sábado, 25 de junio de 2016

HABLEMOS DE HERENCIAS Y CRISIS

Ellos dicen que recibieron una pesada herencia.. lo afirman todos los días, explican de esa manera lo que estan haciendo, justifican el desempleo, la pobreza, el ajuste, la devaluación.. un déficit del 7,5 %..un país sin crecimiento.. En ocasiones, esas  declaraciones pueden simular una información comprobada,  generalmente  a  través  de  dos  vías: 
a)  Al asumir formas refinadas de expresión (ofrece verosimilitud);
b) al ser reiterada por personas reconocidas públicamente (ofrece credibilidad). En todo caso, el rumor funciona simultáneamente como una verdad ficcional y como una ficción verdadera. Lo dijo Macri al abrir las sesiones del Congreso... lo repiten a diario...

Lo dice Macri ante el Congreso, Prat Gay a los medios, a los empresarios... Lo repiten todos, desde otros funcionarios, hasta cualquier vecino...
A quién le mienten? A los argentinos? A los extranjeros? O a todos, todo el tiempo?
Los datos oficiales muestran que el déficit no es el anunciado, que el país creció...

Admitamos que recibieron un país con dificultades.... pero ¿la herencia más pesada..? ¿No recibieron un país con más gente con viviendas, más escuelas, más universidades, con satélites, con más gente recibiendo vacunas, con menos indigentes, con menor diferencia entre los que más y menos tienen..?
¿Cual era la situación del país luego del derrumbe del 2001...?
"...La crisis terminó con el gobierno de De la Rúa y puso fin al protagonismo de Cavallo en la política económica. La gravedad de la situación económica mostraba carencias importantes que debían ser resueltas por el sistema político. Tras la renuncia de De la Rúa se sucedieron cuatro presidentes en pocos días, hasta que Eduardo Duhalde asumió el cargo en los primeros días de 2002. Las protestas sociales se sucedían, los bancos continuaban cerrados y semiblinda-dos ante los recurrentes ataques de los ahorristas contra sus instalaciones y la actividad económica se encontraba paralizada.
La crisis era tan grande que un grupo de economistas del MIT encabezados por Rudi Dornbusch se sintió habilitado para afirmar que la solución debería provenir de un comité de expertos internacionales. Su recomendación fue que cesara cualquier aporte internacional en materia de préstamos o ayuda hasta tanto no se formulara y aceptara este plan. Y citaban como antecedente el caso de Austria después de la Primera Guerra Mundial, cuando aceptó la intervención de la Liga de las Naciones (curioso ejemplo a la luz de la historia posterior: su anexión a la Alemania nazi y el ingreso triunfal de Adolf Hitler en 1938).
Dentro de ese marco, se hablaba también de transformar el sistema financiero argentino en una suerte de banca offshore. Esto implicaba que las entidades ya no recibirían depósitos, sino que los tomarían por cuenta y orden de una entidad del exterior, de modo que el ahorro nacional sería administrado desde otras latitudes."  (Fuente: Matías Kulfas; Los tres kirchnerismos)
Veamos parte de esos Informes..
El informe
Argentina:A Rescue Plan That Works, de Ricardo Caballero y Rudi Dornbusch - Instituto de Tecnología de Massachusetts, el 27/02/2002 decía: (Versión traducida)
Argentina está a  la espera  del  próximo  rescate,  un nuevo  envío del  FMI  que  no contribuirá a  resolver  sus  innumerables  problemas  económicos,  políticos  y  sociales.  Por supuesto,  todos saben que esa  no  es  la  solución pero  es  más  fácil  que  tomar  el  camino no convencional  de  una  reforma  radical.  La  verdad  es  que  la  Argentina está  quebrada.  Está quebrada económica, política y socialmente. Las instituciones no funcionan, el gobierno no es  respetable,  su  cohesión  social  ha colapsado.  Con  rupturas  de esta  naturaleza  no  es sorprendente  que  la  respuesta  sea  la  reconstrucción  más  que  la  vía  rápida  de  un  apoyo financiero. Argentina se parece a las economías europeas del inicio de los 20´, no a un país con problemas de liquidez que necesita sólo de un año duro para volver a levantarse como Corea, México o Brasil.
Es el momento de ser radicales. Cualquier programa de reconstrucción plausible deberá ser diseñado sobre tres pilares:
  •  El  reconocimiento que  será el  esfuerzo de  una  década,  no de  unos  pocos  años.  El sistema productivo argentino, su crédito y sus instituciones han sido destruídos.Tanto  su  capital  político  como  moral  deberán  reconstruirse  y  eso  llevará  mucho tiempo
  •    Dado que el  sistema  político  está  sobrepasado,  debe ceder  transitoriamente  su soberanía en  el manejo de  los  asuntos  financieros.  La  seguridad  financiera es  la clave  desde  donde  debe crearse  la estabilidad para empezar  a  pensar  acerca  deunasana finanzas públicas, el ahorro e inversión.   
  • El resto del mundo debe proveer ayuda financiera a la Argentina. Empero, ésta debe efectivizarse  sólo  cuando  Argentina acepte  una  reforma  radical  y  el  control  y  la supervisión  extranjera  del  gasto,  la  emisión  y  de  la administración de  impuestos. Cualquier  crédito  externo debe  ser  encarado  como puente  que  una  la  brecha entre las necesidades fiscales inmediatas y el inicio de un ciclo, en uno o dos años, en el cual las reformas radicales creen finanzas sustentables.
(..) Argentina  debe abandonar  buena  parte  del  control  soberano de  su  sistema monetario,  fiscal,  de  regulación  y  activos  por  un período  extenso,  digamos  cinco  años. Después  de  la  primera  guerra  mundial,  la  Liga  de  las  Naciones  reconoció  el  problema fundamental  de  una  disfuncionalidad  social  en  Austria.  Esto  fue  resuelto,  además  de con apoyo  financiero,  designando  –  con  el  consentimiento del  parlamento  -  un  Comisionado General  residente  y  responsable ante  la  Liga  de  las  Naciones.  El  Comisionado  General debía autorizar  cada gasto,  supervisar  al  Banco Central  y monitorear  las  reformas. Aquí  se transcribe el duro lenguaje del informe de la Liga. “Pero el éxito del programa de reformas, en  el  que  la  prosperidad  y  el  valor  de  los  activos  de  Austria  depende,  deberá  ser, necesariamente  una  tarea  difícil  y  dolorosa.  El  esquema,  por  lo  tanto,  incluye el asentamiento de un Comisionado General  ,  cuya tarea era asegurar,  en colaboración con el gobierno de  Austria,  que el  programa  de  reformas se  llevara a cabo  y  supervisar  su ejecución.”
Y  eso  funcionó!  Y  esto  es  lo que  Argentina  debería  hacer  a cambio de  nuevos préstamos  .  Los  Comisionados  deberían provenir  de  pequeños  países  distantes  y desinteresados  (Finlandia,  Los  Países  Bajo,  Irlanda,  por  ejemplo)  donde  la  gente entendió que  las  instituciones  económicas salvaguardan  la estabilidad  y  son  las  bases  de  la prosperidad.
Específicamente,  un  consejo de  banqueros  centrales  experimentados  debería  tomar el control de la política monetaria argentina. Esta solución aportaría mucha de la reputación y  credibilidad de  la convertibilidad  sin  cargar  con  los  costos  de adoptar  una  política monetaria hecha a la medida de otro país -estos es, de la dolarización. Los nuevos pesos no deberían ser impresos en suelo argentino.
Otro agente extranjero es necesario para  verificar el desempeño fiscal y  firmar  los cheques  de  la  nación  a  las  provincias.  Gran parte  del  problema  fiscal tiene  que  ver  con  el federalismo fiscal, con el diseño y la aplicación de un pacto fiscal que lleve a compartir responsabilidades y recursos de una forma financieramente sostenible.
La evasión de  impuestos  y  la corrupción  -y  la  tolerancia  gubernamental  con  ellasdeben ser suprimidos de forma radical. La micro gestión extranjera no es factible, pero sí lo son los mecanismos acordados de incentivos y el compartir las experiencias. (Ver versión)

 Los mismos autores, el 03/04/2002, en THE BATTLE FOR ARGENTINA decían: (Versión traducida)

 "El problema es terriblemente real – hay que enfrentarlo. Y para esto hay solo dos opciones:
Opción 1: La variante ajuste-brutal (tradicional).No hay mejor manera de crear credibilidad respecto de la implementación de un plan de largo plazo que comenzar de inmediato, incluso pasarse de la marca en el corto plazo para dejar las cosas claras. En muchos casos esta es una estrategia adecuada, pero la Argentina ya está demasiado enferma como para tomar esta medicina. Es difícil creer que la Argentina puede reducir su déficit fiscal lo suficientemente rápido como para alcanzar la tan necesaria meta de la credibilidad sin provocar una explosión social. Toda promesa de tal ajuste simplemente no es creíble. Es aún más difícil creer que el banco central puede encontrar una política monetaria lo suficientemente contractiva, que no sea eliminar el peso, que pueda convencer a alguien de que se ha encontrado un ancla nominal.
Opción 2: La variante de la credibilidad importada – el puente. Si el problema no es la falta de convicción de la necesidad de una estrategia viable de largo plazo sino de falta de confianza durante la transición, la manera más barata de conseguirla es alquilarla. Este principio es la base de nuestra propuesta. Si la Argentina quiere tener acceso a una política monetaria sólida, hay que traer a un banquero central internacional reconocido para que la conduzca con un juego de normas estrictas acordadas entre la Argentina y sus asesores. Si la Argentina quiere aumentar su credibilidad basado en una buena política fiscal, puede prometer un ajuste menos pesado que en la opción uno, pero con un supervisor internacional como testigo de las transacciones claves, que quizá incluso esté a cargo de librar los cheques más gordos y que la chequera sea de información pública junto con el acuerdo. Si Argentina quiere tener sistema financiero, necesita normas claras, permanentes y respetadas; fiscalizadas por un regulador internacional, quizá si alguien del Banco de Conciliaciones Internacional. En todas estas áreas deben cumplir un rol muy activo los expertos argentinos, quienes tienen que estar preparados para tomar la batuta una vez que, pasados algunos años, la intervención ya no sea necesaria.
Que no haya ilusiones, incluso la opción 2 tendrá costos y habrá tiempos difíciles. El que diga lo contrario habla con deshonestidad o está profundamente confundido. Tiene que haber algo positivo –el cumplimiento de un programa estricto- que los supervisores extranjeros puedan informar al resto del mundo y a los argentinos por igual. Tiene que haber algo de ajuste, simplemente menos brutal que el de la opción 1........."  (Ver versión )
Nos hablaban de costos, de ajustes, tiempos difíciles, de falta de credibilidad, de varios años de sufrimiento.. además de declarar que esas medidas "deberían..podría...habría esperanza..." todo en potencial, esperando se cumpla la teoría del derrame.
Esa fue la herencia que recibió Néstor Kirchner.... ¿vos recordás que se haya resignado la soberanía para imprimir dinero, que se haya pedido permiso para tomar medidas...?

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