domingo, 13 de marzo de 2016

INGENUIDAD, FALTA DE EXPERIENCIA..BUENO, VOS PONELE EL CALIFICATIVO QUE QUIERAS...



“Fuimos ingenuos”, dice Prat Gay cuando hace el  balance oficial por la falta de inversiones.

Ingenuidad es la condición o personalidad del ingenuo (del latín ingenuus, traducible por natural, indígena, libre de nacimiento, lo que se identificaba históricamente con la condición del hombre libre por contraposición al siervo, o en algunos casos con la condición de nobleza). Indica ausencia o falta de malicia y de experiencia, una deficiente comprensión o inteligencia y la ausencia de sofisticación; así como presencia de sinceridad, inocencia, sencillez, pureza, candor o candidez (como reflejan los tipos literario de Cándido, fijado por Voltaire, o de la ingenua). (De Wikipedia)

A tres meses de la asunción, en el Gobierno admiten que esperaban un mayor compromiso de parte de las empresas. (..)“Nos reuníamos con empresarios, inversores, locales y del exterior. Todos nos prometían inversiones por doquier y millones de dólares. Nosotros los veíamos convencidos y nos convencían. Fuimos demasiado ingenuos”, se sincera uno de los colaboradores de mayor confianza del Presidente, quien no oculta ni su preocupación por la evolución de algunas variables clave como la inflación ni su decepción porque todavía no hayan empezado a llover los dólares.
La falta de concreción de planes o de anuncios fuertes de inversión privada es, precisamente, la principal frustración del Gobierno. Es que ésa era –y sigue siendo– la verdadera carta del equipo económico para mitigar la inflación sin enfriar la economía. La lluvia de dólares era –y sigue siendo– la única esperanza del equipo económico para contrarrestar las políticas recesivas del Banco Central (tasas de interés por las nubes, emisión cero para financiar al Tesoro)  y reactivar la economía sin avivar aún más los precios. Pero la lluvia no llega, ni siquiera una garúa finita.   Ver fuente
 Una de las definiciones más adecuadas para tratar el concepto de ingenuidad es aquella que enlaza el concepto con la ausencia de malicia y de experiencia, mezclado con una deficiente comprensión o inteligencia. Ser ingenuo no es ser malo. Ser ingenuo es quedarse en el discurso de lo bello obviando las realidades que, en determinadas ocasiones, son demasiado importantes para ser consideradas como algo pertinente de ser obviado.

A pesar de lo anterior no debemos dejar que ese estado de ingenuidad nos impida ver correctamente el lado más oscuro de la realidad. Ingenuidad que debe equipararse con la necesidad de cuestionar determinadas decisiones. Ingenuidad que, en ningún momento, debe hacernos pensar que todo lo que hacen algunos está regido por el bien común.
Cuando leemos una noticia de índole económica acerca de un inversiones que podrían  hacerse en obras, infraestructura, debemos considerar fríamente quién se halla tras la misma. Conviene entrar a valorar que no hay ninguna empresa privada que como leitmotiv tenga la mejora social. Debemos replantearnos que, a pesar de nuestro interés, lo primero que prima en la empresa es un aumento de beneficios. Ganancias que, en ningún momento están ligados con su necesidad de hacer el bien ni mejorar el nuestras condiciones de vida, la situación del país. Las empresas se crean para ganar dinero. Pensar lo contrario ya es pasarse de ingenuo.
Ninguna empresa regala dinero. Las empresas son organizaciones que se deben a la economía y, es por ello que antes de plantearnos las bondades educativas de las mismas, deberíamos hacer un análisis exhaustivo de quién hay detrás y los motivos del desembarco de algunas de ellas, cada vez con más fuerza, en el mundo financiero.

Pero no solo han sido ingenuos en el tema de las inversiones, lo siguen siendo confiando en que no habrá reclamo de los que habían arreglado el pago de la deuda y pueden reclamar que se igualen las condiciones que se hagan con los buitres:

 "Diputados de la oposición insistieron hoy en el plenario de las comisiones de Presupuesto y de Finanzas en reclamar un dictamen de la Procuración del Tesoro sobre el acuerdo con los fondos buitre y la litigiosidad que podría traer con otros bonistas. El oficialismo, sin embargo, y tal como anticipó El Cronista en su edición impresa, apenas prometió adjuntar al proyecto de ley que ratificará ese entendimiento la opinión de los abogados que han asesorado al país durante el litigio. Es decir que ningún funcionario pondrá su firma para asegurar que la Argentina no enfrentará nuevos juicios tras el acuerdo.
"Vamos a respetar el pedido de la oposición de que estén los dictámenes de todos los estudios de abogados que han asesorado a la Argentina respecto a la cláusula RUFO y los riesgos de que vuelvan a aparecer otros juicios de la clausura Pari Passu", concedió esta mañana en diálogo con radio Continental el titular de la comisión de Presupuesto, el macrista Luciano Laspina. El reclamo opositor era por un dictamen de la Procuración.
Por esa postura, lo cruzó con dureza el ex ministro de Economía y diputado del PJ-Frente para la Victoria (PJ-FpV), Axel Kicillof. "Es muy complicado presentar esto como la solución. Los bonistas que aceptaron los canjes y el 3,5% de los holdouts que no acuerdan ahora son un riesgo real", advirtió. E hizo referencia a las declaraciones del abogado de los bonistas italianos Tullio Zembo, respecto de que el 93% de los acreedores que ingresaron a los canjes 2005 y 2010 podrían ahora abrir juicios contra el país.
También el diputado del Frente Renovador Felipe Solá se refirió al tema.
"Nosotros no estamos en condiciones de decir que hay riesgo cero respecto de futuros juicios contra la Argentina", se sinceró. Y agregó: "De riesgo cero no puede hablar nadie. Esta es otra de las cuestiones humillantes. No podemos generar un riesgo cero para los argentinos".

(Cronista; 08/03/16)

Ser ingenuo “indica ausencia o falta de malicia y de experiencia, una deficiente comprensión o inteligencia”… No, nada de eso es lo que muestran Mauricio y sus funcionarios… todos sus movimientos, -como decía el Chapulín Colorado- están fríamente calculados para endeudarnos como en los ´90, que los empresarios sigan haciendo sus grandes negocios –asociados a ellos, por supuesto-  y volver al país para pocos…





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