lunes, 22 de mayo de 2017

QUEMA, CENSURA DE LIBROS..Y PLANES DE LECTURA


"Allí donde se comienza quemando libros,
se termina quemando hombres"

(Heinrich Heine)




Biblioclastas: genocidas culturales
            El término genérico (y poco conocido) que se utiliza para denominar a los quemadores de libros es el de "biblioclastas", y los hubo a lo largo de toda la historia, en toda tiranía y dictadura que hubiera. Los bibloclastas eliminan la evidencia de una historia, un pasado, un pensamiento; y esto equivale a la eliminación, casi en efecto, de una población.
                Generalmente, cuando se habla de la última dictadura militar se la asocia casi únicamente con la represión física y el plan sistemático de desaparición y aniquilamiento ejercida por el gobierno militar sobre los luchadores del campo popular, y con la aplicación de las bases económicas que instalaron al neoliberalismo en Argentina.
                     Además del secuestro y la desaparición sistemática de los luchadores sociales y de la consolidación de las bases del plan económico de Martínez de Hoz, la última dictadura militar también llevó adelante una clara política de desaparición y sustitución de buena parte de la producción literaria de la época.
"Primero había una evaluación política del libro, y luego venía la censura, que era una herramienta de control político en manos del Estado. No había ninguna improvisación, ningún capricho. Sabían muy bien lo que hacían", cuenta el investigador Hernán Invernizzi.

                Pero la dictadura también tuvo entre sus objetivos la desaparición y quema de una gran cantidad de libros cuyos contenidos eran catalogados de "subversivos", llevando a cabo así otro tipo de genocidio: el genocidio cultural. Quizás porque sabían que, como dice León Gieco en su inolvidable "Hombres de Hierro", "hombres que avanzan se pueden matar / pero los pensamientos quedarán". Y los libros son herramientas fundamentales para transmitirlos, en su capacidad multiplicadora.
Destinó muchos recursos para la conformación de una increíble infraestructura destinada a esa tarea. "La censura y el control cultural no solamente estaban centralizados, sino que estaban muy claramente centralizados en el Ministerio del Interior, que fue el gran controlador de la cultura en la Argentina, donde funcionaba la Dirección Nacional de Publicaciones. Este edificio, que aún hoy está en la calle Moreno 711, en el cruce de Moreno y Diagonal, es un gran edificio. Si hoy lo miramos desde afuera nos vamos a dar cuenta del pedazo de infraestructura que había dedicado a esto, y no era la única unidad dedicada a esta tarea", señala el investigador Hernán Invernizzi, quien junto a Judith Gociol escribió "Un golpe a los libros" (editado por EUDEBA en el 2002), que aborda este tema.
El mito de los "militares tontos"
           Una idea muy generalizada hoy en la sociedad es que los militares eran todos brutos y que las censuras que accionaban con los libros respondían a la ignorancia o caprichos de un sargento ignorante o un comisario tonto. Este mito se originó por el hecho de que algunos libros fueron prohibidos por malas interpretaciones de sus títulos, como fue el caso de "La cuba electrolítica" (libro de física), censurado porque contenía la palabra "cuba" en su título ("cuba": recipiente rectangular para operaciones químicas), o el caso de "Cinco Dedos", que era un libro infantil escrito en la Alemania Occidental, en donde una mano verde persigue a los dedos de una roja que, para defenderse y vencer, se une y forma un puño colorado. Por esta última obra estuvo detenido 127 días a "disposición del Poder Ejecutivo Nacional" el director de Ediciones de la Flor, Daniel Divinsky, junto al editor Kuki Miler.
         Aunque, ¿por qué no pensarlo también como una política general de terror que quería mostrar al gobierno militar como una banda de locos que podía reprimir a cualquier intelectual o editorial, aunque no sea militante, como el caso de Ediciones de la Flor, que era, cuanto mucho, una editorial "progresista"?
        Asimismo, el gobierno militar, con la firma del jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola, pone a circular las instrucciones de la "Operación Claridad", orientadas a detectar y secuestrar bibliografía considerada "marxista" e identificar a los docentes que aconsejaban "libros subversivos". Las indicaciones incluían tener en cuenta los siguientes datos:
"(1) Título del texto y la editorial, (2) Materia y curso en el cual se lo utiliza, (3) Establecimiento educativo en el que se lo detectó , (4) Docente que lo impuso o aconsejó, (5) De ser posible se agregará un ejemplar del texto. Caso contrario, fotocopias de algunas páginas, en las que se evidencie su carácter subversivo, (6) Cantidad aproximada de alumnos que lo emplean, (7) Todo otro aspecto que se considere de interés.

         Podemos pensar que el terror funciona cuando no queda claro cual es el código o criterio con el cual funciona. Si parece que la represión es aleatoria, entonces nos aterrorizamos todos y nos paralizamos. Con la cultura parece que operaban en este sentido: hacían un control sistemático, y tomaban decisiones políticas, para producir también sobre la cultura un efecto generalizado del terror."Hasta el 76’ la literatura argentina era best seller. Luego, se vuelve sospechosa. Además, los escritores dejan de escribir sobre la realidad. Y cuando vuelve la democracia, nunca fue posible reestablecer esa relación entre literatura argentina y público. Y hoy el marketing quema más que el fuego. Los 90’ completaron el proyecto que se quería imponer en los 70’", analiza, apenada la escritora Ana María Shua.

¿Historia Antigua..? 
               La censura por decreto, la quema sí.. pero hay otras formas...
Dice Mempo Giardinelli en "Embrutecer, pero que no se note", en Pagina 12 del 22/05/17:
"En materia educativa la restauración neoliberal a cargo del macri-radicalismo gobernante ha empezado a ejecutar las políticas más retrógradas de los últimos 100 años.Los estafadores que hoy gobiernan pavimentan el camino hacia una educación empresarial, que pagarán “los que puedan” y no recibirá la mitad de la población. Para eso, con prisa y sin pausas, vienen cerrando todos los programas de lectura que durante años crearon nuevos lectores. He aquí todo lo que discontinuaron en menos de un año y medio: 
  • La compra y distribución de libros para bibliotecas escolares y colecciones de aula,...
  • La edición, compra y distribución de libros para el Programa “Libros y Casas” ..
  • La publicación y distribución de colecciones que conformaron un patrimonio común de lecturas en escuelas y bibliotecas de todo el país, como “Leer por leer” ...
    La publicación y distribución de libros de lecturas para estudiantes y docentes, como “Para seguir creciendo”... (Hay más..)
Por circular enviada a fines de 2016 a todas las provincias, se exige ahora que los ministerios provinciales cumplan el así llamado “Plan Federal de Fomento de la Lectoescritura”, enunciado que delata una grave confusión conceptual porque la lectoescritura es proceso de enseñanza y no práctica a fomentar.
Sin dudas diseñado con criterio marketinero y propagandístico antes que pedagógico, este Plan es presentado como “Cadena Federal de Lectura”, está escrito en un absurdo castellano neutro y su propuesta central es organizar sesiones de 24 horas de duración junto a un “Lectomóvil” que visitará las provincias... Ordena el “diseño de la ruta federal lectora que mejor satisfaga criterios operativos, logísticos y presupuestarios”, que deben hacerse “en lugar público, simbólico, de fácil acceso, seguro y que no entorpezca el tránsito para aparcar...” (Nota completa, acá)
                
¿Copia de un plan de lectura de otro país..?
Argentina nadie aparca coches, sino que los estaciona.
               No lo dice Mempo, pero cualquiera lo puede comprobar. Googleando los nombres de los distintos planes y programas, se puede entrar a las páginas de del Ministerio de Educación, de Educar, etc. donde están detallados los mismos, los libros distribuidos para utilizar y los enlaces donde -teoricamente- descargar los mismo... pero que ya no están disponibles. ¿Puede ser por las razones que también dá Mempo en la misma nota..?

        "Para esta “Cadena” lo fundamental es el control de los textos, por lo que ni siquiera se priva de disimular la censura previa: “Evitar incluir títulos que posean un lenguaje inapropiado (por ejemplo, uso de malas palabras o groserías), una temática incompatible con el Programa (por ejemplo, manifiestos políticos partidarios) o que provengan de autores que generen conflictos o suspicacias....La lectura para estos tipos no está vinculada a lo que leer es (un camino hacia el conocimiento y el pensamiento propio) sino a mostrar “escenas de lectura” en forma de “eventos” como los concursos de escritura para estudiantes de 6º de primaria, cuyo texto ganador será objeto de lectura en un estadio de fútbol...”.
        Una más de las estrategias publicitarias en las que se asienta este gobierno....Se podría entender que por razones presupuestarias ya no se compren y distribuyan esos libros, pero... ¿que costo tiene que estén disponibles y se descarguen..?

La industria editorial en crisis:
25% menos
en 2016 con respecto al año anterior, una de las causas del derrumbe se debió a la apertura de importaciones en el sector, que creció un 95,5% durante el primer año del gobierno.  Menos ejemplares producidos, más importaciones y ventas que no crecen. Así podría resumirse la actualidad de la industria de los libros en la Argentina.
              Quizás pensando en lo que el mercado ofrece hoy al "público lector argentino" como "literatura": autoayuda, ayuda espiritual, religiones new age y ocultismo, que obviamente no tienen nada que ver con aquella vieja palabra que usaban los militares para definir la literatura digna de ser controlada: la "subversiva".
           En este sentido, nunca viene mal devolver al término su verdadero sentido. "Subversivo": adj. Capaz de subvertir. Subvertir: tr. Trastornar, revolver, alterar un estado de cosas dado, especialmente en sentido moral. ¿No suena parecido a querer cambiar el mundo? Y ellos quieren el cambio....
  

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