miércoles, 24 de enero de 2018

EL FMI ESTÁ PREOCUPADO

Se empiezan a preocupar…..


“Hay un aumento preocupante de la deuda de muchos países y debemos estar atentos”, aseguró ayer la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, una de las siete mujeres designadas este año para ejercer la copresidencia del Foro Económico de Davos, Suiza…..En los dos primeros años de gobierno de Mauricio Macri, las emisiones de deuda en moneda local y extranjera totalizaron 121.588 millones de dólares y para este año está estimada una colocación neta de otros 30.000 millones. El impacto podría provenir de una suba en las tasas de interés en los Estados Unidos, lo que encarecerá futuras emisiones o la renovación de vencimientos ante una menor liquidez global.” (radiolavoz.com.ar, 23/01/18)

Después, comenzarán a  aparecer las notas sobre el “riesgo país”, y a ser cada vez más exigentes con el cumplimiento de las metas, con el consiguiente ajuste y costo social…


Ricardo Aronskind, en “RIESGO PAIS. La jerga financiera como mecanismo de poder”, hace un un aporte para contribuir a estimular el debate y la reflexión sobre uno de los episodios catastróficos de nuestra historia, que por su cercanía en el tiempo no sólo proyecta sus efectos sobre el presente, sino que aún lo sigue condicionando severamente.

Lo siguiente, un extracto del mencionado libro:


"El final de la convertibilidad, marcado por el derrumbe de la actividad económica, el corte del crédito internacional y el cambio de régimen monetario y cambiario, ha sido uno de los momentos más graves de la historia argentina reciente, por la confluencia de la debacle económica, el desmoronamiento social y la convulsión política que se dio en aquellos días.

En el año 2001 el país marchó por la última fase de un ensayo económico y social con evidentes consecuencias políticas. El derrotero de dicho experimento, que desembocó en una verdadera catástrofe social, sigue siendo hoy motivo de controversia. De hecho, su finalización no se debió a una decisión colectiva, producto de algún consenso sobre la inconveniencia del mismo, sino a la imposibilidad material de que extendiera. El experimento no fue rechazado mediante el voto popular, ni a través de la movilización masiva de la población. Fue el cambio de las condiciones externas a la economía argentina lo que precipitó su finalización. Más precisamente, la limitación de los prestamistas externos a continuar con la financiación del mismo, que tanto los había beneficiado.

La falta de elaboración colectiva sobre el experimento vivido y la vertiginosa sucesión de hechos dramáticos hasta que comenzó la recuperación, de la mano del kirchnerismo, dejaron en la sombra una serie de factores apreciables para la comprensión de la crisis que merecen ser considerados.

No es el primer hecho económico-social en la historia argentina reciente que finaliza en un cuadro de desgracia para amplios sectores de la población, ni es el primero que a pesar de su relevancia permanece en la penumbra de la comprensión colectiva.

Precisamente, una característica reiterada de la historia argentina de las últimas décadas consiste en la dificultad que tiene nuestra sociedad de elaborar críticamente las experiencias pasadas, asimilar las conclusiones y modificar comportamientos.



Hoja de Ruta

Para tratar de entender cómo ocurrió esa etapa que culminó con el “que se vayan todos”, observemos diversos elementos estructurales que convergieron en el año 2001, para luego establecer algunas interrelaciones explicativas de lo acaecido.

Una serie de episodios en el orden internacional y local se articularon para que este fenómeno tan particular tuviera lugar.



Entre los más significativos, y tratando de agruparlos por afinidades temáticas, merecen destacarse:



LOS CAMINOS ECONÓMICOS


En el espacio global:

             Las transformaciones que desde los años 70 se están observando en los países desarrollados, con un enorme proceso de fusiones y adquisiciones entre las firmas multinacionales, vinculado a una expansión e influencia sin precedentes del capital financiero.

             El creciente predominio de la agenda privada sobre la pública a nivel global, reflejo de la debilidad de los actores estatales para regular los comportamientos de las empresas privadas.

             El debilitamiento relativo de los países periféricos en relación con los centrales, que se expresa en el terreno productivo, financiero, tecnológico y político.

             La preponderancia creciente de los intereses del capital sobre el trabajo, cuya capacidad de negociación y de defensa de derechos ganados se ha visto disminuida en las últimas décadas.



En el espacio local:

             El endeudamiento externo promovido a partir de la dictadura iniciada en 1976 y el reendeudamiento posterior, a partir de la gestión Menem-Cavallo, que determinó un grado creciente de dependencia e intromisión externa en la política económica local.

             El período de alta inflación, que comienza con el Rodrigazo (1975), que fue deteriorando crecientemente la credibilidad de Ia moneda nacional y creando las condiciones para su reemplazo por otra moneda más estable (el dólar).

             Los experimentos de atraso cambiario, que significaron la manipulación del valor de la moneda local en relación con el dólar, para generar una serie de efectos económicos, entre ellos una mayor estabilidad de precios. El resultado más importante fue crear una enorme vulnerabilidad y dependencia financiera del país, que determinó el final del esquema en 2001. A partir de los experimentos cambíanos posteriores a 1976, se fue suministrando moneda extranjera a la población, lo que contribuyó a dolarizar parcialmente la economía.

             Las aperturas importadoras, que provocaron fuertes desequilibrios comerciales, y la necesidad de sistemático financiamiento externo para poder solventarlos sin entrar en recesión.

             La fijación de una serie de precios relevantes de la economía en dólares, lo que paulatinamente transformó al dólar en una referencia clave para desatar reajustes generalizados más allá de su justificación en materia de costos.



Los caminos sociales

             Las medidas económicas implementadas a partir de 1989 provocaron un acelerado incremento de la desocupación y la subocupación. Mientras la primera de estas categorías es clara en cuanto a su definición, la de subocupación, en la mayor parte de los casos, abarca situaciones muy cercanas al desempleo abierto.

             La precarización de las condiciones laborales, con mayor fuerza aun en los sectores de bajos ingresos, y con mayor profundidad entre los jóvenes.

             La reducción de los horizontes de progreso vinculados a la apuesta al esfuerzo y al trabajo.

             El incremento de la marginalidad social, el recurso a la violencia para acceder a ingresos y bienes, y la lumpenización social.

             La degradación cultural de la sociedad, producto de una compleja combinación de factores, entre los que se destacan el sistemático deterioro de la educación pública y un vuelco progresivo en el sistema de valores sociales hacia el individualismo y el consumismo.

             El desplazamiento dentro del liderazgo empresarial de los tradicionales sectores productivos, agrarios e industriales, por fracciones preponderantemente financieras y de servicios. La presencia masiva de firmas extranjeras en la cúpula empresarial local.

 

Los caminos políticos

             Frustración creciente en distintas franjas de la sociedad frente a las promesas incumplidas de los gobiernos que se sucedieron en las últimas décadas.

             Creciente percepción de la actividad política como instrumento no apto para modificar las condiciones de vida. Alejamiento creciente por parte de la población de esta actividad. Abandono de los esfuerzos individuales y colectivos por modificar la situación existente.

             Cooptación de los partidos políticos por lobbies empresariales y sectoriales. Sesgo marcardo de la acción política hacia un creciente desconocimiento de las preocupaciones cotidianas e intereses de la población. Consecuente alejamiento de los políticos profesionales de sus votantes y sensación de impunidad electoral por parte de la corporación política.

             Asociación creciente entre ejercicio de la política y participación en actos de corrupción. Percepción por parte de la opinión pública del conjunto de las instituciones como cómplice del accionar de los políticos corruptos y de los "delincuentes de guante blanco".

             Construcción por parte de sectores antidemocráticos de la idea que afirma que la política es una actividad intrínsecamente "corrupta" y que los políticos son los únicos responsables de todos los males sociales. Paralela desresponsabilización de la sociedad. Naturalización de la degradación de la actividad política.

             Sistemático desaliento a la participación ciudadana en todos los órdenes del espacio público, al elevarse fuertemente los costos y esfuerzos de la acción cívica en relación con los resultados que se obtienen."

Cualquier parecido con personajes y hechos de la actualidad...NO es casualidad.... y en algún momento,  "el derrumbe de la actividad económica, el corte del crédito internacional" haran pesar otra vez el "riesgo país"....

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