jueves, 12 de noviembre de 2015

ECONOMISTAS, EMPRESARIOS, MILITANTES..Y LA CGT..??

Ví economistas que apoyan este modelo, como tambien opositores, estimando que las medidas que propone el PRO, causarían inflación, que en tres meses, superaría la anual de este gobierno...

Ví dirigentes de cámaras empresarias, preocupados por el aumento de insumos y maquinaria importada, necesarias para sus empresas...porque estiman que la importación de mercadería afectaría a su producción... consideran que la reducción del poder adquisitivo del salario afectará a las ventas, lo que causaría despido de personal y cierre de empresas...
Ví empresarios que convocan a sus trabajadores para informales que sucedería de llevar adelante las medidas anunciadas..
Ví algunos dirigentes gremiales, con tibias declaraciones del mismo tenor..
Y me pregunto..los combativos gremialistas que aparecían en todos los medios reclamando por  el impuesto a las ganancias, paralizando al país con marchas y sus reclamos...¿donde están ahora..?

¿No han escuchado los anuncios del PRO, sobre el despido de trabajadores, su concepción de las paritarias como método fascista...?
Tomemos el caso de la negociación colectiva. La dictadura había abolido este derecho que transgredía su congénito autoritarismo. La negociación colectiva va más allá de la concertación paritaria de las sumas salariales. Es un mecanismo que permite descomponer la concentración de poder en todos los niveles del mundo del trabajo. La negociación colectiva traslada el eje de la normativa laboral del estado a la sociedad, en este caso a la sociedad laboral: el sindicato, la comisión interna, la colectividad de trabajadores. La virtualidad de la negociación colectiva como herramienta para cambiar la vida es enorme, a poco que se la utilice con imaginación y audacia. Pero, además, es una herramienta posible, al alcance de la mano. Tiene basamento constitucional.
¿Por qué la CGT no coloca en el centro de su acción reivindicativa la necesidad de contar ya mismo con declaraciones  sobre la anulación o no de las paritarias?. No es una cuestión abstracta. No es un idealismo. Esta en juego la condición cotidiana de millones de trabajadores argentinos, que soportarían el abusivo autoritarismo patronal como si nada pudiera cambiar a partir del 10 de diciembre de 2015.
Pareciera que los dirigentes sindicales no terminaran de visualizar que los términos de la legitimidad del Estado son hoy distintos. Entre 1946 y 1955 el movimiento obrero participó del poder. Entre 1973 y 1976 (con las tensiones de un período tan turbulento) también.Entre 1955 y 1973 lá CGT se integró a un dispositivo político que que cuestionaba, en su totalidad, un estado y una organización políticas, espurias, ilegítimas. Lo mismo sucedía entre 1976 y 1983, en condiciones agravadas toda vez que el poder, literalmente, había aplastado al sindicalismo.
Si la CGT permanece callada, supone que el poder político será ocupado por un adversario al cual debemos respetar, aunque sus políticas nos contraríen. En compensación, se ha abierto actualmente un amplísimo espacio de libertades sindicales, un espacio que nada impide explorar. En lugar de priorizar este capital inmenso, en lugar de utilizarlo para forzar definiciones posibles, luchar para que no cambien la condición de los trabajadores, la CGT mantiene silencio, salvo casos aislados.
El PRO ha sabido imponer la idea que algunos esperan un cambio -que según el manual de
Duran Barba, el contenido de ese cambio debe ponerlo cada uno- en argentina... Este proceso ha sido denominado como la "modernización" con el evidente objetivo de descolocar toda oposición al mismo y adueñarse del "cambio" ante la sociedad. Más allá de la validez del término elegido, es importante discutir la dirección del cambio estructural, es decir qué estructura producción propicia y qué actores saldrán fortalecidos de esa etapa.
Por otra parte, la concentración del poder económico en manos de los grupos que siempre fueron los usufructuarios de todas las crisis, autoriza a dudar del un proceso de desarrollo con equidad y las propia estabilidad de las instituciones de la democracia.

Se le regala al PRO un territorio político (la incidencia sobre la sociedad) donde los trabajadores son más fuertes, para situar el combate en un territorio (el manejo del Estado) en el que el gobierno, que contaría con legitimidad indiscutible, no cederá un palmo de terreno. 
Lo que está faltando ahora es imaginación al servicio de las luchas políticas, con métodos no violentos, para que podamos despreocuparnos de lo que pueda venir. Porque no importa que venga, lo importante es que cuando esté, no tengan contra quién golpear o tengan que golpear contra todo el mundo. Es decir, no les demos ocasión para que nos repriman por violentos, por acusarnos de paralizar al país, causando grandes pérdidas, atentar contra la democracia.... obliguémoslos a que cuando nos repriman, sea por defender conquistas y derechos. Por querer una sociedad más justa, no por los medios que estemos usando. Que nuestros medios no enajenen la polémica sobre nuestras ideas. Esta es la idea. Que no nos sancionen por practicar la violencia, que nos sancionen por querer un mundo más justdo. Y que entonces se desenmascaren...

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