lunes, 2 de febrero de 2015

LA APROPIACIÓN DE LAS PALABRAS....Los dictadores obedientes y la democracia hitleriana....


Julio César Strassera fue el fiscal acusatorio en el histórico juicio civil contra los integrantes de la Junta Militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, y ahora, nos dice: 

"La Presidenta jamás ha respetado la independencia del Poder Judicial"
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"Su apreciación sobre la muerte de Nisman, como exfiscal de la Nación…
- La muerte de Nisman es un episodio gravísimo, ya sea suicidio u homicidio, lo cierto es que hay un solo responsable, que es el Poder Ejecutivo Nacional. La señora Presidenta no tiene vergüenza, no tiene pudor. Montó una escena vestida de blanco y en silla de ruedas y dijo una serie de disparates, uno tras otro, que no sé cómo puede haber gente que lo justifique. Fíjese, comienza echándole las culpas a Stiusso y todo es un plan contra ella. Hay una sola víctima y es Nisman..."
 El color del vestido..¿cambia el sentido de las palabras..? La silla de ruedas..¿no es por recomendación médica..? Pero, aceptemos: se montó una escena.. y preguntemos: ¿los jueces, tras un imponente mobiliario, elevado, sentados en sus altísimos sillones, vestidos muy formalmente de negro..¿no es una escena que mostraría que ellos están un poco más arriba que los demás, simples mortales...?  No pagar impuestos por la "intangibilidad de los sueldos", no presentar Declaraciones Juradas...¿no forma parte de ese relato de de seres muy especiales..?
 Sigue con una serie de lugares comunes, afirmando que "Este es un gobierno de ladrones y alcahuetes", lo que debería probar.. cosa que debería saber muy bien antes de decirlo.... que "la reforma de la SIDE, no es nada más que un cambio de nombre, y encima con el agravante de que le da el poder de todas las escuchas telefónicas nada menos que a la Procuradora Gils Carbó....Me parece un desastre. Está al servicio del Ejecutivo"... a pesar de haber sido votada por 63 de 66 Senadores....
En definitiva, nada que no pueda escucharse en políticos de la oposición.. repetido hasta el cansancio por los medios y replicados por los "copiar y pegar".... pero que resulta difícil comprender en un personaje que formó parte del Poder Judicial, que siempre basó sus juicios en el principio de todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario...y en todo caso, en caso de duda se beneficia al acusado… Pero más difícil es tratar de comprender que pueda decir, cuando le preguntan: 

"Usted como fiscal, ¿sufrió amenazas o tuvo miedo por su vida en algún momento?:
- En ningún momento. Y las amenazas fueron pavadas mínimas. La dictadura militar mentía, no daba información, pero en lo formal obedecían a los jueces, jamás se les hubiera ocurrido echarme siquiera."

Recordemos..  el que habla es el fiscal acusatorio en el histórico juicio civil contra los integrantes de la Junta Militar, que cerró su acusación con las palabras que dan el título al Informe de la CONADEP, Nunca Más…..y ese informe habla de:
"El Poder Judicial durante el período en que se consumó la desaparición forzada de personas
Al comprobarse la gran cantidad de personas desaparecidas y los miles secuestros realizados con inusitado despliegue de vehículos y autores, al probarse que los amplios y organizados centros de detención y tortura ubicados en lugares densamente poblados albergaron, en algunos casos, centenares de prisioneros continuamente renovados, al conocerse que los familiares de los desaparecidos han hechos uso prácticamente de todos los procedimientos legales, se siente la necesidad de preguntar: ¿cómo fue posible mantener la impunidad de tantos delitos, consumados con la eviden­cie un mismo "modus operandi" y muchos de ellos ante numerosos testigos?, ¿cómo se explica que los jueces no hayan ubicado a ningún secuestrado, después de varios años que tomaron estado público las versiones de quienes, con mejor suerte, fueron liberados?, ¿qué les impidió allanar oportunamente tan sólo uno de los lugares de cautiverio? Son interrogantes ; duelen, pero es necesario aclararlos.
A partir del pronunciamiento castrense del 24 de marzo de 1976, se introduce en la vida argentina una drástica subversión institucional. Es creada una suerte de "poder ejecutivo-legislativo-constituyente", que asume facuItades extraordinarias de gobierno y, con ellas, la suma de poder público. Así fue que, el mismo día del golpe de estado, se cambió la composición del Poder Judicial a nivel de la Corte Suprema, del Procurador General de la Nación y de los Tribunales Superiores de Provincia, al propio tiempo que se puso "en comisión" a la totalidad de sus otros miembros. Todo Juez, para ser designado o confirmado, debió previamente jurar fidelidad a las Actas y objetivos del "Proceso" liderado por la Junta Militar. A partir de allí la actividad judicial adoptó un perfil harto singular. Señalada por la Ley Suprema de la Nación como amparo de los habitantes contra los desbordes autoritarios, cohonestó la usurpación del poder y posibilitó que un cúmulo de aberraciones jurídicas adquirieran visos de legali­dad. Salvo excepciones, homologó la aplicación discrecional de las faculta­des de arresto que dimanan del estado de sitio, admitiendo la validez de in­formes secretos provenientes de los organismos de seguridad para justificar la detención de ciudadanos por tiempo indefinido. E, igualmente, le impri­mió un trámite meramente formal al recurso de hábeas corpus, tornándolo totalmente ineficaz en orden a desalentar la política de desaparición forzada de personas.
El Poder Judicial, que debía erigirse en freno del absolutismo imperan­te, devino en los hechos en un simulacro de la función jurisdiccional para cobertura de su imagen externa. Frontalmente limitada la libre expresión de las ideas por la prensa, a través del control de los medios de difusión ma­siva y la imposición de la autocensura por el terrorismo estatal descargado sobre los periodistas disidentes. Seriamente afectada la asistencia jurídica por la prisión, extrañamiento o muerte de los abogados defensores; la reti­cencia, y aun la misma complacencia de gran parte de la judicatura, completó el cuadro de desamparo de los derechos humanos.
Hubo, sin embargo, Jueces que, dentro de las tremendas presiones sufridas por la situación reinante, cumplieron su función con la dignidad y el decoro que se esperaba de ellos. Pero también es real que hubo quienes, teniendo el deber jurídico de proteger a las personas y a sus bienes, dejaron de hacerlo; quienes pudiendo limitar el abuso de las detenciones arbitra­rias avalaron la aplicación de verdaderas penas sin juicio previo; y quienes, por fin, con su indiferencia, exhibieron una conducta cómplice con los se­cuestros y las desapariciones. La población llegó a presentir que era inútil recurrir al amparo judicial para preservar sus derechos esenciales. La si­tuación creada alcanzó tal notoriedad y difusión en la comunidad interna­cional, que un tribunal suizo negó la extradicción de cinco argentinos, a pe­sar de cumplirse todos los demás requisitos del respectivo tratado, fundan­do su decisión en razones de inseguridad para la vida de los delincuentes que debían extraditarse.
En conclusión, durante el período en que se consumó la desaparición masiva de personas, la vía judicial se convirtió en un recurso casi inoperan­te. Es más, casi se podría afirmar que, durante el régimen militar, el de­recho a la vida, a la integridad física y a la libertad individual poco tuvo que ver con lo que dijeran los Jueces; las decisiones al respecto quedaron al solo arbitrio de quienes integraron el aparato represivo del Estado."
 Fuente: Nunca Más, EUDEBA, 10a. Edición; Agosto 1985; páginas 391/392

¿Se ha olvidado Strassera del papel del Poder Judicial..? Según sus palabras los dictadores obedecían a los jueces… pero resulta que para serlo, primero ellos debían obedecerles y jurar por las Actas…aceptaban sus informes secretos… Entonces…¿para qué echarlos, si servían a sus planes criminales..? El uso del derecho durante la dictadura requería, como elemento de legitimación, la apariencia de un poder judicial independiente. La Corte Suprema designada por el “Proceso” tenía, pues, una ilegitimidad de origen y un compromiso formal de aceptar la legalidad  de facto y  -previsiblemente- lo hizo en cada oportunidad en que debió pronunciarse, aceptando las atribuciones legislativas y constituyentes de ese régimen. (ver “Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, tomo 299 pág. 142). El derecho jugó, pues, un cierto papel en el “Proceso”, pero no fue el de garantía de los habitantes ni el de límite para el ejercicio del poder.
No es necesario colocarse en una posición crítica respecto del “Proceso” para aceptar que tal fue su relación con el derecho, porque la Junta Militar se ocupó de definirla en lo que denominó
“Documento final de la lucha antisubversiva”, emitido el 28 de abril de 1983. Allí afirmó que “...el accionar de los integrantes de las Fuerzas Armadas en las operaciones realizadas en la
guerra librada constituyeron actos de servicio” (con lo cual pretendió purgar la ilegitimidad de todo lo actuado) y, aunque admitió la posibilidad de “métodos injustos o muertes inocentes”,
sostuvo que la responsabilidad correspondiente únicamente podría ser determinada por el “juicio histórico”. En el mismo documento se  aceptó que “se cometieron errores que, como
sucede en todo conflicto bélico, pudieron traspasar, a veces, los límites del respeto a los derechos fundamentales”, pero sólo estarían sometidos al “juicio de Dios”.
Nada de eso le parece preocupante… a pesar que por sus manos pasaron miles de expedientes que mostraban las aberraciones cometidas.. le preocupan, sí, los funcionarios que:
“…No tienen seriedad y aparte no se respetan a sí mismos. ¿Cómo quieren que los respetemos nosotros si no se respetan a sí mismos?
¿Lo dice porque cambian de opinión?
- Los kirchneristas cambian de opinión, son serviles, adulones, aplaudidores oficiales, no he visto un Parlamento como éste…
Es muy probable que no haya visto  un Parlamento como éste… con legisladores que no asisten, no presentan proyectos, no hablan.. solamente se oponen... y él , cuando le preguntan "El PEN propuso a Roberto Carlés como reemplazo de Zaffaroni en la Corte. ¿Lo conoce?" responde:
"- No lo conozco. Pero lo central es a lo que se han comprometido los opositores, no se debe nombrar un ministro de la Corte hasta que no haya un nuevo gobierno. No importa quién sea."
Eso, ¿no es servilismo, ser verticalistas, no tener capacidad de decidir personalmente, que  no es otra cosa que no cumplir con sus obligaciones constitucionales... prosigue diciendo..
"¿Cómo evalúa la calidad democrática?
- No hay democracia. Menem era mucho más respetuoso de los fallos judiciales, pero esta gente no. Si usted me dice que vivimos en democracia porque es un gobierno producto de elecciones libres, entonces en democracia vivían la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler. Un Gobierno que no respeta la división de poderes, que trata de avasallar a la Justicia, que desconoce los fallos judiciales, no es un gobierno democrático. No es Republica."
¿Los años han afectado su memoria..? ¿o es solamente una posición ideológica...Esas palabras, en boca de un fiscal que inició la acusación a los integrantes de la Junta Militar manifestando:

"Señores jueces: la comunidad argentina en particular, pero también la conciencia jurídica universal, me han encomendado la augusta misión de presentarme ante ustedes para reclamar justicia. Razones técnicas y prácticas, tales como la ausencia de un tipo penal específico en nuestro derecho interno que describa acabadamente la forma de delincuencia que hoy enjuiciamos aquí, y la imposibilidad de considerar uno por uno los miles de casos individuales, me han determinado a exhibir a lo largo de diecisiete dramáticas semanas de audiencia, tan sólo setecientos nueve casos que no agotan, por cierto, el escalofriante número de víctimas que ocasionó lo que podríamos calificar como el mayor genocidio que registra la joven historia de nuestro país. Pero no estoy solo en esta empresa. Me acompañan en el reclamo más de nueve mil desaparecidos que han dejado a través de las voces de aquellos que tuvieron la suerte de volver de las sombras, su mudo, pero no por ello menos elocuente, testimonio acusador. (..)
Los argentinos hemos tratado de obtener la paz fundándola en el olvido y fracasamos; ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías. Hemos tratado de buscar la paz por vía de la violencia y el exterminio del adversario y fracasamos, me remito al período que acabamos de describir. A partir de este juicio y de la condena que propugno nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido, sino en la memoria, no en la violencia, sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad y quizá sea la última...."
 Fuente: El libro de El Diario del Juicio; Editorial Perfil; Diciembre 1985; páginas 241 y 325.

Como funcionario de una justicia cómplice de una dictadura que en lo formal obedecían a los jueces, pero en la realidad era la que mandaba, que antes de pasar a las acusaciones a los -según dice ahora- "obedientes" dictadores nos menciona que nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido, sino en la memoria, no en la violencia, sino en la justicia,  quiere asimilar este gobierno a la democracia (que) vivían la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler,  minimiza las responsabilidades del  mayor genocidio que registra la joven historia de nuestro país ..
Personalmente le diría: 
-¿Cómo quiere que lo respetemos...  si no se respeta a sí mismo? 





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