viernes, 21 de julio de 2017

DESPRECIO POR EL OTRO

Los viejos se sobremedican, los discapacitados pueden trabajar, los trabajadores se accidentan para hacer juicios, faltan demasiado...

Para ellos es fácil.... los pobres son pobres por vagos, por no tener voluntad, por acostumbrados.. por no ser emprendedores... dejan de comprarse unas zapatillas para ahorrar en dólares...
La Revista Noticias publica una nota donde dice que "
Carrió desconocía muchas de las cosas con la que los porteños conviven a diario, cosas que un político no puede desconocer. En sus primeras recorridas anda casi como una turista, conociendo la Ciudad..."  pero, ¿cuantas veces la hemos escuchado hablar de los pobres, de recorrer las calles y de "la gente que le dice"..? 
Niegan el aumento del desempleo, la pobreza, la caida del consumo, la baja de la producción...
La banalidad del mal es la indiferencia, la posibilidad de ejercicio de una acción de destrucción sin la menor compasión porque la víctima ha dejado de ser nuestro semejante. Y es eso lo que se está produciendo en la Argentina hoy: la convicción de que no hay otro camino que tirar al río a la mitad de la población, para que se salven los que logren sobrevivir. Los de siempre.

Funcionarios que parecen padecer el Síndrome de Asperger (1), cuyo empecinamiento racional podría muy bien ser representado por el de un señor que ha sacado una hipoteca y está resuelto a pagarla más allá de que con los intereses que le cobraron ya lo hizo cien veces, y que empecinado en saldar su deuda, deja que de comprar los medicamentos necesarios para su esposa, los niños dejan de alimentarse correctamente, el abuelo sufre por falta de medicación, y sigue y sigue tratando de convencer a todos de la necesidad, no ya moral sino material de pagar esa deuda a costa de mayor endeudamiento,  y cuyo incumplimiento, dice, les augura la muerte, nos deja fuera "del mundo", permite vislumbrar una imagen que hubiera sido grotesca si no fuera por el patetismo en el cual sumergió al país.
 No hay en esas acciones planificadas con el aval de socios que son corporaciones empresariales, con computadoras y planillas excell, definen diariamente quién se salva y quién se hunde, nada de la crueldad de los viejos patrones de estancia argentinos que sostenían el poder a rebencazos.
En este país se han sacrificado demasiadas generaciones de obreros del calzado, de costureras, chacareros y kiosqueros, para que sus hijos vuelvan a trabajar por nada, para que sus nietos no tengan garantías educativas mínimas, para que sus hijos vayan a la Universidad Tecnológica para no ser torneros como ellos y acaben manejando un taxi porque no habiendo ya torneros en el país tampoco son necesarios ingenieros industriales, para que no puedan operarse porque en el hospital no hay camas, y luego, después de tanto sacrificio, para que ni siquiera puedan enterrarlos porque el PAMI se quedó sin cajones, como antes se quedó sin medicamentos, sin anteojos, sin atención odontológica.
Durante la ocupación alemana, se solicitaba a la dirección judía de los guetos una cuota diaria de nombres que ellos mismos debían entregar, suponiendo que la decisión tomada era hecha en función de enviar a algunos a la muerte para salvar a otros. En definitiva, esa cuota no fue sino un engaño, el modo con el cual se logró la colaboración silenciosa de quienes debían elegir, día a día, quién se salvaba y quién moría; y aquellos que lo hicieron supieron que las pobres justificaciones que los alentaban a realizar la bajeza de ese trabajo no era sino el encubrimiento de su propio terror, la degradación cotidiana hacia la desidentídad absoluta.
Ahora, los funcionarios deben decidir cuantos empleados serán despedidos. Lo mismo, los empresarios si quieren recibir alguna ayuda del gobierno, digan a cuantos despiden, cuantos aceptaran reducir sus salarios para conservar el puesto, trabajar más hora por el mismo salario rebajado..
 Hoy nuestros CEOs deciden si le quitan los antibióticos a una maestra o la medicación antihipertensiva a un jubilado, y la llamada reingeniería empresarial obliga a sus próximas víctimas a un diseño cuidadoso de la cuota diaria que deben entregar quienes aún deciden sobre los otros, sabiendo que ese lugar puede alternarse y en cualquier momento se producirá respecto a ellos mismos la expulsión definitiva de la vida.
De eso se trata con la desaparición de las funciones mínimas del Estado, porque como decía un cartel de los piqueteros del 2001: "Tenemos tres problemas: no tenemos trabajo, no nos jubilan, no nos morimos...", en un país en el cual la desocupación no sólo arrastra la lesión moral de no sentirse necesitado por nadie, de ser sobrante inútil de la masa humana que construye riquezas, sino que implica una agonía deteriorante y paulatina para quien se ve sometido a ello dado que la orfandad a la cual el Estado lo condena se extiende a su mundo entorno, a todo lo que ama.

(1) Principales características del síndrome de Asperger
-  Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
-  Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
-  No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
-  Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
-  Intereses restringidos y repetitivos:
-  Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
- Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
- Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,

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