miércoles, 31 de agosto de 2016

SENSACIONES NUMÉRICAS.. DE LAS PERSONAS, ESA TE LA DEBO..

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, aseguró que existe una “sensación térmica” de despidos al explicar que “lo que estamos viendo por indicadores del Ministerio de Trabajo para un primer trimestre el porcentaje de empleados que han perdido su trabajo es el más bajo de los últimos siete años”.
Como buen tecnócrata, importan los números, no las personas. Aún siendo menor la cantidad de despidos.. ¿no es para preocuparse..? ¿deberíamos conformarnos y decir son menos que antes..? 
Pero veamos los números..

El  macrismo  apostó  desde  el  comienzo  de  su  gestión  a  incrementar  las  inversiones  con políticas  “ofertistas”  (es  decir,  recomposición  de  la  rentabilidad  empresaria  vía  diversos mecanismos,  por  ejemplo:  devaluación,  reducción  de  retenciones,  etc).  Esa  transferencia regresiva del ingreso está basada en la teoría del derrame.
Esa visión sostiene que los frutos del crecimiento económico fluyen automáticamente desde la  cúspide  hacia  la  base  de  la  pirámide  social.  Los  anglosajones  ilustran  ese  concepto utilizando una metáfora náutica: “Growth is a rising tide that lifts all boats” (“El crecimiento es una marea ascendente que levanta todos los barcos”).
La  idea  del  “derrame”  fue  el  soporte  teórico  de  las  estrategias  económicas  neoliberales implementadas durante los noventa en los países latinoamericanos. Los resultados de esas políticas fueron desastrosos en materia económico-social. Y conviene recordarlo.
Por ejemplo, el desempleo, la pobreza y la desigualdad crecieron aun en los “mejores” años de la convertibilidad argentina. Lo mismo ocurrió en los restantes países de América latina.
Lo cierto es que en este primer semestre no sólo que no hubo “lluvia de inversiones” sino que se produjo una fuerte salida de dólares, compensada con endeudamiento e ingresos de capitales especulativos. Eso se verifica revisando los datos oficiales publicados en el Balance Cambiario del BCRA. 

La actividad económica

La actividad económica se viene desplomando desde finales del año pasado. Las promesas
de un venturoso segundo semestre ya se evaporaron.
La mayoría de los consultores solo atinan a adivinar cuánto será el ritmo de la caída. Por lo pronto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Conferencia Económica para América latina y el Caribe (Cepal) revisaron a la baja sus proyecciones iniciales. Ambos organismos, pronostican una contracción del 1,5 % del PIB para el 2016.
La industria y construcción son los sectores más afectados. El Indec reconoció que la actividad  de la construcción retrocedió un 19,6 por ciento interanual en el mes de junio. Eso implica una caída de la actividad del 12,4 por ciento en el primer semestre del año.
La virtual paralización  de la  obra pública, bajo  la excusa de la revisión  de los procesos licitatorios,  fue  una  de  las  causas  del  parate  productivo.  La  negativa  evolución  sectorial contrasta con el fuerte crecimiento del 2015 (+ 8,5 %), según el Índice Construya.
Por su parte, la actividad industrial cayó 6,4 por ciento interanual en junio para cerrar el semestre con un retroceso del 3,3 por ciento, según datos oficiales. 
 En ese contexto, la CAME informó que la producción de las pymes industriales cayó 4,4 por ciento en el primer semestre del año. 

 Mercado de Trabajo

Los últimos datos publicados por el Indec, dirigido por Jorge Todesca, revelan las claves de la dinámica laboral del pasado reciente: 
  • El crecimiento de puestos de trabajo durante los doce años kirchneristas fue del 58 por ciento (equivalente a 2,4 millones de nuevos empleos registrados).
  • Durante ese período, el número de empresas creció 36 por ciento (154.000 nuevas empresas)
  • La generación de nuevos puestos de trabajo se ralentizó en los últimos años, pero aun así continuó su derrotero positivo. Por ejemplo: 1) se crearon 600.000 nuevos puestos de trabajo entre 2010 y 2015 y 2) 175.000 en 2015.
Por el contrario, la situación laboral actual se está deteriorando de manera muy rápida y visible. Los investigadores del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) llevan contabilizados 194.000 despidos y suspensiones hasta el 31 de julio. Los despidos en el sector privado representan el 65,34 por ciento del total. 
La  primera  ola  de  despidos  (diciembre-enero)  fue  motorizada  por  el  sector  público  y  la construcción. A partir de febrero, la mayoría de los despidos y suspensiones se concentraron en la industria y servicios (principalmente comercios y gastronómicos). El informe del CEPA señala que “en el mes de julio los despidos se concentraron particularmente en 6 actividades, que explicaron el 74 % de los despidos y suspensiones. Se trata del sector textil, automotriz, petrolero, frigorífico, electrónica y electrodoméstico y sector servicios (comercial)”.
El aumento de los despidos,  y la caída del salario real, provocaron un incremento de la conflictividad  sindical.  El  último  informe  del  Observatorio  del  Derecho  Social  de  la  CTA Autónoma  sostiene  que  “rompiendo  con  la  caída  tendencial  que  se  había  iniciado  a mediados  de  2014,  el  segundo  trimestre  de  2016  vuelve  a  ubicarse  dentro  de  los  más conflictivos de los últimos años”. De abril a junio, el Observatorio registró 239 conflictos laborales (el 46 por ciento correspondieron al sector público, 44 por ciento al privado, 4 por ciento a ambos sectores y 6 por ciento a trabajadores informales).
A su vez, la tasa de pobreza creció del 19,82 % (noviembre 2015) al 33,91 (junio 2016). La indigencia subió del 5,71 (noviembre 2015) al 8,29 % (junio 2016) y las personas en situación de vulnerabilidad (población con ingresos sólo en un 10 por ciento por encima de la línea de pobreza) del 2,96 % (noviembre 2015) al 4,28 % (junio 2016). (Fuente: CEPA).
El rápido deterioro del cuadro social se traduce en un fuerte incremento de los asistentes a comedores comunitarios. Por ejemplo, la municipalidad de Rosario informó que la demanda de ayuda alimentaria en los barrios rosarinos creció 30 por ciento en los últimos meses. 
(Fuente: Centro Desarrollo Económico Benjamín Hopenhayn <CedeBH> Informe de Coyuntura RELEVAMIENTO DE INDICADORES OFICIALES Y PRIVADOS; PERIODO: 16 JULIO AL 15 DE AGOSTO – AÑO 2016 )

Cuando se habla de números y no de personas, no se contemplan las consecuencias de los desempleados......
El importante incremento de la desocupación es un hecho económico, social e histórico, y los procesos económicos, históricos y sociales no son productores de efectos en la subjetividad: moldean y remodelan las personas y sus vínculos.
Históricamente en nuestro país, desde el poder y desde la última dictadura y se han puesto en marcha  políticas  destinadas  a  producir  cambios  drásticos  en  el  tejido  social  y  en  la subjetividad colectiva. Cambios que apuntan al conformismo y a la fragmentación de la red social. Hoy se deterioran las relaciones laborales y las relaciones sociales de la comunidad, exaltándose el individualismo en detrimento de la solidaridad. “Sálvese quien pueda” es la consigna desde el poder. 
Como decía el torturador en el “Sr. Galindez”, de Pavlovsky: “Por cada uno que tocamos,  mil  paralizados  de  miedo.  Nosotros   actuamos  por  irradiación”.  Por  cada desocupado...¿cuánto terreno fértil para aterrorizar?, según esta lógica. La amenaza de desocupación funciona como “chantaje social “ que hace presión para aceptar cualquier tipo de condiciones laborales y “porque hay muchos esperando su puesto y por menos dinero”.
Además, la ausencia de seguro de desempleo que garantice condiciones mínimas de vida, coacciona al desempleado y disciplina a los ocupados. La desocupación es una amenaza colectiva, estructural y “desocializada”. El desempleo es un fenómeno social pero es vivido como crisis individual, despojado de su dimensión social. 
La institucionalización del desempleo promueve la resignación , el conformismo y la aceptación de condiciones de trabajo y de vida no dignas. 
En  estos  días,  la  flexibilidad  laboral  instrumentada  excusa  de  generar  empleos, se limitan a aconsejar "como vestir para conseguir trabajo", desestabiliza  al trabajador y rebaja las indemnizaciones por despido para permitir una verdadera  “ley  de  desempleo”.  Las  reformas  laborales  que quieren crear, no  generan nuevos  puestos  de trabajo, sino que:
  • empeoraron las condiciones de trabajo, superando el piso de las condiciones mínimas;
  • aumentaron los índices de desocupación y subocupación;
  • el desempleo no aparece ya como transitorio sino como estructural.
A su vez la real amenaza de quedar sin trabajo, mantenida a lo largo del tiempo, genera tensiones equivalentes a las de perder el trabajo. Tanto es así que un informe producido en 1986  por  la  OMS  señala  al  desempleo  como  una  de  las  principales  catástrofes epidemiológicas de la sociedad contemporánea. El desempleo es una catástrofe de origen social, pero a diferencia de una epidemia, tiene actores responsables y víctimas de ello.
“Desocupación”,  “masa  sobrante”,  “somos  números”,  son  expresiones  de  los desocupados que aluden a violencia social. Así como en la última dictadura los ciudadanos perseguido  por  el  Terrorismo  de  Estado,  fueron  estigmatizados  para  justificar  las violaciones de sus derechos – “ por algo será, algo habrán hecho” -, lo mismo sucede con los desocupados víctimas de estas dictaduras económico-financieras; son estigmatizados, se los acusa y se los trata de expulsar, son ñoquis, grasa militante, sin funciones que cumplir, faltan sin causa, hacen juicios, logran reducciones horarias por las condiciones laborales... se convierten en “desaparecidos sociales” que mueren de muerte lenta: por desnutrición, suicidios, mayor incidencia de morbilidad y exclusión social. Se automarginan  y  esto  aumenta  su  marginación,  es culpabilizado,  se autoreprocha  y  esto  incrementa  su culpabilización.  
 A esta violencia padecida al quedar excluido del trabajo, se le suma la violencia que implica la culpabilización del desocupado por parte de los estamentos de poder.  Es  lo  que llamamos  victimización  secundaria:  “Es  su  culpa  si  está  sin  trabajo”,  “Es  por  falta  de capacitación laboral que hay desocupados”, "prefieren un plan". Estas violencias recaen en el seno de la familia y son muchas veces una repetición de las violencias padecidas fuera de ella y convalidadas desde el entorno social.
Para ellos, con sus calculadoras, sus planillas excell, las cuentas del costo laboral, eso no forma parte de su manera de pensar.
Quizás tenga algo que ver el que nunca han pasado hambre, no han tenido que hacer una cola para conseguir un empleo...

"El Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, manifestó ayer que está dispuesto a "contemplar" su pase a la Cancillería, en lugar de Susana Malcorra, si el presidente Mauricio Macri se lo pide. "Si el Presidente me pide, por supuesto que lo voy a contemplar. Estoy acá para poner el hombro", señaló en declaraciones radiales, al ser consultado sobre el tema en cuestión. Las versiones sobre la salida del ministro fueron insistentes en los últimos meses, luego de que Malcorra se postulara para la Secretaría General de la ONU."  (ambito.com;  30 de Agosto de 2016)
Hace un tiempo se habla del posible cambio de Prat Gay por otro, por no estar de acuerdo con alguna de sus medidas, por las declaraciones irritantes, pero no lo despiden: le dan otro cargo... Así es fácil hablar...

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