martes, 29 de marzo de 2016

SATÉLITES, AVIONES, O YOGURT



El presidente de la compañía satelital estatal, Rodrigo De Loredo, informó que no seguirán con el programa hasta que el Arsat II pueda comercializarse y generar fondos para el nuevo satélite. "Necesita autofinanciarse", afirmó el funcionario.
¿Cual es el criterio de las políticas de un país..? ¿Se maneja como el almacén de Manolito...? ¿Sirve solamente lo que produce dinero..?
Rodrigo De Loredo es un abogado y dirigente político argentino y según los datos que publica Wikipedia:

Participó activamente del radicalismo desde muy joven, ocupando diversas responsabilidades:
  • Fue presidente de la Juventud Radical de la seccional Cuarta por elecciones internas, obteniendo 250 votos a favor y 50 en contra.
  • Fue presidente del Comité Provincial de la Juventud Radical de Córdoba por elecciones internas, habiendo obtenido el apoyo de 1700 jóvenes radicales de toda la provincia.
  • Fue Secretario de Coordinación del Comité Central de la UCR de Córdoba.
  • Fundó un núcleo dentro de su partido llamado Marea Radical que cuenta con representación en el Congreso de la Nación, en la Legislatura Provincial, en diversos Concejos Deliberantes del interior y en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba.
  • Fue candidato a Convencional Constituyente en el año 2001.
  • En 2007 se postuló como legislador provincial.
Nada de actividad profesional fuera de la política, mucho menos, en el área de satélites, telecomunicaciones... pero lo único que parece interesarle, es la autofinanciación... El 5 de abril asumirá el nuevo presidente de FAdeA, la fábrica militar de aviones, el empresario Ercole Felipa, titular de la láctea Manfrey y aliado del macrismo. "Se hará cargo con un diagnóstico negro descripto en la auditoría que realizó Deloitte (1): $ 1400 millones de pérdidas en 2015, patrimonio negativo, deudas con proveedores y 1700 trabajadores prácticamente parados". 
(1)  Empresa multinacional, con sede en Inglaterra...

Otro empresario... ¿De aviones, helicópteros, visión estratégica...? Eso no importa..
Se está haciendo realidad lo que María Eugeni Vidal anunció... y se tomó como un Lapsus Língua, pero era su programa de gobierno: cambiar futuro por pasado...
El viernes 27 de marzo de 1981 a la madrugada se terminó de armar un libro en el Ministerio de Economía. Se trataba de un balance de la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz, quien dejaría en horas su cargo como titular de esa cartera.
Cinco años antes, el 2 de abril de 1976 Martínez de Hoz había anunciado en su plan económico, un “gran esfuerzo” por delante. “Hay tres gravísimos problemas”, dijo, “amenaza de hiperinflación, aguda recesión interna y eventual cesación de pagos externos”. Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación. El salario real ha llegado a ser en niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976. Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980..Cinco años después, al dejar el cargo, también dejaba “un gran esfuerzo” mayor por delante. A fines de 1980 la deuda externa era de 25.000 millones y las reservas de 7.684 millones, con una relación de 30,7 %. (cuando se fue el ministro, tres meses después), la relación alcanzó a 11,04 %. En 1974 (cuando asumió Perón) la relación fue de 17,4 % y en 1976 (cuando cayó Isabel) era del 21,9 % a pesar del Rodrigazo y sus consecuencias. En el quinqueño 1971/75 el crecimiento del PBI global fue de 19 %. Durante 1980 (último año de Martínez de Hoz) el crecimiento fue de 1,1 %, pero, llamativamente, se había cambiado el modo de medirlo. Se tomó como base 1970, cuando anteriormente se tomaba 1960. Con esa vieja base el PBI mostraba un decrecimiento de –0,3 %. Por su parte el sector productivo industrial sufrió en los cinco años analizados, un desmantelamiento del 25 %. En 1976 había 1.700.000 obreros industriales y 350.000 pasaron al sector servicios o cuentapropismo. Cabe recordar que un funcionario del Ministerio de Economía, quien había logrado fama en algunos medios televisivos, declaró “es lo mismo fabricar acero que caramelos”
Y gracias a ese pensamiento, dejamos de producir acero..y caramelos.
¿Es la primera vez que se desactivan proyectos que hacen a la soberanía del país..?
".... Debemos mencionar que entre los días 14 y 23 de abril de 1980 por primera vez nuestro país presentó una maqueta, construida en escala de tamaño mediano, del entrenador avanzado "IA-63" y el prospecto de anuncio de su fabricación en la "Feria Internacional de Milán" en Italia.
En 1981, en la exposición internacional de aeronáutica de Le Bourget (Francia) también se presentó una maqueta de tamaño real denominada "mock-up". Permanecía abierta y dejaba ver en su interior la disposición del instrumental y los equipos que llevarían los primeros aviones, de los cuales se pensaba hacer 2 prototipos que deberían estar en vuelo a partir de 1984.
El proyecto IA 63 fue una realidad que florecía más allá de su planificación. El primer avión (uno de los prototipos) salió de la línea de producción en agosto de 1984, dado que el 14 de agosto de ese año se celebraba el "Día de la Fuerza Aérea" en conmemoración del 72° aniversario de su creación. Además de ser anfitriona de las autoridades nacionales que concurrieron al acto, la FMA presentó oficialmente el primer avión "IA-63 Pampa", que salió terminado de la línea de producción mientras las enormes puertas del pabellón 90 se levantaban para darle paso y los asistentes se mantenían expectantes por conocerlo.
Este acto contó con la presencia del Presidente de la República Argentina, Doctor Raúl Alfonsín; el Ministro de Defensa, Doctor Raúl Borras, y un grupo muy significativo de autoridades nacionales, provinciales y militares.
El presidente de la república, según lo describieron periodísticamente algunos de sus colaboradores muy cercanos, era una persona a la que le disgustaba todo lo que tuviese que ver con armamentos. Aun así, en esa ocasión se mostró muy complacido al observar detenidamente el avión "Pampa".
El Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor Teodoro Waldner, efectuó un objetivo discurso defendiendo básicamente el desarrollo industrial de la nación en materia aeronáutica. Este fue uno de sus conceptos:
"Sería una utopía pensar que una nación puede gozar de una verdadera soberanía política sin producir su propio material aéreo, con lo que la defensa nacional estaría siempre sujeta a conveniencia de terceros, lo que naturalmente puede ser trágico en caso de guerra como ya sucediera recientemente". También dijo: "Nuestro principal objetivo será comenzar a completar exitosamente todos los proyectos que hayamos comenzado, planificando simultáneamente para el mediano plazo un desarrollo armónico y sostenido que devuelva a nuestra industria aeroespacial el lugar de prestigio que supo ostentar en épocas pasadas".
Las palabras expresadas por el Brigadier Waldner tenían un extraordinario viso de realidad, pero todos los argentinos sensatos sabían que sería muy difícil de alcanzar, sobre todo sin el acompañamiento en lo político y en lo económico que demandaba el proyecto. El Doctor Alfonsín y sus asesores políticos del área de Defensa seguramente prestaron mucha atención cuando el brigadier Waldner mencionó que "el principal objetivo era el de completar exitosamente todos los proyectos iniciados". Por esos momentos, solamente en Fuerza Aérea estaban los aviones y el Plan Cóndor II, más los proyectos que desarrollaban las otras Fuerzas Armadas,todos los cuales demandaban demasiados recursos y requerían un financiamiento muy superior a lo planificado por el poder político. Lo expresado por el Jefe de Estado Mayor era un desafío para el mismo presidente de la república, quien tendría que tomar decisiones sobre los programas que realmente apoyaría.
Cuando el Doctor Alfonsín asume la presidencia, estos proyectos estaban en marcha y no tenían punto de retroceso. Únicamente podían ser asfixiados mediante la quita del presupuesto que requerían. Lo más preocupante era que ninguno de esos proyectos, por ser demasiados jóvenes, tenía posibilidades de autofinanciación a corto o mediano plazo por su comercialización.
El 10 de octubre de ese mismo año, cuando se conmemoraba el 57° aniversario de la FMA (10 de octubre de 1927), el primero de los prototipos del "IA-63 Pampa" efectuó su vuelo inaugural. (...) Se iniciaba un nuevo capítulo en el desarrollo de esta etapa definitoria de la industria aeronáutica nacional.
Aparentemente, el país había consolidado un objetivo. El gobierno nacional del Dr. Alfonsín daba un amplio apoyo, aunque sin estirar demasiado el presupuesto, a lo previsto de hacer para recomponer la industria aeronáutica. Y en la medida de las escasas posibilidades se proseguía con lo que se venía desarrollando. El 29 de marzo de 1984 el Ministro de Defensa, Dr. Raúl Borras, firmó una resolución en la que destacaba la importancia de la proyección de la industria aeroespacial argentina y establecía un grupo de trabajo conformado por la Fuerza Aérea y la Subsecretaría de Producción del Ministerio de Defensa que debía elaborar un proyecto de reconversión para el Área de Material Córdoba, donde funcionaba la FMA. Para esa época la línea de Producción de la FMA estaba aún ocupada con la última serie de los aviones IA-58 Pucará. Muchos de estos aviones habían participado en la guerra de Malvinas y tenían su base en el mismo archipiélago. A consecuencia de la contienda la Fuerza Aérea había perdido más de 20 de estas aeronaves, por lo que en la medida de las posibilidades debía recuperarse en algo esta pérdida con los últimos aviones de producción. De todos modos ya la línea de fabricaciones del pabellón 90 se estaba ocupando con los IA-63 "Pampa". (...) Ahora bien, el primer cliente de los IA-63 Pampa era la misma Fuerza Aérea , que en lugar de obtener en el extranjero aviones de estas características para entrenar a sus pilotos los conseguiría en el país.
El avión Pampa es un excelente entrenador de bajo costo, de robusta estructura, de alto rendimiento, de gran maniobrabilidad, de fácil mantenimiento y de fácil adaptación. Este avión fue presentado en distintas exposiciones internacionales, efectuó giras por Centroamérica y los Estados Unidos. Integrantes de la Fuerza Aérea de ese país lo vinieron a volar en nuestra misma FMA y lo cubrieron de elogios, pero hasta la fecha no se recibió por él ninguna orden de compra y hasta 1992 sólo se produjeron 17 aviones IA63 PAMPA, la mayoría de los cuales opera en la Fuerza Aérea Argentina para la formación de pilotos en su entrenamiento avanzado. A partir del año citado, la producción de esta aeronave quedo prácticamente suspendida. (...) Lo que realmente cuesta entender es por qué después de tanto sacrificio y de tanto trabajo no se alcanzaran las glorias que realmente nos merecíamos en este aspecto en honor a tantos hombres, civiles y militares, jefes y subordinados, ingenieros y técnicos, operarios y administrativos, oficiales y suboficiales, especialistas y científicos, hombres del Ejército primero y de la Fuerza Aérea después, que pusieron amor en semejante empresa que quedó rezagada y sin esperanzas.(..)
"....Por eso es que se denominó a éste como "Plan Cóndor II". Era muy superior al "Plan Cóndor I", del cual constituía una segunda etapa.
Es cierto también que este programa apuntaba a la conquista de una tecnología misilística dual que los argentinos, después de remar en la investigación científica aerospacial y de alto desarrollo tecnológico por varias décadas de trabajo a pulmón, estábamos en condiciones de lograr. Esta situación, si bien tenía un vasto camino por recorrer, nos colocaba al lado de los países más desarrollados del primer mundo para conquistar esta tecnología. Como era dual, el misil podía transportar una ojiva de guerra con carga convencional, química o atómica y se convertía en un arma poderosa que alcanzaba más de 1000 km. de distancia, desplegando una velocidad de 6 mil kilómetros por hora y llevando una carga útil de 500 kg. en sus ochenta centímetros de diámetro de su cuerpo tubular. El peso total de este misil era de 6 toneladas y su largo, de 16 metros.
Con este potencial argentino, muchos países comenzaron a incomodarse. Nos dejaron de observar con admiración por "el juguete desarrollado" y empezaron a mirarnos con desconfianza y a sentirse asombrados y molestos por nuestros logros. Los llamados países del primer mundo entendieron que Argentina se podía convertir en una potencia admirable e inigualable para el cono sur del continente americano. Fue así que, muy motivados además por algunos países vecinos, consideraron el desarrollo argentino como una situación muy peligrosa que bajo ningún aspecto debía ser permitida.(..) Al final, ante las tremendas presiones internacionales y la necesidad de obtener préstamos en el exterior para seguir endeudando al país y financiar una administración pública que además de ser acusada de corrupción mantiene un costo muy superior al que se puede gastar, Argentina debió seguir tomando créditos y para ello tuvo que destruir el Plan Cóndor. Se desmanteló también toda la planta de armado en Falda del Carmen y el grupo de técnicos y científicos fue suspendido en esas labores.
No era nada nuevo lo que les ocurría a los argentinos. Al fin y al cabo, 35 años atrás nos habíamos despojado de la capacidad de fabricar aviones a reacción, la de fabricar motores y turbinas para aviación y la de fabricar los formidables Rastrojeros. El Cóndor nos dolía y nos duele, pero no sorprendió pues estábamos acostumbrados a que este tipo de frustraciones se presentara en nuestro país, tan falto de objetivos y de seriedad republicana.
Fue así. Una realidad argentina difícil de asumir, más aún cuando uno puede observar que con la misma actividad otros países tuvieron tanto éxito. Debe existir un porqué. En general, no debe ser buscado en la labor de los directores de la FMA, ni en la de los ingenieros, ni en la de los técnicos, ni en la de los operarios; la labor de casi todos ellos fue esplendorosa. El porqué hay que buscarlo en el macroesquema de nuestra vida nacional. Radica, desde mi humilde punto de vista, en que los objetivos nacionales no fueron sostenidos de manera trascendente en este aspecto......"
Extractado de: Walter Bonetto; La Industria Perdida
El autor de este trabajo presenta una dimensión interesante y algo ignorada de una "Argentina Industrial" que no fue.
Va desempolvando con sus relatos los importantes logros de industria nacional que jerarquizaron a nuestra nación y la pusieron al lado de ios primeros países del mundo en materia aerospacial. Lamentablemente se fueron ahogando por los terribles momentos políticos que vivimos los argentinos tales como la "Revolución del '30", y los autodenominados "Revolución Libertadora", "Revolución Argentina", el "Proceso de Reorganización Nacional" y tantos golpes más que fueron apocando un destino de grandeza y postergando el futuro de varias generaciones para quedar este país sin objetivos trascendentes.
La fábrica de Aviones no tuvo como objetivo solamente fabricar aviones; tuvo como premisa abrir las puertas y permitir un país industrial que junto con el país agropecuario hubiera sido un coloso económico de primer orden en Sudamérica.
Córdoba fue la provincia más industrializada de la Argentina. En ella llego a existir el mayor polo industrial latinoamericano, donde trabajaron en sus mejores tiempos 11.000 hombres en forma directa y se realizó una enorme labor de investigación y desarrollo a partir de 1928 inigualable por su magnitud y sus resultados. Esto fue tanto en materia aerospacial como en la Industria automotriz y en la  fabricación de motocicletas, de motores de aviación y de automóviles, entre tantos emprendimientos que en ese punto de la patria se gestaron con ingenio y mano de obra argentina.
Bueno...ahora a lo mejor en vez de "acero o caramelos", la disyuntiva será "satélites, aviones, o yogurt"

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