miércoles, 17 de agosto de 2016

LA CULPA DE LOS TARIFAZOS LA TIENEN LOS SINDICATOS

 Intelectuales como Alberto Benegas Lynch, Jaime Perriaux y Ricardo Zinn contribuyeron a configurar un ideario común para el ala liberal conservadora del Proceso. Ese ideario postulaba que el Estado y los sindicatos eran las causas principales de los problemas del país, que la reducción de la intervención pública y el quiebre del poder sindical eran objetivos deseables para restablecer el orden, y que el respeto del derecho de propiedad y la libertad de empresa constituían los únicos mecanismos para alcanzar la prosperidad. La revitalización del liberalismo a nivel internacional, con la fundación y expansión del grupo Mont Pélerin y las obras de Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Milton Friedman y Gary Becker, nutría ya a estos liberales argentinos. 
Lo decía Videla..


Dirigentes  y  activistas  fueron  muertos,  presos,  desaparecidos, exiliados. 
Las  cifras,  aunque  imprecisas,  tienen  contornos siniestros  y  horrorosos;  se  cuentan  no  por  individuos  sino  por centenares,  por  miles.

"Hubo  ejecuciones  en  las  fábricas  y  violencias físicas y psicológicas tendientes a aterrorizar a los obreros. Se prohibieron asambleas y reuniones. Se montó un sistea complejo de prevención: el reclutamiento obrero comenzó a hacerse de modo provisional; solamente después de informar a inteligencia de las fuerzas de seguridad y recibida la respuesta de  éstos  se  adquiría  una  relativa  estabilidad  en  el  trabajo.  Es obvio  que  un  antecedente  como  activista  impedía  el  acceso.
Este  sistema  estuvo  vigente  en  las  zonas  industriales  del  país por  lo  menos  hasta  1979.  La  estabilidad  en  las  fábricas dependía  ahora  no  solamente  de  la  eficiencia,  de  la  clasificación o de la disciplina sino de la adaptación ideológica." (Francisco  Delich,  “Después  del  diluvio,  la  clase  obrera”,  en  Alain  Rouquié,  (comp.), Argentina,  hoy .  Mexico:  Siglo  XXI,1982,140)

A estas formas de represión el gobierno de facto sumó la intervención de la mayoría de los grandes sindicatos y federaciones, que comenzaron con la de la central nacional de trabajadores, la Confederación General del Trabajo (CGT). El comunicado N° 58 de la Junta Militar dispuso la intervención de la CGT. Luego se designó un interventor militar que ocupó la sede central de la CGT. Ese cargo fue renovado periódicamente, nombrándose a otros jefes del Ejército para cubrirlo.
En los primeros tres años, en los que se alcanzó el punto represivo más alto, se intervinieron decenas de las principales organizaciones obreras y se les retiró la personería jurídica a otras tantas. Por resoluciones del Ministerio de Trabajo, a cargo de Tomás Liendo se intervinieron entre marzo y mayo de 1976 las principales organizaciones sindicales de segundo grado, representativas de cerca del 50% de la clase trabajadora.
Mediante la designación de funcionarios militares en casi una tercera parte de las federaciones nacionales, se quebró la
estructura  nacional  centralizada  del  movimiento  sindical.  Es  de  destacar  que entre las federaciones intervenidas se encontraban las de mayor peso numérico sobre el total, como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (con cerca de 300 mil afiliados cada una), entre muchas otras.
¿Tiene mucha diferencia con las contínuas  embestidas contra el movimiento obrero... los "ñoquis", los que faltan a sus tareas diarias, hacen juicio, los que luchan por reducción de la jornada diaria...??

La intervención macrista del SOMU, a cargo de Gladys Gonzalez, solicita en un escrito presentado al Juez quedarse en el gremio entre 2 y 4 años para “limpiarlo” de militantes políticos o gremiales a pedido de Dietrich y las patronales.(.) Textualmente, Gonzalez dice que no es posible llevar a cabo la normalización institucional “antes de dos/años, ante la inexistencia de candidatos o dirigentes en condiciones éticas, morales o políticas de asegurar el control efectivo de la institución, para asegurar la competitividad de la marina mercante nacional, procediendo en dicho lapso la intervención al reempadronamiento en miras a excluir del padrón a todo afiliado con militancia gremial o política, de acuerdo con las instrucciones de las Cámaras empresariales y del Ministerio de Transporte de la Nación”.
¿Algo excepcional, producto de mentes afiebradas, uno de esos "errores de carga, administrativos",  una más de las "pruebas/error", por que "estan aprendiendo"...?
 El ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, -pero accionista- rindió su examen más duro desde que asumió como ministro de Energía de Mauricio Macri. Ante diputados opositores, el funcionario busca justificar los polémicos tarifazos de luz y de gas -hoy suspendido por la Justicia- y, al mismo tiempo, defenderse de las acusaciones por incompatibilidad en el ejercicio de su cargo en su carácter de accionista de Shell. Y para él, uno de los problemas es que “la actividad petrolera tiene un alto grado de sindicalización”.

Un trabajador del gremio de Luz y Fuerza daba un testimonio a la Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA) el 23 de Octubre de 1976.
"[...] Es evidente que ellos quieren la “reorganización” del país a costa de nuestro esfuerzo y no del de los patrones. Entonces, como ya paso con otras experiencias militares, nuestro camino no puede ser otro que el de la lucha.
Quizás a Luz y Fuerza hoy lo puedan derrotar. Quizás, pero ¿qué van hacer mañana con los telefónicos, con los de Gas del Estado, con los petroleros, con los bancarios, con los metalúrgicos, con los mecánicos? ¿O es que acaso van a hacerle creer a alguien que somos todos terroristas y asesinos? Ellos tendrían que mirar para atrás y pensar en Aramburu, en Onganía, en Levingston y en Lanusse. Todos en su momento trataron de aplastar nuestros derechos. A todos, tarde o temprano la impaciencia popular les dio su merecido. Por eso, yo les diría a los militares que recapaciten sobre lo que están haciendo.”
(Extracto, Fuente: Horacio Verbitsky,Rodolfo Walsh y la prensa clandestina, p. 69)

Una advertencia que no fue escuchada.. y que hoy deberían oir los actuales gobernantes, que pretenden repetir no solamente las políticas económicas de esas dictaduras mencionadas, sinó, el ataque a los trabajadores y sus asociaciones...

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