martes, 22 de diciembre de 2015

PARA VOLVER...



No hay resentimiento, pero queda una memoria muy viva de todo lo que pasó. En ese sentido considero que nosotros necesitamos una lucidez sin atenuantes. Porque el poder está en manos del enemigo, nos dejó una sociedad precocinada, pone su gente, sus gerentes de empresas, la que dejó esperando regresar.
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Creo que los peronistas, -o kirchneristas, ¿importan las etiquetas?- nos hemos quedado con identidad política, con la conciencia que tiene más peso la política que los “gerenciamientos”, y sobre todo, responsabilidad sobre  los derechos adquiridos, para defenderlos.
Y, por otra parte, nuestra lucidez nos lleva ahora a comprender que toda la historia de la Argentina está basada en las luchas por el poder. Por eso esta cosa de la Patria Grande es tan importante. Porque si yo recojo las herencias de las víctimas del '80, que bañaron de sangre la pampa argentina, estoy impugnando toda esta Argentina. Toda. Habría que empezar de nuevo desde los más oprimidos. Y cuando uno trata de ver la historia de Argentina y la historia de América Latina, a través de los ojos de los que perdieron, de los que fueron masacrados, de los que murieron en medio de la tristeza de la isla Martín García, o que fueron fondeados en el Rio de la Plata, un siglo antes de los que fueron fondeados ahora... uno puede reflexionar viendo que todo puede ser diferente a lo que nos contaron. Y que lo mismo podríamos hacer desde hace quinientos años hasta ahora, si somos capaces del esfuerzo increíble de ver la historia de América a través de los ojos de los vencidos, de sus crónicas, de sus testimonios. Entonces uno se da cuenta de que no se trata solamente de asaltar el poder, o de ganar una diputación o una gobernación. Necesitamos una revolución total, que trastoque totalmente esto, que es un sistema despiadadamente injusto...
La tarea es que lo haga el pueblo, pero lo importante es que el pueblo se decida, definitivamente, por sí mismo a ponerse en marcha. Creo que el pueblo tiene su propio tiempo... Y en todo este tiempo el pueblo ha crecido por dentro, se ha fortalecido, mientras que los sectores medios han acumulado resentimientos. Mientras el pueblo resiste, los sectores medios se resienten, eso es típico. Y la clase alta se abroquela en su vanidad, en su soberbia. Clase alta-soberbia, sectores medios-resentimiento, y pueblo-crecimiento interior... El pueblo crece en el silencio. Entonces, creo que el peronismo tiene una herencia que hay que rescatar que es su vertiente americana. Y después la enorme masa de gente que se ha formado en las cárceles, en las luchas por la resistencia ayer, y en las calles, los sindicatos, las escuelas hoy,  lúci­dos, capaces de asumir tareas individuales en cualquier lugar del país. Y capaces de hacerlas a la perfección, de hacer cosas hermosas.. Esa famosa comunidad organizada que tanto se predicó, hacerla en pequeño, pero hacerla bien, para que miles de otros núcleos sean capa­ces de imitarlo. Tanto gente que viene del peronismo, como gente que viene de otros sectores, de la izquierda o del cristianismo. Y ser capaces de conducir un nuevo tipo de lucha. No solamente ir detrás de las Madres de Plaza de Mayo -que han inaugurado un método nuevo que es fantástico-, sino hacer lo mismo que ellas en otros ám­bitos. 
Y eso es lo que está fal­tando ahora: imaginación al servicio de las luchas políticas, con métodos no violentos, para que podamos despreocuparnos de estos cuatro años. 
Algo se está comenzando a ver... en distintos puntos del país, a través de las redes, la gente se convoca, se reune, se organiza, se moviliza. Quiere participar, no permanece impávida mientras avanzan los sectores de poder... quiere marcarle la cancha y recordarle al nuevo gobierno que la mitad del país no lo votó y que, por ende, no esta dispuesta a dejarse pasar por arriba. Nadie los llevó en colectivos o los motivó con un choripan y una coca para que fuesen a defender la ley de medios...
Vivimos un tiempo que no tiene teoría, porque la estamos escribiendo minuto a minuto.
Hay muchos casos de personas que hasta dos meses atrás habían sido periféricas o que tenían un compromiso difuso con el kirchnerismo a quienes los acontecimientos los arrastraron a las calles. El desafío es contener políticamente este capital humano.
 Porque no importa que haya un gobierno de gerentes, lo importante es que cuando quieran seguir avanzando, tengan que embestir contra una sociedad organizada, politizada y dispuesta a defenderse.. Que no le importa que se intente demonizar esas "juntadas" diciendo que está La Cámpora detrás, que en el Parque Centenario se reunieron "los marxistas" para escuchar a Kicillof...y si fuese así..¿que tiene de malo..? Se pueden reunir los liberales, los de la escuela de Chicago..¿menos los marxistas..?
Es decir, no les demos ocasión para que nos acusen de violentos, por exaltados, obliguémoslos a que cuando nos obstaculicen, sea por pretender mayor justicia social, equidad. Por querer una sociedad más jus­ta, no por los medios que estamos usando. Que nuestros medios no enajenen la polémica sobre nuestras ideas. 
Esta es la idea. Que no nos sancionen por ser intolerantes, agraviantes, que nos sancionen por querer un mundo más justo. Y que entonces se desenmascaren...

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