miércoles, 27 de junio de 2018

MUNDIALES DE FÚTBOL Y LA REALIDAD

¿Está mal disfrutar del fútbol, celebrar un triunfo deportivo..? Eso, ¿nos hace no ver la realidad..?
Recordemos lo que pasaba durante el Mundial del 78 y el comportamiento de los medios y el periodismo..
Durante el Mundial 78, los periodistas deportivos hacían foco en el fútbol. Pero debían convivir con censuras implícitas o explícitas.  
    El mensaje llegó a la redacción de la revista Goles. “La línea política de nuestras publicaciones debe ser prolijamente encauzada hacia una actitud mesurada y constructiva, de inteligente apoyo crítico a las instituciones, a las autoridades y a los hombres que tienen y tendrán la muy compleja tarea de llevar a buen destino las actuales y futuras etapas del país. En ese sentido seremos absolutamente intransigentes con toda manifestación periodística que apunte irresponsablemente a fomentar descontentos o tienda a la disociación de la paz social o de la unidad nacional.”
    En Radio Splendid un comunicado advertía que hasta la finalización del Mundial 78 “se abstengan de comentarios adversos a la selección en forma particular o general en todos los programas de la emisora”.
   
Juan José Panno, exredactor de la revista deportiva más importante del país, “El Gráfico" y acreditado en la concentración de la selección argentina en José C. Paz, resume a la distancia su sensación de aquella cobertura. “Ser periodista en esa época era muy difícil. En El Gráfico se nos hacía fácil el hecho de tener una redacción de amigos, ideológicamente parecidos. Todos estábamos en contra de la dictadura. Y todos sabíamos también que eso de estar en contra no se podía expresar a través de la revista, era imposible. No tenían necesidad de decirnos ‘no se puede hablar de esto o lo otro’, ya lo sabíamos”.     
      Y en el resto de los medios de comunicación la censura estaba implícita. No hacía falta pasarla a letras o a una notificación oficial.

Algunos obedecieron mansamente y otros colaboraron  
José María Muñoz fue durante mucho tiempo conocido como “el relator de América”.
También es recordado como “el relator de la dictadura”. Desde su lugar de relator popular e influyente y convertido en la voz oficial del certamen, no perdió oportunidad para convencer a su público -que a su vez debía convencer a los extranjeros- de que la Argentina era un país que nada tenía que ver con los horrores que se denunciaban.

La pelota no tapa la realidad....y algunos desobedecieron...
     El Clemente de Caloi se transformó en un gesto de resistencia cultural durante el Mundial 78, con su invitación a tirar papelitos desde las tribunas. El padre de la criatura, similar a un pajarito rayado sin alas, es Caloi, Carlos Loiseau. Y la tira salía en la contratapa de Clarín todos los días. Mientras en el interior del diario y desde meses antes del Mundial los lectores podían encontrarse con la campaña de la dictadura cívico-militar -que ordenaba: “Señor espectador: el país también juega en la tribuna”, y que se preocupaba por “mostrar cómo realmente somos” y jugar el “campeonato de la educación y confraternidad”-, Clemente reflexionaba desde la contratapa: “Hay que erradicar los papelitos por el Mundial. Hay que evitar peleas, agresiones, hurtos, amontonamientos, estafas, acomodos, por el Mundial. (...) Cuando veo que todo eso se hace por el Mundial, me agarra un julepe bárbaro… ¿Qué va a ser de nosotros cuando termine el Mundial, se vaya el último turista y nos quedemos solos?”...Clemente advertía la intención de la dictadura cívico-militar de suspender la realidad, mientras desde el exterior crecían las denuncias por violaciones a los derechos humanos, y tomaba parte con su “campaña de papelitos”...

    Poco después de que los militares tomaran el poder el 24 de marzo de 1976, el teléfono sonó en la redacción de la calle Azopardo. Cox atendió y escuchó el mensaje: no se podía escribir sobre secuestros y asesinatos. Nada. Ni una palabra. Habló con Andrew Graham Yooll, uno de los redactores que al tiempo tuvo que exiliarse, y decidió que iba a publicar todo aquel caso en el que el familiar de la persona desaparecida se presentara con una denuncia hecha ante la Justicia.
Gobierno encuentra a 87 desaparecidos


La redacción del Herald estaba a un par de cuadras de la Plaza de Mayo. Las Madres no tardaron en llegar hasta las oficinas para denunciar los secuestros de sus hijos e hijas. Era el único diario que les abría las puertas y Cox era el único editor dispuesto a dedicar una tapa del diario para salvar una vida. El diario dejó de ser un medio para la comunidad británica y pasó a ser un periódico que se compraba aunque no se entendiera una palabra de inglés, para leer la única parte que se imprimía en castellano: la traducción del editorial.
En 1978, el Herald hizo convivir en sus páginas la alegría deportiva con la denuncia de las desapariciones, como dos partes de una misma pieza que no podían separarse. “El Mundial fue un momento de horror y a la vez un momento de gloria”, dice Cox.  En la página de Deportes se contaban los días que faltaban para el inicio de la Copa bajo el cintillo de “World Cupitis (Mundialitis)”, lo que muestra que el diario inglés no quedó fuera del fervor que despertaba el fútbol. 
“Disfruté escribir sobre el Mundial. Disfruté los partidos. Por un momento, aunque sabía qué estaba pasando, pude olvidarlo. Pensaba que podía haber una chance de que los militares se volvieran decentes y que pararan, pero no lo hicieron. Continuaron, no tan abiertamente como antes pero continuaron.” dijo Cox años después...

Y comparemos con el comportamiento de medios y periodistas -deportivos y "serios"- de nuestra actualidad, ante el fútbol y la realidad....

(Fuente: papelitos.com.ar)


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