jueves, 4 de junio de 2015

EL VINO, LOS TRENES, LAS MUJERES… Y LA POLÍTICA…

El vino, los trenes, las mujeres… y la política…

Muchas veces, ante algún tema de conversación, aparece la respuesta “¡¡ya tenés que meter la política..!!”,  como si fuese una mala palabra, algo que solamente tiene relación con los partidos, que merece ser tratado por quienes se dedican a eso, y no temas relacionados con todos los aspectos de la vida…
Estoy leyendo el libro de Felipe Pigna “Al gran pueblo argentino salud. Una historia del vino, la bebida nacional.” Confieso que por más que lea para entretenerme, cualquiera sea el texto que esté leyendo, siempre encuentro algo que me hace reflexionar, relacionarlo con otros hechos..
¿Qué relación puede tener el vino con nuestra historia, con la política, con las mujeres, con la realidad actual..?

“En 1852, después de la batalla de Caseros, Sarmiento les propuso al gobernador de Mendoza,Pedro Pascual Segura, y a su ministro de Gobierno, Vicente Gil, la fundación de un establecimiento que combinara las características de lo que hoy llamaríamos una estación experimental y una escuela agro-técnica. Durante su exilio en Chile, Sarmiento había impulsado la creación de una institución de este tipo en 1841, la Quinta Normal de Santiago, tomando el nombre y el modelo de la École Nórmale de París. Como señala Pablo Lacoste: «La Quinta Normal de Santiago operó como una estación experimental en el sentido de introducir nuevas especies y variedades de plantas europeas, adaptarlas a los suelos y climas americanos, y luego difundirlas en la región para mejorar la producción agrícola y agroindustrial»….Desde el vamos, el proyecto tuvo la misma oposición que otras iniciativas del «loco» Sarmiento. Las críticas apuntaban tanto a la idoneidad de Pouget como a los costos que la Quinta significaba para el fisco. Los problemas presupuestarios fueron una constante, y como forma de solventar los gastos en 1856 el gobierno le autorizó a vender plantas de su vivero. No fue suficiente y, dos años después, la institución fue cerrada. Pouget, sin embargo, permaneció en Mendoza, donde murió en 1875, y continuó en forma particular sus tareas de adaptar las cepas francesas, que al iniciarse el siglo siguiente ya serían predominantes en los viñedos mendocinos….”
Para mí, una parte de ese Sarmiento versión Billiken, totalmente desconocida, impulsando  la producción agrícola y agroindustrial; y también, la economía decidiendo, los “gastos”.. el no ver un poco más lejos y hacer fracasar una iniciativa del Estado… que luego demuestra ser exitosa.. para decir que “lo privado funciona mejor”…
También nos cuenta Pigna:

 “Dígales a los mendocinos que se apresuren a cultivar y multiplicar sus viñas para que no los tome desprevenidos el ferrocarril. Su siempre amigo.
J. A. Roca (Telegrama de Julio Argentino Roca a Joaquín Villanueva)

El consejo del presidente Roca suena casi innecesario; hace décadas que los mendocinos han elegido la vitivinicultura para su tierra y se han preparado para convertirla en la industria insignia de su pueblo. Como vimos, ya en 1870, en su prefacio a la traducción del Manual del viñatero en Mendoza, Eusebio Blanco hacía hincapié en la imperiosa necesidad le comenzar por las cosas que son primeras: adelantarse a perfeccionar el producto, para aprovechar la oportunidad que el futuro ferrocarril les brindaría.. La relevancia del «camino de hierro» estaba clara para los dirigentes de la Argentina de entonces, no solo como el medio de transporte terrestre más eficiente, sino en especial como herramienta y símbolo del progreso y la civilización. Solo un dato basta para dimensionar su impacto: el viaje entre Buenos Aires y Mendoza pasó de los dos meses que como mínimo llevaba en tiempos de arrias de muías y tropas de carretas, a los dos días que «demoraban» los trenes del Andino al inicio de sus servicios….. Otro dato significativo es que de esos 2.516 kilómetros de vías que tenía el país en 1880, casi la mitad correspondía a ferrocarriles estatales (nacionales y provinciales), categoría en la que entraban los 254 kilómetros con que ya entonces contaba el Andino. En general, el Estado se hizo cargo de construir las líneas ferroviarias que en principio no presentaban interés para los capitales privados, al no cubrir zonas vinculadas a productos exportables…”

El Estado invirtiendo para el el progreso y la civilización, generando trabajo, facilitando el traslado de la producción, abaratando costos… los privados viendo solamente los negocios, la rentabilidad, las exportaciones…
Y las mujeres…¿Qué tendrán que ver en todo esto…?


 “La inmensa mayoría de las mujeres que tomaron parte en la expansión y modernización de la vitivinicultura argentina permanece en el anonimato, lo que como en tantos otros órdenes de nuestra historia es parte de su «invisibilización». En su caso se acentuaba, ya que eran miles de trabajadoras sobre las que pesaba la doble moral de entonces, que postulaba como modelo la familia burguesa, -con el hombre como «proveedor» de ingresos y la mujer como «reina-esclava» de la casa-, al tiempo que miles y miles de mujeres eran incorporadas al trabajo, dentro y fuera del hogar….De acuerdo con los datos del censo (Nacional de 1914), seis de cada diez mujeres -e igual proporción entre los niños- ocupadas en el sector rural en Mendoza en 1914 entraban en esa categoría de miembro «de la familia del director», sin un salario individual. Las restantes cuatro percibían remuneraciones muy por debajo de las de sus compañeros varones. En su informe de 1904 (momento en que se salía de la crisis vitivinícola a la que nos referiremos), Bialet Massé señalaba que en tiempos de vendimia los cosechadores podían tener un jornal de 1,70 pesos mientras que las mujeres no llegaban a esa cifra y los menores recibían 0,40 por día. Entre julio y agosto, «los obreros podadores ganan de 1,50 a 2 pesos por día; la atadura se hace con totora, y trabajan en ella, así como en sacar los sarmientos, hombres, mujeres y muchachos: las mujeres ganan de 80 centavos a 1 peso y 1,20, y los muchachos 20, 30, 40 y hasta 80 centavos por día, según su edad y su trabajo»…”  

Un alto porcentaje de mujeres formando parte del mundo del trabajo… pero ignoradas como tales, mal pagadas por un mismo trabajo…
¿Seguiremos diciendo que al tratar un tema, está mal considerarlo como “eso es política” .. no tiene nada que ver con lo que estamos tratando..?

(Todas las citas, extractadas de: Felipe Pigna Al gran pueblo argentino salud)

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