jueves, 4 de agosto de 2016

RECONVERSIÓN, COMPETENCIA..Y DISCURSOS

 El 14 de diciembre, Macri en la UIA dijo: Haber perdido la competitividad nos deja en una situación de extrema vulnerabilidad..

EL CONCEPTO DE COMPETITIVIDAD
La competitividad es un concepto que no tiene límites precisos y se define en relación con otros conceptos. La definición operativa de competitividad depende del punto de referencia del análisis -nación, sector, firma-, del tipo de producto analizado -bienes básicos, productos diferenciados, cadenas productivas, etapas de producción- y del objetivo de la indagación -corto o largo plazo, explotación de mercados, reconversión, etcétera. 

Algunas definiciones son económícas:
  •  Es la capacidad de responder ventajosamente en los mercados internacionales.
  • La competitividad comercial es la capacidad de un país para competir eficazmente con la oferta extranjera de bienes y servicios en los mercados doméstico y extranjero. 
Algunas definiciones que incorporan el nivel de vida
  • Es el grado en que una nación puede, bajo condiciones de mercado libre, producir bienes y servicios que satisfagan los requerimientos de los mercados internacionales y, simultáneamente, mantener o expandir los ingresos reales de sus ciudadanos.
  • La definición de competitividad de la Harvard Business School consiste en la habilidad de un país para crear, producir y distribuir productos o servicios en el mercado internacional, manteniendo ganancias crecientes de sus recursos.
  • Grado por el cual un país en un mundo de competencia abierta, produce bienes y servicios que satisfacen las exigencias del mercado internacional y simultáneamente expande su PIB y su PIB per cápita al menos tan rápidamente como sus socios comerciales.
De lo anterior se evidencia que para alcanzar una posición competitiva se requiere, entre otras cosas: la incorporación de progreso técnico, entendido como la capacidad de imitar, adaptar y desarrollar técnicas de producción de bienes y servicios antes inexistentes en una economía o de su mejoramiento. De otra parte, es necesario diferenciar dos tipos de competitividad. Una artificial, asociada con la depresión de la demanda interna y el aumento de la capacidad ociosa, con la explotación de recursos naturales abundantes y el aprovechamiento de mano de obra barata, con la presencia de subsidios a los precios de los factores, con la aplicación de políticas favorables a las exportaciones -manipulaciones de la tasa de cambio, subsidios a la actividad-, etcétera, que no es sostenible a largo plazo. Otra estructural que se sustenta en la capacidad de una economía para avanzar en su eficiencia y productividad, para diferenciar productos, incorporar innovaciones tecnológicas y mejorar la organización empresarial y los encadenamientos productivos. Esta última sí es perdurable a través del tiempo porque se sustenta en un mejoramiento de los patrones de productividad como base de una competitividad real.
 
El 2 de abril de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz anunció el programa del “Proceso”. Allí describió los que eran para el nuevo gobierno los principales problemas de la economía argentina: un Estado empresario que había asumido funciones correspondientes a la iniciativa privada, que había regulado actividades económicas que debía realizar el mercado a través de la oferta y la demanda, que había intervenido en el mercado laboral estableciendo pautas rígidas para las relaciones obrero-patronales (leyes sobre empleo estable, indemnización por despido, negociaciones colectivas, etc.) y que también había protegido a los empresarios a través de aranceles a la importación de mercaderías y subsidios. Este conjunto de factores había determinado un creciente déficit fiscal, una inflación galopante y una burguesía renuente a invertir, por no tener competencia y por el alto costo laboral producto de la capacidad de presión de los sindicatos. Así habían imposibilitado –afirmó- la modernización y el crecimiento económico del país. Para superar esos problemas, propuso una “Reforma del Estado” que destruyera las características empresariales e interventoras de éste y garantizara la libertad de producción, circulación, precios iniciativa, etcétera… A la vez, para hacer más competitiva la industria, planteó una apertura económica que permitiera el ingreso de mercaderías y así que el mercado determinara qué empresas deberían subsistir por ser capaces de producir bienes baratos y buenos. 
No es necesario  ser un genio, para descubrir que esa mirada sobre la competitividad no incorporaba la variable social.. y conocer que fue lo que pasó realmente en el país, más allá de las declaraciones de buenas intenciones.
¿Difiere mucho el pensamiento de Macri, de esa mirada..?

El líder del PRO sostiene una visión ortodoxa, según la cual el salario es costo, y a partir de eso propone reducirlo, a la vez que considera que los derechos laborales son limitaciones.
 Busca así un modelo de competitividad en base a la caída del salario real y segmentado por sectores.
 
Si no se entendiende al salario como parte central de la demanda en el mercado interno, de la inversión y el crecimiento, lo cual incluye a los derechos laborales junto a otros factores clave a la hora de diseñar una política de desarrollo, se lo ve como un inconveniente, cada conquista obrera es un impedimento, no se cuestiona el nivel de ganancias empresarial y se responzabiliza al trabajador por esa pérdida de competitividad.


Si se observa y compara la producción y exportación de la industria automotriz del 2015 -que no fué su mejor año- con la del 2016, se ve claramente como ha bajado.
La producción en los 7 meses
descendió el equivalente a la de julio 2015... las exportaciones, a la de los meses de junio y julio del mismo año.
En La Nación, del 02/08/16 dicen:
"En silencio, lentamente y con el diálogo como condición, el plan oficial fue puesto en marcha. El Gobierno impulsa una reconversión de sectores "no competitivos" de la economía a través de un proceso gradual y con la mirada en el largo plazo. (..) Entre los sectores con una competitividad media, el Gobierno ubicó a la golpeada industria automotriz local. "La decisión oficial es darle un fuerte respaldo", confirmó un ministro. (..) El objetivo del Plan Productivo es concreto. "Queremos hacer competitiva la economía", esgrimió ayer una encumbrada fuente gubernamental. Sin embargo, los lineamientos oficiales aceptarán sólo esa finalidad con ciertas condiciones innegociables: el crecimiento de la economía, la expansión del empleo y un salario real elevado.
Australia es un faro, aunque los funcionarios recalcan que no copiarán a ningún país, aunque sí algunas de sus mejores prácticas. En ese sentido, otra devaluación no sería una solución para competir mejor. Se apuntará, en cambio, a limar los costos empresariales sin que implique bajar sueldos."  Ver Nota
 Acordate... Martinez de Hoz  no dijo que se haría un política en contra del trabajador... dejando de lado la colaboración empresarial con desapariciones, torturas y persecuciones, los trabajadores vieron caer sus ingresos de manera drástica, aumentó la productividad, las empresas crecieron gracias a eso.. mientras se esperaba que "algún día" se produjese el esperado "derrame"..
¿Pensás que Macri va a hacer algo distinto...? Sus discursos, sus políticas....¿no son las mismas..? Hasta ahora, no hubo medida alguna a favor de los trabajadores, y sí reproches, por las reducciones horarias, por el ausentismo -todo, sin datos demostrativos- y tambien declaraciones sobre el salario como costo a reducir, negativa a abrir aparitarias, etc..
¿Encontrás diferencias..?

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