jueves, 27 de septiembre de 2018

Christine Lagarde, Desigualdad, Educación...


Las preocupaciones por la Educación


La gravedad de la crisis domina las noticias y las preocupaciones, según las encuestas pasaron a ser la 
corrida cambiaria,  la alta inflación, los tarifazos y la caída de la producción y del trabajo, desplazando a la educación.
La educación ha sido la verdadera protagonista de algunos de los principales acontecimientos políticos de los anteriores meses en nuestro país, por los paros docentes, por las muertes en la escuela de Moreno, por los paros y protestas de las universidades . El hecho parece inédito. El estrellato de la educación no se debió esta vez a ninguna mala noticia,-aunque tambien las hubo, con muertes incluidas- como suele ser habitual, sino más bien a un inusual reconocimiento acerca del valor que ella tiene para resolver providencialmente los principales problemas que debe enfrentar Argentina.
El hecho debería alegrarnos. Finalmente, la educación parece estar ganando el lugar que le cabe como gran apuesta al futuro, como oportunidad para hacer de las nuestras, sociedades más democráticas y justas.
Casualidad o parte de una campaña crítica, han aparecido notas que hablan de la cantidad de docentes por alumnos. 

  • “UNC: de la inversión educativa al gasto", (Río Negro,16/8/18)
  • ”7 puntos para comprender el conflicto con las Universidades"(Río Negro, 24/8/18)
  • Leandro López: "En la UNCo no falta presupuesto, falta buena administración", donde agrega el aporte de  la diputada provincial Carolina Rambeaud (PRO) quien dio a entender que hay una cantidad "excesiva" de personal no docente en la UNCo.(La Mañana, 24/8/18)
Luego aparece el oficialista Iván Petrella con “¿Qué está pasando con las universidades? Va algo de info para ampliar la discusión”, por medio del twitter. Como punta de lanza de la nueva campaña de difusión de la alianza gobernante, la bajada de línea oficial fue repetida por diferentes funcionarios, en diversos soportes y por diversas medios de comunicación.La defensa de la política oficial en la materia es monolítica. “El presupuesto es muy bueno y seguirá siéndolo. El actual representa el récord de adhesión entre lo solicitado por el Consejo Interuniversitario y lo otorgado (96 por ciento). La oferta salarial actual representa el máximo esfuerzo posible, en esta coyuntura económica, frente al número de docentes que registra el sistema”, sostiene la minuta a la que accedió Página 12. El documento, además, señala que el Gobierno no es el empleador de los docentes y que el problema presupuestario del sistema universitario no responde al ajuste sino a la falta de “planificación”.
La respuesta de los docentes fue inmediata: “Es información falsa”, sostuvieron. El Gobierno quiere explicar lo inexplicable: que ofrece un aumento salarial inferior a la misma pauta que el propio Gobierno estima para la inflación en su manual, del 28 por ciento. Han salido por todos los medios a decir que sobran docentes universitarios. Nosotros decimos que es falso porque no tienen en cuenta las diferentes variables del trabajo docente: docencia, investigación y extensión”, le advirtió a Página/12 Ileana Celotto, dirigente de Conadu Histórica.“En muchas casas de altos estudios se ven relaciones docentes/alumnos equiparables con la aconsejada para salas maternales. El promedio del sistema hoy es 8,82 alumnos por docente”, afirma el documento. Los docentes, por su parte, desmienten esa cifra no solo por falsa sino también por la utilización de un promedio inadecuado entre la matricula y los diferentes planes de estudios en cada carrera y en cada universidad. “No es verdad que el promedio sea de nueve alumnos por clase”, advirtió Gustavo Arballo, profesor de Derecho de la Universidad Nacional de La Pampa. (Ver nota completa)

El “manual” del Gobierno trascendió en dos formatos. Un archivo PDF más extenso y unas diapositivas en colores para compartir en las redes sociales. Los dos soportes con el mismo objetivo: dejar en claro que el presupuesto universitario es “muy bueno”, que los salarios de los profesores le han “ganado a los incrementos de precios” y que sobran docentes. “Informarnos es nuestra responsabilidad. Chequeá lo que compartís”, concluye el archivo preparado para redes.


Lo que no dice el manual es que el Gobierno recortó 4000 millones del presupuesto universitario, lo que pone en riesgo el funcionamiento de las universidades nacionales.

Los días 5 y 6 de diciembre de 2014, se celebró en Santiago de Chile la Conferencia “Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América Latina”, organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Allí, diversos funcionarios del organismo alertaron que el ciclo de reformas sociales de la última década se había agotado y que las bajas tasas de crecimiento económico del continente, en un contexto global cada vez más incierto y riesgoso para la región, obligaban a un mayor rigor fiscal y a una inmediata reorientación de las políticas macroeconómicas. La reunión contó con la participación de algunos ministros de economía, presidentes de bancos centrales de diversos países latinoamericanos y un destacado conjunto de intelectuales y representantes de organizaciones internacionales. En la ocasión, la titular del FMI, Christine Lagarde, expuso algunas de las recomendaciones elaboradas por el organismo para enfrentar los desafíos futuros, poniendo especial énfasis en que, la necesidad de reactivar las economías, dependerá de una progresiva y sistemática mejora de “la educación, la infraestructura y la promoción de políticas que conduzcan a un crecimiento más equilibrado, inclusivo y sostenible”.

Difícil es saber si alguno de los presentes, en su sano juicio, pudo haber confiado en semejante aspiración de buena voluntad, por parte de un organismo que mucho ha tenido que ver con los mayores desastres económicos que ha vivido América Latina durante los últimos cincuenta años. Lagarde no perdió oportunidad de exponer su particular visión sobre los avances en los procesos de integración regional, descalificando con una metáfora gastronómica al Mercosur, la Unasur y el Alba, a los que tildó de “plato de espagueti”, al mismo tiempo en que señaló magisterialmente a Chile como “un alumno que trabaja duro y trata de mejorar su destino”. (Esto último no se supo si era un elogio o una advertencia al gobierno de Michel Bachelet). Por cierto, nunca ha sido la delicadeza ni la cordialidad la marca del trato que los funcionarios del FMI le han dispensado a América Latina, algo habitual en sus anteriores gerentes, como el promotor de crisis globales Michel Camdessus, la poco amigable señora Anne Krueger, el eximio administrador de empresas Rodrigo Rato, o el festivo Dominique Strauss-Kahn.
Preocupada con los altos índices de desigualdad y de violencia en la región, Christine Lagarde sostuvo convencida que “hay que realizar reformas estructurales, y eso incluye mejorar el nivel de educación, asegurando que la formación responda a las necesidades del mercado”.
Desde este punto de vista, los problemas de competitividad y productividad que limitan las posibilidades de crecimiento de las naciones latinoamericanas en el actual contexto internacional, dependen de la necesaria y urgente orientación de la educación a los requerimientos de la economía. Por otro lado, en un contexto potencialmente recesivo, la disminución del fondo público obliga a orientar el gasto social de forma más efectiva, priorizando la formación profesional y el desarrollo de competencias que permitan una inserción más competitiva de los individuos en el mercado, contribuyendo al dinamismo de la economía. En otras palabras, la educación debe reducirse a la capacitación laboral ya que es el déficit de formación lo que explica, en buena medida, las trabas que impiden el desarrollo de las naciones latinoamericanas.
Sí..la misma que anuncia junto a Dujovne  que el Fondo Monetario Internacional aceptó finalmente una ampliación del crédito stand by -por un total de u$s57.100 millones-, que permitirá erradicar las dudas de que la Argentina podría caer en cesación de pagos, al menos hasta el final del mandato del jefe de Estado, en diciembre de 2019.
De esta manera, el Gobierno ya cuenta con el dinero suficiente para pagar los vencimientos de deuda de este año y del que viene. Incluyendo los bonos, las Letras (Letes) y las Lebac, que seguirán bajo un programa de desarme total.
Como contrapartida, el Ejecutivo se comprometió a una eliminación del déficit (primario), algo que ya fue plasmado en el proyecto de Presupuesto que empezó a debatirse en el Congreso.
Plata para pagar deuda, mientras se recorta el presupuesto para Educación, Salud, Seguridad Social... olvidando el  crecimiento y una prosperidad compartida que pregonaba en 2014.


El desafío atribuido a la educación contrasta, naturalmente, con un diagnóstico muy negativo de las condiciones en que se promueven las políticas educativas en la región: la improductividad del sistema escolar, su pésima calidad, la mala formación docente y los bajísimos niveles de aprendizaje de los alumnos, sumados a una mala gestión y administración de los recursos invertidos. Reorientar la educación hacia las demandas y necesidades del mercado es la solución propuesta por el FMI, así como por el Banco Mundial, una receta que vienen repitiendo desde hace más de treinta años y que siempre plantean con una sorprendente pretensión de originalidad.
En una línea semejante, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), presentaron su publicación conjunta, Perspectivas Económicas de América Latina 2015: Educación, Competencias e Innovación para el Desarrollo. El documento alerta también sobre las incertidumbres y desafíos que impone la nueva coyuntura internacional a las economías latinoamericanas:
“Para impulsar el crecimiento potencial y la equidad es necesario seguir avanzando en reformas estructurales. El crecimiento de la productividad continúa siendo modesto con relación a los países de la OCDE y otras economías emergentes y, a pesar de las reformas recientes, América Latina es la región más desigual del mundo. En particular, las bonanzas de los recursos naturales y los flujos de capital de corto plazo hacia la región no se han reflejado en un incremento del crecimiento económico potencial de la región. Reformas para fortalecer la educación, las competencias y la innovación han de favorecer la expansión del potencial de crecimiento y la productividad a través de una mejora de las capacidades de los trabajadores. Igualmente, deberán garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a una formación de calidad”.
 No deja de llamar la atención que la CEPAL y la CAF, cuya contribución ha sido fundamental para entender críticamente los procesos de desarrollo y la situación social latinoamericana durante las últimas décadas, ofrezca una visión tan limitada de la educación y de su potencial como medio promotor del progreso y del bienestar. Reducida a un mecanismo de transmisión de competencias y capacidades laborales, la acción del sistema escolar acaba así subordinada a las demandas económicas, a un mecanismo de valorización y dinamización de la fuerza de trabajo que debe adaptarse a las exigencias del mercado. El documento presentado se aleja de la perspectiva más amplia y crítica a partir de la cual estos organismos han entendido los derechos sociales, entre ellos el derecho humano a la educación, predominando aquí la visión tecnocrática y economicista que la OCDE, el FMI y el Banco Mundial siempre han defendido. El gran desafío de la educación queda reducido a mejorar las competencias laborales y a reducir (o, en el mejor de los casos, priorizar) toda aspiración de reforma educativa a la ampliación de la formación profesional.


¿Qué problema hay en todo esto?
Si Ud ha llegado a esta altura de la nota, quizás se pregunte qué problema puede haber en destacar la necesidad de que la educación responda a las demandas productivas, que nuestros jóvenes tengan una mejor formación y que puedan insertarse competitivamente en el mercado de trabajo, mejorando sus ingresos y contribuyendo así con el desarrollo nacional.
Por supuesto que ninguno.
El problema no está en reconocer que la educación puede y debe contribuir con la economía. El problema reside en reducir todas las funciones educativas a las demandas y necesidades que formula el mercado y, más operativamente, a las demandas y necesidades de las empresas. Educar para el desarrollo social es algo más complejo que educar para las Sociedades Anónimas. Pensar políticas educativas de inclusión supone un desafío mucho más amplio, más complejo, y ambicioso que desarrollar políticas de formación profesional.
Es absolutamente verdad que América Latina es la región más desigual del planeta. Entre tanto, una perspectiva educativa como la defendida por el FMI, el Banco Mundial y la OCDE no hace otra cosa que cristalizar las enormes desigualdades que imperan en el sistema escolar, revirtiendo los importantes avances logrados por casi todos los países de la región en la última década.
Lejos está América Latina de haber alcanzado la igualdad educativa. Pero los avances fueron notables y pusieron de relevancia no sólo la dramática persistencia de la desigualdad escolar, sino la posibilidad de revertirla por medio de políticas públicas orientadas por gobiernos que, ampliando la inversión social y promoviendo programas de gran escala, asumieron ésta como una de sus deudas y como uno de sus desafíos más ambiciosos en la promoción de la democracia y la justicia social. El inventario de lo que aún falta hacer en el campo educativo es enorme. Pero solapar o desconsiderar los avances alcanzados no puede ser otra cosa que un gesto de indiferencia hacia una conquista colectiva que ha comenzado a cambiarle la vida a millones de personas.
El gran desafío de la educación latinoamericana es contribuir a afirmar y consolidar sociedades fundadas en los derechos humanos, ampliando el ejercicio de la ciudadanía y la participación democrática. Querer hacerlo por medio de la subordinación de la educación al mercado, no parece un buen camino. El mercado es el imperio de la desigualdad, de la necesidad, es el espacio de la diferenciación y la clasificación. Cuando la educación se subordina al mercado acabamos aceptando que su función no es ampliar la igualdad entre los seres humanos, sino profundizar sus diferencias sociales, de clase, de género, de raza, de origen. Atribuimos a la competencia y al mérito individual la virtud de seleccionar y elegir a los mejores, justificando así las injusticias y la reproducción sistémica de la desigualdad.
La educación es el espacio que las sociedades democráticas disponen para producir sentidos, conocimientos, saberes y prácticas que nos ayudan a construir sociedades más justas, igualitarias, solidarias y humanas.
Se trata de politizar la educación, como una herramienta de transformación y emancipación social. Reducir toda aspiración educativa a la capacitación laboral no nos lleva a otro camino que a pensar en el sistema escolar de los pobres como una gran agencia de formación profesional para empleos flexibles.
No debe así sorprender que, justo cuando América Latina comienza a transitar de forma incipiente por un proceso de ampliación de oportunidades ciudadanas, se activen de forma drástica los discursos que insisten en recordarnos que a los pobres les cabe ocupar el lugar que siempre ocuparon, y que su tránsito por la escuela no debe ser otra cosa que la apropiación de un aprendizaje supuestamente útil para su rápida inserción como fuerza de trabajo adaptada a las necesidades de aquellos que los contratarán, los cuales, por cierto, nunca aceptarían que a sus hijos les toque como única oportunidad educativa un curso corto de inserción profesional.
La estrategia discursiva parece ser siempre la misma, aunque algunos términos se modernicen y ganen nueva fisonomía: se atribuye a la educación un poder redentor (salvar a la nación del subdesarrollo y del atraso económico), mientras se condena el sistema educativo realmente existente, aquel en el que se educan, día a día, millones de niños, niñas y jóvenes; aquel en el que trabajan miles de docentes, muchos de ellos quizás mal preparados, pero que poco tienen que ver con el imagen caricaturesca que los presenta siempre como sujetos perezosos e indolentes. 

Y cuando como ahora enfrenta problemas por "las tormentas", la caída del precio de las materias primas, la desaceleración de China, el alto costo del financiamiento externo y las bajísimas perspectivas de ingreso de capitales  al sistema educativo le toca, providencialmente, cumplir su papel. Si no lo hace, estaremos mucho peor y la culpa será de él. ¿De quién? De los docentes, de los funcionarios educativos, de las familias y los jóvenes, de los sindicatos, de la “cultura nacional”… o de quien sea, pero nunca del mercado o por culpas propias..

Cuando el mercado funciona bien, los méritos son del mercado. Cuando funciona mal, la culpa es de la educación.


sábado, 8 de septiembre de 2018

COMER SALUDABLE..¿QUE ES ESO..?

Un grupo dirigente no habla solamente a través de hechos y de discursos, sino en la forma en que decide o no compartir prácticas sociales y cómo plantarse frente a ellas. La comida es una de esas prácticas y no de las menos importantes. Por otro lado, esta división entre alimentos sanos -una idea que pertenece al universo new age- y otros que son tóxicos es una manera de marcar diferencias que superan las clases sociales, aunque haya algunas de esas dietas que resultan inaccesibles a sectores de bajos recursos. Es una actitud de vida, una ética podría decirse. Así como contratar a un asesor de felicidad tiene que ver con la autoayuda, la incorporación del doctor Alberto Cormillot para que promueva hábitos alimenticios saludables en la población apunta a esta relación salud y actitud de vida. Junto al nombramiento de Cormillot -otra vez el mundo televisivo como cantera de recursos humanos- el 06/06/16 se resolvió la creación de un Programa de Alimentación Saludable, a la que el sitio web del Ministerio de Salud define de la siguiente manera en su: MANUAL PARA LA APLICACIÓN de las GUÍAS ALIMENTARIAS PARA LA POBLACIÓN ARGENTINA
¿Cómo, por qué y para qué comer saludable?. Propuestas y estrategias educativas para lograrlo. (Ver Manual)
"Se entiende por alimentación saludable aquella que aporta todos los nutrientes esenciales y la energía que cada persona necesita para mantenerse sana. Debe ser variada y equilibrada para asegurar la incorporación y aprovechamiento de todos los nutrientes. Para lograr una alimentación saludable hay que tener en cuenta las 10 recomendaciones contenidas en los siguientes mensajes:
  1. Incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física.
  2. Tomar a diario 8 vasos de agua segura.
  3. Consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores.
  4. Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio.
  5. Limitar el consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.
  6. Consumir diariamente leche, yogur o queso, preferentemente descremados.
  7. Al consumir carnes quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo.
  8. Consumir legumbres, cereales preferentemente integrales, papa, batata, choclo o mandioca.
  9. Consumir aceite crudo como condimento, frutas secas o semillas.
  10. El consumo de bebidas alcohólicas debe ser responsable. Los niños, adolescentes y mujeres embarazadas no deben consumirlas. Evitarlas siempre al conducir
Un Manual de 152 páginas, muy bien presentado, con gráficos, con "Mensajes de la alimentación saludable, ¿Cómo desarrollar estos consejos en la vida cotidiana?, Aprendiendo a seleccionar alimentos adecuadamente, ¿Cómo facilitar la elección y el consumo de frutas y verduras en la casa?, ¿Cómo realizar una huerta en casa?".....hasta cómo germinar semillas y legumbres..
Un programa decidido en medio de una escalada de los precios de los alimentos y paralelamente a un apoyo al plan de empleo de Me Donald’s, cuyos productos cumplen muy dificultosamente con estas exigencias. Por otra parte, el objetivo que se planfeó Cormillot fue la lucha contra la obesidad valiéndose de este tipo de recomendaciones sin tomar en absoluto en cuenta que la obesidad de los sectores populares se debe a la ingesta de los únicos alimentos a los que tienen acceso, repletos de grasas y de hidratos de carbono. Pero lo que este programa en su retórica bien intencionada ignora son las condiciones concretas de la alimentación de la mayoría de los argentinos, para no hablar de lo que se sirve como menú en los comedores comunitarios o en las escuelas.
Y si eso pasaba a 6 meses del nuevo gobierno, ¿que se puede decir ahora, con la deradación del Ministerio de Salud, con una inflación que se dispara mes a mes, miles de familias que han perdido sus ingresos, millones de trabajadores que ven reducidos el poder adquisitivo de salario, jubilación, asignaciones....?


En cuanto a los
comedores comunitarios o en las escuelas, que a diario se ven obligados a atender a más personas, se les disminuyen las raciones, se reemplazan alimentos saludables por otros que no lo son tanto:
"Vergonzoso: en escuelas porteñas repartieron pastel de papa con lentejas en vez de carne
Desde UTE denunciaron un fuerte recorte en el menú para ahorrar costos. Entre otras cosas, dividen las bananas en tres y sirven porciones sumamente reducidas.
En fotos que circularon por las redes sociales, se ven los platos de comida con pequeñas porciones de pastel de papa y una gran cantidad de lentejas mezcladas con un poco de carne, para intentar disimular. Según aseguró a El Destape Eduardo López, Secretario General de UTE, ni los chicos ni las personas encargadas de la cocina sabían que el pastel venía de esa manera, sino que esperaban uno normal.
El gremialista planteó que esto se trata de un ajuste económico en el menú de las escuelas de la Ciudad. “Con el pretexto de que es sano reducen la carne, que está carísima, para ahorrar gastos. Por supuesto que la lenteja no reemplaza los nutrientes que tiene la carne, pero es más barata”, sostuvo." (El Destape, 06/09/18)
 Pero los mismos que aconsejaban comer saludable, parecen haberse olvidado de esas recomendaciones:

"Casa Rosada: Macri gastó 2 millones y medio en medialunas, churros y sandwiches de miga
Después de invertir 9 millones en un catering para el gusto sibarita del presidente, llegó el momento de comprar facturas y sandwiches de miga para Casa Rosada. En este informe de El Disenso te mostramos como la Secretaría General acaba de pagar 2 millones y medio por 76 docenas diarias de medialunas, churros y triples de jamón y queso para los desayunos del presidente....A través del proceso 23-0014-LPU18 “Servicio de catering y atención de eventos” la Secretaría General adquirió “Desayunos para reuniones” por $485 cada uno y “Servicios de Comida para Comitiva Presidencial” con un costo de $2.500, $2.700 y $2.800 por servicio.
Pero parece que se quedaron cortos con los desayunos, que según el pliego de la contratación están compuestos por: Bocados Dulces, Salados, Medialunas, Fruta, Yogurt, Estación de Café e Infusiones y Bebidas sin alcohol. Por esta razón, la Secretaría General abrió una nueva contratación, esta vez solo por Productos de panadería“. (eldisenso.com, 07/09/18)
¿Cuando será el día que la tortilla se vuelva...y todos podamos comer y estar sanos...?