jueves, 5 de noviembre de 2015

NOSOTROS Y LOS MIEDOS...

Algunos no quieren hablar de política, tampoco quieren más "campañas de miedo"... Aunque se suman a la "campaña humorística" contra el miedo...una manera de banalizar el tema, no hablar "de política" y si de la campaña...las formas y no el contenido..
Es para pensar, les dá miedo que alguno recuerde declaraciones de Mauricio o alguno de sus funcionarios... pero NO esas declaraciones. Entonces, mejor no hablar de política...
Sin embargo - a no ser que tengan "miedo" a que se conozca lo que quieren hacer en realidad y sus consecuencias- cuando Macri considera una locura que se inauguren universidades por todos lados, argumentando que se hace "
Obviamente, muchos más cargos para nombrar", a muchos nos gustaría hablar sobre el tema, discutir cuales son las razones de abrir una universidad es una locura... ¿cuantos cargos se pueden crear "para acomodar amigos"..? Porque en el sistema universitario las designaciones no son a dedo... hay concursos docentes, rectores y decanos son elegidos por claustros.... 
¿Será que, como buen alumno del sistema de libre mercado, se debe dejar que se creen nuevas universidades privadas y no seguir "con el gasto tonto"..? 
¿Será que la educación es un gasto y no una inversión..?
¿Serán las  privadas las que deben satisfacer las demandas de educación universitaria..?
¿Será la ecuación cantidad egresados/presupuesto universitario, sin tener en cuentas becas, programas de investigación, de extensión....?
Para tener una idea de la existencia y distribución de universidades e institutos universitarios, miremos el mapa. (Es de 2010, seguramente, habrá modificaciones)
Las UUNN están en todas las provincias... la privada más cercana a la región sur del país, en la Pcia. de Bs. Aires... en algunas provincias no existen... una muestra del interés de las privadas en facilitar el acceso a la universidad solamente donde hay rentabilidad. Negocios, no educación.. Se corresponde con la visión del PRO, ver todo desde la economía, un cálculo de Ingresos/Egresos, sin la menor idea de política educativa.
Hablemos de política sin miedo, digamos si se pretende una universidad para pocos o formar profesionales preparados para las necesidades del país, capaces de investigar y desarrollar otras áreas del conocimiento.
Si en vez de protestar porque alguién recuerda el pronunciamiento de Macri, tratamos de discutir políticas, podemos comparar, por ejemplo, el modelo universitario de la dictadura;
represión, control ideológico y achicamiento:
"Pero sin duda, la represión en los ámbitos universitarios asumió un nuevo cariz a partir del golpe militar de marzo de 1976. El 29 de ese mismo mes, el nuevo gobierno sancionó la Ley Nº 21.276, y a través de ella estableció que el gobierno y la gestión de las universidades estarían a cargo de funcionarios designados por el Ministerio de Cultura y Educación. Los nuevos rectores y decanos, por lo general oficiales de las fuerzas armadas, acumulaban amplias y discrecionales atribuciones que les permitían cesantear a autoridades universitarias y a docentes, e incluso expulsar estudiantes. La represión tuvo justamente al estudiantado como uno de sus blancos principales. El informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) ha señalado que un 21% de los desaparecidos eran estudiantes.
La dictadura cercenó principios fundamentales de la vida académica. Suprimió la libertad de cátedra, designó en forma discrecional y arbitraria a los nuevos docentes que llegaron a los cargos, en su gran mayoría por sus vínculos y afinidades políticas e ideológicas con los integrantes del nuevo régimen. Los proyectos de transformación del sistema que inició la dictadura incluyeron la supresión de carreras enteras como las de Humanidades, Matemática, Física y
Química en la Universidad Nacional del Sur, Cinematografía en la de La Plata, Antropología en la de Mar del Plata. La carrera de Psicología fue suspendida durante largo tiempo en las universidades de La Plata, Tucumán y Mar del Plata. Esta política llevó incluso al cierre de una universidad: la de Luján, suprimida en el año 1979. (...)  En 1945 había 47.000 estudiantes universitarios, que llegaban a 138.000 diez años después. Durante la década de 1960, pasaron de 159.000 a 235.000. El gobierno peronista que asumió en 1973 impulsó un nuevo incremento en la matrícula, entre otras medidas a través de la suspensión del
examen de ingreso. Los estudiantes universitarios que eran 333.000 en 1973 llegaron a ser 518.000 en 1976. Un 90% de ellos estaba concentrado, por entonces, en el sistema público. En su estrategia para reducir las dimensiones de la universidad, el régimen militar adoptó dos instrumentos. Por un lado estableció severas restricciones al ingreso a través de un sistema de cupos administrado a partir de la implementación de cursos y exámenes de ingreso. A esto se sumó, en 1980, el arancelamiento de los estudios de grado. Estas medidas restrictivas incidieron significativamente en la evolución de la matrícula. Del poco más de medio millón de estudiantes universitarios de 1976 se pasó a 402.000 en 1981. Esta política estaba dirigida sobre todo hacia las grandes universidades. En 1974, la Universidad de Buenos Aires tuvo 40.285 ingresantes. En 1977, esa cifra se redujo a 13.312. Pero la matrícula experimentó otros cambios significativos en su composición. En 1976, el sistema universitario privado concentraba a unos 58.000 estudiantes, un 12% del total. En 1982 esa cantidad llegaba ya a 75.000, lo que elevaba ese porcentaje a un 19% del conjunto de la matrícula.(..) La política implementada por la dictadura hacia la universidad incidió negativamente, también, en el rol de la misma en la vida científica y cultural. Aquellos años fueron testigos, entonces,
de un progresivo retiro de la universidad de los procesos de creación de conocimientos científicos, tecnológicos y culturales. Esto se explica en parte por el impacto de la represión y la expulsión de científicos y docentes altamente calificados. Pero también porque los recursos para la investigación fueron canalizados durante ese período hacia instituciones extrauniversitarias. De esta forma, como demuestra Enrique Oteiza, se acentuó una tendencia cuyos rasgos centrales podían advertirse a principios de la década de 1970. En 1975 un 26% de los recursos destinados a la investigación científica y tecnológica del presupuesto nacional eran canalizados a través de las universidades. En 1983 ese porcentaje se había reducido a un 6,8%. Esos fondos fueron transferidos hacia instituciones como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). De esta forma la dictadura contribuyó a profundizar el carácter profesionalista de las instituciones universitarias y al desfinanciamiento de la actividad científica en el ámbito de la educación superior. (1)
Y si, que querés que te diga, tengo miedo de volver a esos años de dictadura.. y tambien a los de "Menem lo hizo":
"La profunda reforma del Estado implantada durante el gobierno de Carlos Menem tuvo su correlato, con sus particularidades, en la política dirigida al sector universitario. Las medidas aplicadas en materia universitaria conformaron un tejido que apuntó a un objetivo de política común: la ruptura con el modelo de Estado benevolente –tal como lo ha denominado J. J. Brunner– de relación entre universidades y gobierno, que había predominado durante gran parte de la historia del sistema y que se caracterizó por el sostenimiento por parte del Estado del funcionamiento de las instituciones autónomas, a través de subsidios en bloque, con amplia autonomía de las casas de estudio. A los fines analíticos, en este período pueden identificarse dos momentos: uno, de instalación de temas de agenda, y otro de efectiva aplicación de medidas de reforma. (..) En el marco de una profunda crisis económica, el gobierno colocó en el centro de las discusiones el tema del financiamiento universitario, sosteniendo la necesidad de que las instituciones buscaran fuentes de obtención de recursos complementarias a las del Estado.... propuso el arancel universitario en una carta dirigida a los rectores en 1989. En el mismo año, a través de una resolución ministerial se auspició la creación de cooperadoras de padres en las universidades nacionales con el fin de recaudar aportes voluntarios, tal como lo venía haciendo la Universidad Nacional de Córdoba en algunas de sus facultades. También se fomentaron desde el gobierno otras vías de obtención de recursos, como la venta de servicios a terceros y las consultorías a empresas privadas y al Estado." (1)
 El año 1999 marcó el final de diez años de gobierno menemista y la victoria en las urnas de una coalición, la Alianza, conformada por dos partidos: la UCR, una fuerza histórica que a lo largo de la década de los 90 había sostenido una firme posición opositora frente a las políticas de desregulación y privatización, así como frente a la reforma educativa; y el Frepaso, un frente compuesto por grupos de diversas extracciones sociales, de base peronista, que rápidamente asumieron una postura crítica ante políticas que bajo el imperio de las leyes de mercado llevaron a la sociedad a la fragmentación y al crecimiento de la pobreza en niveles inéditos.
¿Notás algún parecido al discurso del PRO..? Te lo pregunto porqué la política universitaria del gobierno de la Alianza :
"Un ámbito en el que se reflejaron dichas tensiones fue la cartera educativa, encomendada en un principio a Juan Llach, un economista de extracción liberal con buenas relaciones con la Iglesia católica, sector históricamente sensible al tema educativo. Cuestionado desde el comienzo por los sectores internos más progresistas de la Alianza, que miraban con sospecha a un ministro que había secundado a Domingo Cavallo en el área de economía durante la gestión de Menem, el nuevo ministro de Educación no tuvo la libertad de elegir a su equipo. Andrés Delich, diputado de la UCR y ex dirigente universitario en los años del retorno a la democracia, fue designado viceministro, y Juan Carlos Gottifredi, vinculado al sector de los rectores de las universidades nacionales afines al radicalismo, como secretario de un área que, a partir de entonces se denominó Secretaría de Educación Superior. En este contexto, la principal dificultad que encontró la gestión de la Alianza en materia educativa fue la convivencia de un equipo que no logró funcionar con homogeneidad, y que tenía como objetivo común revertir el deterioro de la educación. A diferencia de la educación básica –donde las políticas estuvieron dirigidas principalmente a resolver el conflicto docente materializado en la “Carpa Blanca” y a lograr, sin éxito, un acuerdo federal con las provincias en materia de financiamiento–, la universidad no formó parte de las prioridades del nuevo ministro, quizá con el fin de recuperar la confianza de un sector que venía de ser fuertemente condicionado durante la gestión previa. (..) La gestión de la Alianza en materia universitaria ejecutó acciones de diferente índole. Algunas tendientes a reformar, otras a desmantelar o dar continuidad a los programas iniciados durante los años 90. (..) La situación de ajuste presupuestario se tradujo, como a fines de los ochenta, en un incremento del nivel de conflictividad en el ámbito universitario. Ya en abril de 1999, en el final del gobierno de Menem, se había firmado un decreto de necesidad y urgencia que establecía un recorte del gasto público de 1.300 millones de pesos. Unos 280 millones correspondían al Ministerio de Educación y afectaban particularmente a los recursos asignados a las universidades. (..)  Los profesores enrolados en la CONADU decretaron una huelga por 48 horas que gozó de un alto acatamiento y se sucedieron las movilizaciones contra el recorte en todo el país. El rector de la Universidad de Buenos Aires había asegurado incluso, días antes, que el ajuste iba a impedir a la universidad más grande del país seguir funcionando. El movimiento de protesta de los universitarios contó entonces con el apoyo de vastos sectores sociales, agrupaciones sindicales de distinto tipo y también de gran parte del arco político opositor. Los episodios de aquellos días culminaron con la renuncia de la ministra de Educación, Susana Decibe. Días después, con nuevas autoridades en el ministerio, el recorte fue eliminado, aunque posteriormente se ejecutaron otras supresiones de facto en el presupuesto. (..) Es preciso señalar entonces que, durante los últimos años del gobierno de Menem y los primeros del de De la Rúa, fue imponiéndose la idea de que la depresión económica tenía su raíz en un inadecuado manejo de la cuestión fiscal. Eran la elevada deuda y el déficit fiscal creciente los responsables de la crisis, y sólo una política presupuestaria austera podría recuperar la confianza y consecuentemente el acceso del país al crédito privado. Siguiendo estos principios, el 16 de marzo de 2001, el ministro de Economía recientemente designado, Ricardo López Murphy, anunció un plan de ajustes presupuestarios masivos. Éstos afectaban sustancialmente al sistema educativo: 361 millones era la cifra en la que se establecia disminuir las transferencias a las universidades, aproximadamente un 20% de su presupuesto para ese año. En este mismo decreto se afectaban también, entre otros fondos, los que se asignaban al pago del incentivo de los docentes de los niveles básico y medio." (1)
...¿no te da miedo que vuelva a pasar lo mismo..? Cuando ahora podemos ver que:
"El sistema público pasó de una matrícula apenas superior a los 400.000 estudiantes a más de 1.250.000. Comparativamente, Argentina muestra entonces a mediados de la primera década del siglo niveles de escolarización superior cercanos a los de los países desarrollados y claramente por encima de la mayoría de los países latinoamericanos. Tomando en cuenta el número de estudiantes universitarios sobre la población entre 20 y 24 años, siguiendo el criterio utilizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Argentina exhibía una tasa de escolarización universitaria bruta del 35% en el año 2001 y del 47% en 2005. En el nivel de la educación superior en su conjunto,ese porcentaje se elevaba en el último de los años mencionados al 63%. En Chile llegaba, mientras tanto, a un 46,2%, en Venezuela a un 42% y, en Brasil al 22%."
 ¿Y si en vez de hablar de campañas sucias, de hacer puertos en Santiago del Estero, repartir globos..discutimos de política educativa..?

(1) Pablo Buchbinder y Mónica Marquina. "Masividad, heterogeneidad y fragmentación.El sistema universitario argentino 1983-2007"

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