal se encuentra ejecutando proyectos de inversión para la diversificación de la matriz de suministro eléctrico mediante la construcción de centrales nucleares de potencia, parques eólicos y solares, centrales térmicas que emplean biocombustibles y biogas y represas hidroeléctricas de pequeña, mediana y alta potencia. En el caso del proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz, que implica la construcción de dos represas hidroeléctricas, denominadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que en conjunto tendrán una potencia instalada de 1.740 MWe, aportarán el equivalente al 4% de la demanda nacional de energía y permitirán un ahorro superior a los US$ 1.200 millones de combustibles fósiles importados, particularmente de gas natural licuado.

Dice Montanat:"...comprometiendo obras sin explicitar una política energética para el largo plazo y teniendo que explicitar una política energética en acuerdos básicos con otras fuerzas políticas..." y despues de conocer lo que hicieron los distintos gobiernos en materia de política energética, vaciando, privatizando empresas, negociados con sus empresas particulares, entregando todo lo desarrollado hasta esos momentos.... desmantelando la CNEA, comprometiendo el futuro de las generaciones posteriores... sin acuerdo básicos con otras fuerzas políticas... ¿todavía se permite bromear..?

No hay comentarios:

Publicar un comentario