viernes, 29 de abril de 2016

LOS SUPERMERCADOS Y MANOLITO




El Gobierno acaba de mandar al congreso un proyecto de ley para reintegrar una parte del IVA que abonan los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que perciben la mínima. Esta propuesta está destinada  a reparar los alcances de uno de los impuestos más arbitrarios y regresivos que existe. 
La propuesta es superadora de aquella que consistía en eliminar el impuesto para los productos de la Canasta Básica, puesto que está comprobado que tal eliminación no se refleja en una reducción del precio, sino en un incremento de la ganancia por parte de las empresas productoras y comercializadoras. Sin embargo, en toda medida económica debe contemplarse los impactos directos y, sobre todo, los indirectos, que no siempre son obvios. Al contrario de lo que se cree, la devolución del IVA no resultará en una mejora fundamental de las remuneraciones de los conjuntos más desamparados de los ciudadanos y tendrá como resultado una mayor concentración del comercio y una destrucción de puestos de trabajo en los circuitos de comercialización informal.
Para empezar hay que saber que en nuestro país la leche, el agua, los libros, el transporte público y los gastos de salud, no pagan IVA (o sea, no hay devolución)
Y por otro lado los productos de panadería, las harinas, el arroz, los cereales, la carne vacuna, las frutas y las verduras, sólo pagan una alícuota del 10,5% (Esa sería la devolución).
Según la última encuesta nacional de gasto de los hogares de 2013, el 90 por ciento del gasto de los hogares de menores ingresos se realiza en circuitos comerciales de carácter informal que no tributan IVA ni otros impuestos, no porque sus propietarios tengan sociedades congreso offshore, sino fundamentalmente por la baja productividad y rentabilidad de estas actividades, que las obliga a permanecer en la informalidad. Los almacenes de barrio, las carnicerías, las verdulerías, las ferias populares y muchos otros tipos de comercios no solo tienen una alta tasa de informalidad, sino que además tienen una baja presencia de posnets. En esos negocios del barrio, no se puede pagar con débito, pero si se puede “sacar fiado”, cuestión que muchas veces hace la diferencia para los sectores de ingresos bajos.
Pero, además, estos circuitos de comercialización brindan empleos, aunque de baja calidad, a miles de argentinos. La solución para generar más y mejor empleo no es tomar medidas que concentren el comercio en manos de las grandes cadenas de supermercados y destruyan los circuitos de comercialización informales. En definitiva, si esta ley tuviera éxito (algo improbable), arruinaría a los almacenes, verdulerías, mercaditos de los barrios, aumentando los ingresos en las grandes cadenas de supermercados, que jamás generarán el empleo que podrían llegar a destruir con dicha ley, y que aparte fugan las divisas al exterior.
La  rentabilidad  de  los  supermercados  es abusiva, y  está  fuera  de  todo  análisis  y  control  de parte del Estado. Ello queda evidenciado de los precios de algunos productos. Los Supermercados e Hipermercados venden al público muy por encima de  su costo  real y  aducen  tener  una  baja  rentabilidad.  Sin  embargo, basta ver las publicidades de bonificaciones en los medios: 2 x 1; 80% de descuento en  el  2do.  producto;  6  x  4;  etc.  para preguntarse:  ¿dónde  está  la  baja  rentabilidad  o esas bonificaciones las debe enfrentar el industrial o productor que tienen una rentabilidad menor?    
Si existe baja rentabilidad, ¿porqué el mismo producto de una “primera marca” elaborado con
marca blanca del supermercado es un 20% más barato?
La  política  de  grandes  supermercados  e  hipermercados, de  establecerse  con  mercados  de cercanía  o  proximidad,  que ellos  mismos  abastecen,  está  destruyendo   a  los  pequeños almacenes, las panaderías, carnicerías, pescaderías y verdulerías.
Las  leyes  que  establecen  límites  a  las  grandes  superficies  tuvieron  como  fundamento -entre otros - buscar un equilibro con los medianos y pequeños comercios; sin embargo, cuando estas  grandes firmas (hipermercados y supermercados) comenzaron a abrir mercados de proximidad o cercanía, lo que hicieron fue una prolongación de esos establecimientos y con ello evadir las leyes   de grandes superficies;   ya   que   estos pequeños  o  medianos  locales  ubicados  en  el radio céntrico de las ciudades, no son más que una  prolongación  de  las  grandes  superficies,  a las que se  les  exigía  una  distancia  determinada de las ciudades y pueblos.
"La destrucción de puestos de trabajo cruza transversalmente el mercado laboral. No sólo es un tema de los empleados del Estado ni de los operarios de los sectores industriales. Es que el parate generalizado de la economía comienza a repercutir en las distintas actividades y ya impacta fuertemente en el comercio.
En la Encuesta de Supermercados publicada con fecha de febrero por el Insituto Nacional De Estadísticas y Censos (INDEC) releva que los puestos de trabajo en el sector se redujeron un 4,6 por ciento.
El achique pegó más fuerte entre quienes menos ganan. Es que la reducción del personal entre cajeros, administrativos, repositores y otros llegó al 5,5 por ciento, mientras que el achique entre los gerentes, supervisores y otro personal jerárquico alcanzó el 1,8 por ciento.
Concretamente se habla de un fenómeno que ya destruyó unos 5 mil empleos el último año y sigue en desarrollo.
Como viene relatando InfoGremiales, sólo en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos meses fueron 3 grandes Supermercados los que cerraron su puertas y en muchos otros se lanzó un plan de flexibilización del personal para achicar la dotación de empleados."  (InfoGremiales, 21/04/16)
Es  decir,  los  Hipermercados  no  sólo  concentran las  compras  semanales  o  mensuales,  sino  que quieren   quedarse   también   con   las   compras diarias,   que   habitualmente   se   realizaban   en pequeños comercios del barrio.
Cambiar la realidad de los circuitos de comercialización informales y los usos y costumbres de los sectores de ingresos bajos es un proceso largo y que requiere de un contexto económico de crecimiento, reducción del desempleo y mayor inclusión social. Todo lo contrario de lo que ocurre en nuestro país a partir del 10 de diciembre de 2015.
Algo difícil de imaginar, conociendo que forman parte de este gobierno empresarios relacionados con los supermercados, otros son los que han aportado a su campaña...


domingo, 24 de abril de 2016

ALEJANDRO OLMOS, ESE DESCONOCIDO.

Alejandro Olmos fue un patriota admirable y luchador hasta el último día de su vida, a quien el 90 por ciento de sus compatriotas desconoce porque en vida fue sistemáticamente ignorado por los representantes del pensamiento “políticamente correcto”, a quienes Arturo Jauretche definió como “los profetas del odio”: académicos e historiadores oficialistas, portavoces de la cultura liberal.
Después de los fusilamientos del 9 de junio de 1956, el semanario Palabra Argentina, dirigido por Alejandro Olmos, se atreve a organizar Marchas del Silencio para desagraviar a las víctimas. Uno de los fusilados, el coronel Ricardo Ibazeta, es primo y amigo de Olmos. Dos mil o tres mil personas parten de las avenidas Córdoba y 9 de julio rumbo a la Plaza San Martín para depositar flores en el monumento del Libertador, desafiantes a pesar del miedo. Aguantan la represión policial y los gases lacrimógenos.
  El periódico, fundado el 13 de noviembre de 1955, tiene apenas ocho páginas pero desafía la represión del Decreto 4161. Lleva por subtítulo una frase: “La Tribuna del pueblo al servicio del país”. Es uno de los principales órganos de la Resistencia Peronista y llega a vender 250 mil ejemplares, por lo que se cree que cuenta con un millón de lectores.
  En un editorial, Palabra Argentina se presenta como “tribuna de argentinos frente a la conspiración de los delincuentes públicos”. Afirma que “prostituido el funcionamiento de las instituciones y convertida en lonja de mercado esta democracia de contubernios y negocios, el país será argentino y soberano cuando el pueblo vuelva al poder”. Llega a publicar 160 números, en medio de allanamientos a la redacción, secuestros de ediciones completas, censura y cárcel.
 Desde muy joven comparte el pensamiento político de historiadores, políticos y escritores como José Luis Torres, Ernesto Palacio, Manuel Gálvez, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche. Apoya el movimiento militar de junio de 1943, que acaba con una década de corrupción y fraudes, y se une al naciente peronismo en octubre de 1945.
  Al año siguiente, sin embargo, Olmos se opone activamente a que Argentina suscriba el Tratado de Chapultepec por considerar que significa un alineamiento automático con Estados Unidos. Impugna el acuerdo ante la justicia federal y solicita su nulidad.
  En 1947, mientras es secretario del Concejo Deliberante de Vicente López, también impugna el Plan Siderúrgico Argentino de junio de ese año porque se basa en “la asociación del Estado con una empresa extranjera que pretende inaceptables beneficios”.
  Luego del derrocamiento del gobierno peronista en septiembre de 1955, Olmos pudo -por su prestigio intelectual- unirse al sector nacionalista de la Revolución Libertadora. Elige, sin embargo, erigirse en portavoz de los vencidos y en noviembre lanza Palabra Argentina. Clausurado varias veces, el semanario reaparece en 1958 y se publica con intermitencias hasta 1965.
  A lo largo de sus años, el pensador y luchador de origen tucumano escapa al paredón de fusilamiento, vive prófugo o termina en la cárcel. Estuvo preso durante los gobiernos de Aramburu y Rojas y de Frondizi. La persecución llega a tal extremo que es privado de sus documentos de identidad y, durante mucho tiempo, no existe legalmente. Sin embargo, nunca claudica, ni baja los brazos.
  Todavía bajo el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), el primer ministerio del Interior después de la dictadura militar respalda a la Policía Federal en su intención de convertir a Olmos en un ser anónimo, sin documentación personal. El periodista presenta un amparo ante los jueces pero lo rechazan en primera y segunda instancia. Lleva el caso entonces ante la Suprema Corte de Justicia y logra, luego de dos años, que el tribunal falle a su favor y ordene al Estado que le entregue los documentos de identidad a los que tiene derecho como ciudadano.
  En 1973, luego del retorno definitivo de Perón al país y durante la tercera presidencia del general, le proponen ocupar algún puesto público. No acepta. Quienes lo conocieron aseguran que su respuesta fue: “Yo no sirvo para esto. En los momentos difíciles, sí; en los triunfos, no”. En el libro Vida de Scalabrini Ortiz, Norberto Galasso reivindica que Olmos -igual que el cura Hernán Benítez, Antonio Framini, Arturo Jauretche, Alejandro Leloir y John William Cooke- “entra en todos los barullos, pero nunca en la lista de cobranzas”.
Olmos es protagonista de una epopeya del siglo veintiuno: logra que la Justicia declare que la deuda externa argentina contraída desde 1976 era “ilegítima y fraudulenta”.
  Luego de una exhaustiva investigación, el 4 de abril de 1982 -mientras la dictadura militar fomenta la euforia popular por la invasión a las Islas Malvinas- Olmos se presenta como querellante al Juzgado Criminal Federal N° 2 e inicia el juicio a la deuda externa. Sigue aportando pruebas prácticamente hasta el último día de su vida.
  En el transcurso de 18 años, Olmos trabaja solitariamente, arriesgando dinero y salud. La causa N° 14.467 Reúne 30 cuerpos principales de expedientes y más de 500 anexos. Más de 50 peritos trabajan en la investigación. Se presentaron más de 40 testigos e igual cantidad de declaraciones informativas. El juez Jorge Ballestero detectó más de 470 operaciones económicas y financieras ilegítimas.
  Olmos integra la delegación argentina a la Conferencia de la Organización Internacional de Trabajo en Ginebra en 1986. Durante los dos gobiernos de Carlos Saúl Menem (1989-1999), vuelve a ser silenciado sistemáticamente igual que en la época de la Revolución Libertadora.
  Como carece de recursos para realizar una campaña informativa y los medios de comunicación lo ignoran, Olmos publica en 1990 el libro Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. Cinco años después, organiza un juicio popular -lamentablemente sin peso legal- presidido por el Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, que impone “condenas morales” a los ex ministros de Economía Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y otros cómplices del saqueo. A mediados de 1995, crea el Foro Argentino de la Deuda Externa.
  Olmos fallece el 24 de abril del 2000, a los 76 años, sin siquiera enterarse que había triunfado en su lucha de casi dos décadas.  
 El 13 de julio, 80 días después de su muerte, el juez Ballestero dictamina que la deuda externa de la Nación “ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de diversos métodos [.] que tendían, entre otras cosas, a sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del Estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día”. El fallo del magistrado, de 195 páginas, declara la deuda como “ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta”.
  Al momento de redactar estas líneas, Olmos no figura en ninguna enciclopedia, diccionario biográfico o libro de historia argentina.
  En “La vida de un militante”, que se lee a modo de dedicatoria en la cuarta edición de “Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa…”, Norberto Galasso escribe: “Búsquelo en el Diccionario de los Argentinos, Hombres y Mujeres del Siglo XX, editado por el diario Página/12. Revise: No aparece. Ahora, vaya a la Enciclopedia Visual de la Argentina, editada por Clarín. Tampoco”.
  Al igual que tantos otros pensadores nacionales, Alejandro Olmos es un “maldito” para la historia oficial y un ilustre desconocido para los medios de comunicación “políticamente correctos”. Como cuando en la década del 60 le negaron los documentos de identidad, muchos quieren que no exista.
                                                                          (Extractado de Roberto Bardini, en Nac & Pop)
 

jueves, 7 de abril de 2016

DENUNCIAS EN EL MOMENTO OPORTUNO



Una joyita, el juez...

En los años 70 militó en Guardia de Hierro, una organización de la derecha peronista que sería semillero de notorios cuadros como José Luis Manzano y Matilde Menéndez.
En 1983, con el retorno de la democracia, Bonadío se vinculó al Frente de Unidad Peronista, la línea interna de Eduardo Vaca y Miguel Angel Toma que dominó por años el aparato del PJ de Capital Federal, aliada al megadenunciado intendente Carlos Grosso.
Fue asesor en el Concejo Deliberante y en los albores del menemismo Vaca lo acercó al estudio jurídico de Carlos Corach, quien lo insertó en la Justicia Federal luego de acceder al Ministerio del Interior de la Nación, aún cuando carecía de la más mínima “carrera judicial” y a pesar de no ser jurista de nota en especialidad alguna.


Bonadío no olvidará ese enorme favor y lo pagará con creces sobreseyendo a diversos funcionarios públicos del menemismo acusados por hechos de corrupción, de la talla del ex interventor del PAMI, Víctor Alderete. Por este último expediente, será denunciado por la Oficina Anticorrupción, quien lo acusará de haber realizado “manejos sospechosos” en una causa para beneficiar al cuestionado personaje.

En sentido similar, a principios de agosto de 2009, Bonadío será citado a declarar por el Consejo de la Magistratura acusado de "mal desempeño" por presuntas irregularidades en el trámite de una causa que investigaba créditos otorgados al grupo Yoma.
La mayor celebridad de Bonadío llegará de la mano del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien lo incluyó en la célebre servilleta donde reposaban los nombres de jueces federales entonces afines al gobierno.

Cuenta con antecedente en lo que hace a denuncias "en el momento oportuno"...

El juez Bonadío y sus demonios: El miércoles 13 de agosto de 2003, el juez Claudio Bonadío -a quien se ligó en los años 70 al grupo peronista Guardia de Hierro- hizo detener a Roberto Cirilo Perdía y a Fernando Vaca Narvaja. Los grupos militantes y el periodismo advirtieron de pronto que, parcialmente, el episodio era parte de la maniobra del menú de la coyuntura del país. Bonadío, que había declarado en primer término la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final, pidió detener a los ex Montoneros, y a Interpol, la captura internacional de Mario Eduardo Firmenich, radicado en la ciudad de Barcelona. No hizo lo mismo con Videla o Massera. El hecho era grandilocuente, aprovechaba para adecuar posición ante el mundo, aunque, como si se tratara de una discusión interna entre peronistas de aquellos años, el juez acusaba a los detenidos de actuar presuntamente como entregadores de de la tropa de Montoneros que actuó en las "contraofensivas" de 1979 y 1980, en la que cayeron y fueron desaparecidos unos veinte militantes peronistas. Bonadío quería cuestionar si habían sido colaboradores de los militares incriminados por la represión ilegal y habían entregado a sus compañeros. Frente a las políticas agresivas de Kirchner, el hecho lograría interpretarse como una lectura hacia el pasado. Romper las leyes de Punto Final y Obediencia Debida para detener insurgentes era una interpretación al revés. Bonadío, al igual que Sábato, debatía con sus demonios.

El año 1976 a escena
A través de Bonadío, una parte de la Justicia, que jamás había sido acusada por su connivencia con la dictadura cívico-militar de 1976, deseaba asentar (detenidos ya los altos jefes militares responsables de la represión) la teoría de los dos demonios que había forjado Alfonsín. ¿No sería justamente un demonio esa Justicia que apañó "el proceso" de Videla y de Massera, y dio su aval para escamotear en silencio los crímenes y las desapariciones? Bonadío y la Justicia, que reclamaba su lugar en el mundo, volvían a hacer real tiempos pasados. Eso podría explicar, en parte, la conducta de una parte de la Justicia que hacía en la causa una creación, trasladando a la mesa de los argumentos las conjeturas no corroboradas sobre potenciales connivencias entre la conducción montonera y sectores del ejército, y reabría heridas para desviar las causas hacia el pasado con el propósito de protegerse de los pesados retratos del presente.
En el cuadro de situación, un episodio de la Justicia a nivel internacional actuó sobre la puesta en escena de la Justicia local. No era para ingenuos considerar que la detención de Perdía y de Vaca Narvaja se producía a dos semanas de que el juez español Baltasar Garzón lograra la detención de cuarenta y un militares y de un civil, incriminados por crímenes de lesa humanidad, y a 24 horas de que la Cámara de Diputados de la Nación anulara las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final en un hecho histórico que reafirmaría el itinerario elegido por Kirchner y su gobierno.
Con él reaparecía el Estado y una nueva legalidad que recogía del pasado las banderas históricas del peronismo. En otras palabras, Bonadío y la Justicia, acosada por las implicaciones de una profundización de la política de derechos humanos, respondían a un Kirchner que comenzaba a exponer su camino. En ese punto, este mismo era vinculado con la trayectoria montonera aunque hubiera sido solo un aguerrido militante universitario.
Bonadío argumentó en esa ocasión que "existe un grado de sospecha que en el secuestro, privación ilegal de la libertad, su posterior desaparición forzada y homicidios" de una quincena de montoneros "habrían tenido responsabilidad los integrantes.de la conducción nacional de esa organización". "En los fundamentos de la medida, Bonadío afirmó que la conducción nacional (Montoneros) era consciente del riesgo que se corría al ordenar el regreso al país de los militantes que estaban en el exterior", en la Contraofensiva.
El 22 de octubre de 2003, la Cámara Federal Sala II del Tribunal de Alzada liberó a Fernando Vaca Narvaja y a Roberto Perdía, dejaba sin efecto el pedido de captura de Mario Firmerich y, al cuestionar la causa, exigió investigar al juez Bonadío y lo denunció al Consejo de la Magistratura. A su vez, establecía que las detenciones habían sido "arbitrarias y sin sustento probatorio". Bonadío pretendió enredar al gobierno de Néstor Kirchner en la doctrina de los dos demonios a favor de sectores corporativos y oligárquicos, que pretendían retrotraer el país a la dictadura cuando en la Argentina se recuperaba la esperanza en un país nuevo. No comprendía que era un juez de la Nación, no un militante de Guardia de Hierro. Igualmente Bonadío abría una polémica que iba a atravesar todo el gobierno de Kirchner con el fantasma de los años setenta.
Ese incidente sería el último de los que usaron los medios y los intereses políticos para asociar el gobierno de Kirchner con Montoneros. Después, cuando se afirmó La Cámpora como la organización de las nuevas generaciones que se comprometía con la política, volverían a aunar, con cierto grado de perversión, pasado y presente, a pesar de que ninguno de los militantes que reunía el Cuervo Larroque hubiera siquiera vivido los episodios con los que se los relacionaba. Era como si, para cierto periodismo, Montoneros se hubiera convertido en un comodín, sin contraindicaciones en el prospecto.



viernes, 1 de abril de 2016

EL OTRO, PRESCINDIBLE Y PELIGROSO, QUE DEBÍA (DEBE) Y MERECÍA (MERECE) SER DESTRUIDO

El genocida Videla, el 4 de enero de 1978 hizo estas declaraciones públicas:
"Un terrorista no es sólo alguien con un revólver o una bomba, sino también aquel que propaga ideas contrarias a la civilización occidental y cristiana”.
Las listas de "subversivos" fueron integradas por líderes sociales, sacerdotes, sindicalistas, delegados gremiales, estudiantes... cuyos nombres fueron aportados por los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de Seguridad pero también por empresarios y ejecutivos, sindicalistas, funcionarios nacionales y provinciales, profesores y dirigentes políticos y estudiantiles que compartían ese criterio...
La  represión  sobre  la  izquierda  en  general  y  sobre  los  grupos más radicales en particular se produjo al abrigo de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, en virtud de la cual los conflictos nacionales se leían a la luz de la gran confrontación entre Occidente y el mundo socialista,  en  el  contexto  de  la  Guerra  Fría.  Poco  importaba  que  las luchas nacionales no se orientaran a constituir países alineados con el bloque socialista, como era el caso evidente del peronismo argentino o el del moderadísimo socialismo chileno; el sólo hecho de que no fueran incondicionales del imperio los hacía potencialmente peligrosos.




Por eso las palabras tan certeras de Rodolfo Walsh... no hacía falta ser un guerrillero, terrorista... andar poniendo bombas, bastaba ser identificado cómo enemigo por querer un mundo más justo, más equitativo.. querer llevar a la práctica las enseñanzas de la iglesia...



¿Es muy distinto a lo que hoy sucede..? El trabajador estatal es ñoqui, militante, es la grasa, la basura que estan limpiando; los pobres viejos que han sido estafados por no haberle depositado los aportes que le habían descontado, por haber trabajado en negro, hoy no merecen jubilarse como corresponde y pasar a ser vagos "que nunca trabajarón", vivieron de "planes descansar"..

Esa parte del pueblo que accedió a un plan Pro.Cre.Ar., se pudo comprar un autito, un aire acondicionado, se iba de vacaciones, "vivía por encima de sus posibilidades" y ahora debe aceptarlo sumisamente. Para el gobierno, que muestra una gran maestría en utilizar eufemismos, no llaman tarifazos o aumentos a los precios que suben, deben "corregir estos precios relativos de la economía pero fueron muchos años de fiesta y alguien tiene que pagar esta fiesta de no reconocer la realidad". ¿Fiesta..vivir por encima de las posibilidades...?

Los que se reunen en una plaza, para escuchar a algún dirigente, un líder, un periodista, sentirse parte de un colectivo, de un proyecto de país, son fascistas por ese solo hecho...son de La Cámpora y "tienen armas"...

 

Ese Otro se construye como despreciable y peligroso, lo que avalaría la necesidad de destruirlo. Así se pretende explicar como preventiva la "emergencia en seguridad" y la  acción represiva  en su contra
Siendo en realidad objeto de la agresión, se invierte la situación y se coloca al Otro en la posición de agresor hipotético o potencial. Es evidente que la matriz autoritaria promueve las prácticas guerreras por su intolerancia hacia toda diferencia, que constantemente intenta eliminar.
Se impulsa la muerte del ámbito estatal, la despolitización de la sociedad y se tiende a la fragmentación y destrucción de toda forma de organización colectiva. Las agrupaciones son demonizadas, se habla de la militancia paga, realizada para lograr un puesto en el Estado, sin convicciones.

Se  mantienen  algunas  expresiones  de  lo  binario,  como la  normalización de las formas más radicales de descarte y eliminación de la población considerada sobrante para el modelo. Esto ocurre por medio de la represión violenta y “daños colaterales”, siempre en “defensa propia”, aunque sea una protesta pacífica y del otro lado se utilicen “armas no letales”, también las enfermedades, la pobreza y el hambre, aunque bajo nuevas modalidades y con otras representaciones. Que son parte de la "pesada herencia", de los "años de fiesta"...no del "cambio"...