lunes, 24 de julio de 2017

TRANSPARENCIA, CORRUPCIÓN... Y ELLOS.

Resultado de imagen para detrás de un vidrio oscuro La ONG que cuantifica la corrupción en cada país se llama "Tranparencia InternacionaÍ". Como no hay datos concretos de la magnitud y el alcance de los hechos corruptos, se mide un índice de percepción de corrupción, que se calcula a partir de lo que transmiten empresarios y expertos.
Según nos dice "Urgente 24", el último informe de Transparencia Internacional sobre el índice de Percepción de la Corrupción correspondiente a 2016, reveló que la Argentina mejoró su calificación tras la salida del poder de Cristina Fernández. “La puntuación de Argentina, que ha dejado atrás un gobierno populista, está comenzando a mostrar mejoras”, indicó el trabajo acerca del caso argentino.

No hay una mención al caso Panamá Papers y su impacto en la Administración Macri, cuentas offshore, ni de las denuncias por conflictos de intereses...que, -misterios de la percepción- antes si eran vistos, denunciados y publicitados...
La corrupción está intrínsecamente vinculada al mundo de los negocios. Transparencia Internacional no mide otra clase de corrupciones -abuso laboral, connivencia con los sindicatos para que acepten condiciones desfavorables para sus trabajadores, tráfico de influencias para subsidios-. Pero el efecto que se comprueba es otro. Como sostiene Byung Chul Han en su libro Psicopolítica: "La transparencia que hoy se exige a los políticos es todo menos una reivindicación política. No se exige transparencia frente a los procesos políticos de decisión, por los que no se interesa ningún consumidor. El imperativo de la transparencia sirve sobre todo para desnudar a los políticos, para desenmascararlos, para convertirlos en escándalo. La reivindicación de la transparencia presupone la posición de un espectador que se escandaliza". La transparencia es otra de las muletillas de los funcionarios de Cambiemos. El presidente subraya una y otra vez su compromiso con la transparencia. La Ley de Acceso a la Información Pública tiene como objetivo: "Traer transparencia y participación para el acceso a la información de todo lo que se hace en el Estado". También el portal de datos públicos, en el que se informa, por ejemplo, la cantidad de personal contratado en las nóminas del Estado —y que maneja el Ministerio de Modernización—, apunta en el mismo sentido. Allí se incluyen actividades del gobierno anterior: "Nada indica que todos esos datos sean verídicos y seguramente hay muchas reuniones que no se consignaron", señalaron desde el Ministerio, lo que demuestra que la transparencia no pasa solo por las herramientas destinadas a impulsarla, sino que es una cualidad que las antecede y que depende de que las personas sean o no transparentes. Y ya se sabe, cómo el Indec mentía, no se puede creer en nada de los 12 años anteriores....
 No hay mecanismo que funcione sin esa voluntad de ser transparentes. Por otra parte, un licenciado en economía y un ingeniero informático, que dicen compartir los mismos objetivos de transparencia que el gobierno, crearon el sitio macrimetro.com, en el que van llevando el registro del grado de cumplimiento de las promesas de campaña. El resultado, dicho sea de paso, es pobrísimo, pero se prefiere hablar de promesas pendientes antes que de incumplidas. Como una transparencia presunta o en suspenso.

Esa manera de apuntar a la transparencia tiene sus problemas. Se sostiene en la idea de que poner a disposición la información estatal es una garantía en sí misma en la lucha contra la corrupción. Y que esa información es fidedigna por el solo hecho de que ha sido el gobierno el propulsor de la ley que la hace obligatoria. Esa puesta a disposición es una prueba de inocencia. ¿Quién que tuviese algo que ocultar abriría acaso un espacio destinado a instaurar la transparencia?
Las cosas son como son porque son como son. Lo que tiene sus efectos: por un lado se cumple desde la palabra -y en este caso desde la Ley- con una promesa de campaña. Después de que se la sancione, la corrupción será imposible. Por otro lado, la reiteración impide tener que explicar. Pensar las cosas de otra manera sería ser corrupto. Y listo, a otra cosa. El país macrista es un lugar simple como la vida misma.
Se instala una especie de corruptómetro que siempre señala hacia el lado del kirchnerismo pero en el que los actos de gobierno no logran mover el amperímetro. La judicialización que importa es la que afecta a López, Báez, De Vido o la misma Cristina. El populismo, parece decirse, es más afín a la corrupción, como si fuera su verdadera razón de ser. La corrupción de las economías abiertas, como la que pretende instaurar la alianza Cambiemos, es un hecho aislado justamente porque se maneja con concepciones que van más allá de las intervenciones personales, como puede ser la mano invisible del mercado o el juego entre la oferta y la demanda. Ellos no tienen nada que ver...

¿Donde está la transparencia que dicen tener los actos de gobierno..?
  • A principios de agosto de 2016, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y Microsoft anunciaron la firma de un convenio para hacer pruebas en el territorio nacional para dar acceso a Internet usando los denominados TV White Spaces. Se trata de frecuencias del espectro radioeléctrico asignadas a la televisión en todo el territorio nacional. El Convenio es confidencial..
  • Si no hubiese sido por la fiscal Gabriela Boquín..¿nos enterábamos del acuerdo firmado para el "curreogate"..?
  • Hace días trascendió que el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo, firmó el 29 de junio en Washington con el operador satelital Hughes un acuerdo para la construcción del Arsat 3. El acuerdo fue cuestionado desde la oposición y el sector satelital argumentando que se trataba de una una virtual privatización de Arsat. El acuerdo es "confidencial”....
Pero como desconfiar, si ellos tienen una ley, dicen que son transparentes.. y nadie "percibe" como corruptos esos actos..

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